Fondos

Los bonos corporativos de países emergentes, más seguros de lo que el inversor piensa

Han ofrecido una tasa interna de rentabilidad más del doble que la de igual calificación crediticia de  las empresas de Estados Unidos.

Cuando se piensa en mercados emergentes, el inversor siempre tiene una sensación de estar andando sobre la cuerda floja, donde al otro lado le puede esperar una buena recompensa en forma de rentabilidad pero donde también puede sufrir una caída fatal hacia el precipicio. Pero hay muchos temores que forman parte de un imaginario común sobre estos países que no se corresponden del todo con la realidad.

Algo de esto sucede con la deuda corporativa de los mercados emergentes, que ya ha proporcionado  casi un 3% de rentabilidad en dólares durante el primer trimestre de este año, por el índice JP Morgan CEMBI Broad Diversified Composite, muy superior a la deuda soberana y las acciones de este conjunto de países, más expuestos a las decisiones de la Reserva Federal norteamericana y la política económica de China.

“La deuda privada emergente cuenta con cupones más altos, vencimientos más cortos y una menor sensibilidad al aumento de los tipos de interés que otros títulos de renta fija de mercados emergentes y desarrollados, lo que protege contra los peores efectos de la retirada de estímulo monetario de la Reserva Federal”, asegura Alain Nsiona, responsable del equipo de deuda emergente de Pictet AM.

Nsiona explica que el volumen de crédito vivo en bonos corporativos emergentes sumaba 803.000 millones de dólares en 2012, de 357 emisores y 744 emisiones, de las que un 67% tenían la calificación de grado de inversión. El año pasado el volumen aumentó hasta 1,35 billones de dólares, con un cupón medio superior al 5%.

“Muchas de estas compañías han aprovechado para refinanciar deuda a tipos más baratos y han extendido prudentemente la sensibilidad a variaciones de tipos de interés de sus pasivos. Su ratio deuda neta/beneficio de explotación se ha mantenido relativamente estable en una proporción de uno a uno durante los últimos cinco años. Desde 2010, de promedio, sólo un 2% ha entrado en la zona roja de impagos cada año y, aunque en 2013 la tasa haya llegado al 3%, se espera que vuelva a  bajar este año”, señala el responsable de deuda emergente de Pictet AM. El hecho de que la gran parte de este tipo de deuda esté en manos de inversores institucionales locales, como compañías de seguros y fondos de pensiones, favorece un marco de estabilidad para el resto de tenedores de estos bonos.

Un dato más a tener en cuenta: la tasa interna de rentabilidad de la deuda corporativa emergente representa más del doble que la de igual calificación crediticia de las empresas de Estados Unidos, sin olvidar que “la caída del valor de las monedas emergentes es un revés para las empresas con ingresos en gran medida denominados en monedas nacionales, pero con costes y deuda en dólares, con el consiguiente riesgo de deterioro de sus balances”, recuerda Alain Nsiona, para quien es fundamental ser muy selectivos con las emisiones de estos mercados y comprender los riesgos operativos y de gobierno corporativo de las compañías de estos países.


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