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Montoro cierra un recoveco para que los ricos aligeren su factura fiscal usando los planes de pensiones

Ya no se podrá aportar 10.000 euros a finales de diciembre para aligerar la factura fiscal, una práctica que molestaba especialmente al ministro Montoro. De todas formas, España sigue sin tomarse en serio los planes de pensiones. 

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro gtres

Incentivos al ahorro sin pasarse y no excesivo castigo a los planes de pensiones. Así puede resumirse el apoyo a la fiscalidad del ahorro anunciado este viernes, salvo que el próximo lunes, cuando se ofrezcan detalles pormenorizados, haya sorpresas. Alguna ha habido: el Gobierno no eliminó totalmente las deducciones a los planes de pensiones, pero sigue habiendo una asignatura pendiente para un sector totalmente incapaz de levantar cabeza.

Cristóbal Montoro ha reducido la deducción anual de los planes de 10.000 euros. En el sector de la gestión existía el convencimiento de que se iba a anular totalmente este incentivo, entre otras cosas, por presiones de Bruselas. Pero el ministro dejó caer enigmáticamente que “la aportación media del español es de 4.000 euros al mes”. ¿Qué quería decir con esto?

Hartos del último momento

Que en el Ejecutivo ya estaban hartos de esas aportaciones a los planes a finales de año, por esos 10.000 euros, sólo para aligerar carga fiscal. Esa pequeña rendija la utilizaban altos patrimonios que no tienen una especial predilección por la previsión privada, pero sí por aligerar en lo posible su factura con Hacienda.

No es que sea una gran bajada, pero el español medio podrá seguir aportando sin protestar por la retirada del incentivo, mientras que los que se iban al tope por cuestiones fiscales, pierden esa pequeña ventaja.

De todas formas, los planes quedan en desventaja respecto a otros instrumentos de ahorro. Son ilíquidos y tampoco tienen una fiscalidad ventajosa en el momento del rescate. Así, ¿por qué se va a invertir en ellos, pudiendo hacerlo en un fondo de inversión o un depósito, que ofrecen las mismas garantías pero se pueden reembolsar cuando se desee?

A pesar de que desde Unespa se ha pedido insistentemente apoyos para este sector, lo cierto es que las pensiones privadas están a la baja. Conforme la asociación de gestoras de pensiones Inverco, en abril hubo retirada de dinero (es decir, prestaciones) por un importe de 33,5 millones de euros. Se aportaron 177 millones y se retiraron 211.

El patrimonio total del sistema individual es de 59.591 millones, con 7,74 millones de titulares. Un año antes había 7,99 millones partícipes, más de 20.000 más. Hoy hay algo más de dinero, eso sí, pero el aumento puede deberse, entre otras cosas, al efecto revalorización de cartera. 

Pero unos 500 millones de euros han sido retirados usando los supuestos extraordinarios de paro de larga duración o enfermedad. Por tanto, el español no sólo no aporta a su plan de pensiones, sino que encima está retirando dinero del mismo.

Vegetativo

El plan de pensiones privado está en un estado casi vegetativo, entre otras cosas porque los bancos no apuestan decididamente por ellos. Sus rendimientos, además, han dejado bastante que desear, según han revelado algunos informes, que incluso han denunciado que “no merecen las comisiones que cobran”. Pero están en clara desventaja frente a otros instrumentos de ahorro.

Encima, se les acaba de rebajar las comisiones máximas, lo que sin duda detraerá recursos por parte de las gestoras para sus productos.

¿Qué habría que hacer para impulsarlos? Desde una importante gestora señalan que “habría que permitir la deducción al 100% de las aportaciones, de tal manera que si alguien quiere colocar 100.000 euros en ellos, se los pueda desgravar. ¿Qué la medida puede ser considerada favorecedora de las rentas altas? Tal vez, pero entonces, ¿qué prefiere el Gobierno, que ese capital vaya a ahorro finalista o esté en una sicav?”.

De momento, Hacienda confiesa dejar de recaudar unos 1.000 millones de euros por esa deducción a las pensiones, aunque no necesariamente mejorará un 50% la recaudación con ese recorte de 10.000 a 5.000 euros del tope máximo a deducir. “Lo que sí es probable es que la aportación media baje de 4.000 a 2.000 euros”, denuncian en el sector.

Lo dicho, los planes de pensiones privados no tienen más incentivo ahora mismo que la propia prudencia del ahorrador a la hora de pensar en su futuro. Salvo que lo mejor que se pueda ofrecer al partícipe sean sartenes, cacerolas o un DVD.


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