Fondos

Guy Wagner: "Los tipos de interés bajos ofrecen oportunidades a la inversión en renta variable"

El director general de Banque de Luxembourg Investments considera que las empresas que reparten dividendos sostenibles en el tiempo y con perspectivas de crecimiento representan una idea de inversión atractiva

Guy Wagner, director general de Banque de Luxembourg Investments (BLI), considera que vivimos una “situación extraña”. El proceso de desapalancamiento del sector privado ha provocado un incremento de la deuda pública y una merma del crecimiento económico, dejando al desnudo un mundo con exceso de oferta y escasez de demanda, que presenta una tendencia deflacionaria. Los estímulos monetarios de los bancos centrales tratan de corregir este peligro, pero no terminan de propiciar una recuperación sostenida. En este entorno, las acciones de las compañías se han convertido en un activo que ofrecen una constante revalorización, sobre todo las que reparten dividendos de manera sostenida en el tiempo.

El responsable de BLI, que ha participado en un encuentro organizado recientemente por Vozpópuli y la entidad en la Fundación Carlos de Amberes de Madrid, no es muy partidario de realizar análisis macroeconómicos a la hora de seleccionar valores para las carteras, excepto para los fondos equilibrados, donde la asignación de activos es fundamental. “El sector privado se ha visto obligado a un proceso de desapalancamiento a raíz de la crisis financiera que no es bueno para el crecimiento. Se está compensando en cierta medida con el incremento de la deuda pública, pero esto configura un entorno muy peligroso en un mundo en el que hay demasiada oferta y poca demanda, lo que provoca tensiones deflacionarias”, explica.

Los bancos centrales han aplicado medidas de estímulo monetario que han creado una “situación extraña”.

Y la combinación de deuda y deflación es, a su juicio, un cóctel muy peligroso. “Uno de los modos de resolver los problemas de deuda es generar inflación, pero sí lo que tienes es deflación, el coste real de la deuda se incrementa incesantemente y obtienes una combinación muy peligrosa”, subraya. Para intentar paliar esta situación, los bancos centrales han aplicado medidas de estímulo monetario que han creado una “situación extraña”. “Tenemos 'quantitative easing' y tasas de interés negativas, pero el desempleo se mantiene en un nivel elevado y el crecimiento sigue siendo escaso. Todo el mundo siente que hay algo raro en esto, aunque vemos cómo las acciones se revalorizan día a día, aunque seamos conscientes de que el desacoplamiento entre la realidad económica y los mercados financieros no puede durar siempre”.

Cambiar el concepto de riesgo

Con los tipos de interés prácticamente en cero, los inversores han debido de replantearse el concepto de riesgo, asociado típicamente a los activos bursátiles. Pero la crisis ha demostrado que con la renta fija también se puede perder dinero y no volver a recuperarlo del todo. “Muchos inversores privados están cometiendo el mismo error: siguen pensando que el riesgo está en los mercados bursátiles y optan por la deuda pública o los bonos corporativos. Pero si quieren obtener retornos atractivos actualmente, deben tomar riesgos muy elevados, comprando en ocasiones bonos de baja calidad, que podrían hacerles perder gran parte de su dinero. Sin embargo, si compras acciones de una compañía, ésta puede perder parte de o todo su valor, pero eventualmente termina recuperándolo”, asegura Wagner.

De esta forma, “los inversores se sienten un poco obligados a entrar en renta variable, pero sin estar encantados de hacerlo.No están eufóricos como a finales de los 90, cuando todo el mundo decía ¡acciones!, ¡acciones! No detecto esa euforia”. Pese a esta falta de entusiasmo, como asegura Wagner, los mercados bursátiles están ofreciendo buenos rendimientos, aunque no se debe perder de vista la volatilidad y las fuertes correcciones que se pueden producir. “Como las perspectivas no son favorables, las compañías no invierten, lo que es malo para la economía pero bueno para las acciones, porque las compañías recompran sus títulos o distribuyen dividendos, con lo cual suben. De momento no veo mayor peligro para los activos bursátiles en un futuro próximo, pero sí para los beneficios a largo plazo, porque aunque se produzca cierta mejora, el crecimiento económico todavía no ha llegado. En este entorno perverso, lo que es malo para la economía, es bueno para los mercados financieros”, apunta.

Empresas con dividendos

En Banque de Luxembourg Investments cada gestor tiene la libertad de seleccionar los valores que considera adecuados para la cartera de sus fondos, aunque la metodología de Wagner es “comprar compañías de calidad a precios razonables”.Con el entorno descrito más arriba, lo que buscan es precisamente títulos defensivos que otorgan dividendos, pero con la seguridad de que perduran en el tiempo y tienen perspectivas de crecimiento. “Nos interesan dos tipos de empresas: las que reparten dividendos altos, por encima del 4%, siempre que sean sostenibles y se puedan seguir pagando del flujo de caja; y las de dividendo creciente, de entre el 2% y el 4%, pero con perspectiva de aumentarlo durante los próximos años”, señala.

"El euro fue una decisión política que no satisface los necesarios criterios económicos para su óptimo funcionamiento".

Wagner confiesa que no pierden el tiempo analizando sectores en los cuales es muy difícil encontrar una compañía con una ventaja competitiva sostenible sobre las demás. “No invertimos en compañías que acostumbramos a denominar tomadores de precio, como el automovilístico, las aerolíneas o las compañías de servicios, o aquellas que no somos capaces de valorar, como los bancos o las compañías de seguros. ¿En qué invertimos? Tendemos básicamente a las empresas de consumo, cíclicas, defensivas...”, explica. Pero como cada gestor es responsable de su fondo, siguiendo la metodología de la entidad, puede darse el caso de que aparezca algún nombre en una cartera aunque no siga esta doctrina.

Guy Wagner, que gestiona el Global Flexible Fund y del Equities Dividend Fund aprovechando las sinergias del resto del equipo (compuesto por 29 profesionales), ve más valor en las compañías europeas que en las norteamericanas, porque presentan mayor recorrido. “El mercado de EEUU está más caro y teniendo en cuenta la subida del dólar, no ayuda mucho a los beneficios de sus empresas. De hecho, hemos empezado a cubrir nuestro riesgo asociado a esta divisa. Cuanto más aumenta la fortaleza del dólar, menos dólares tenemos en nuestra cartera”.

Respecto al euro, “sus problemas estructurales siguen ahí”, según Wagner, para quien su creación fue una decisión política que “no satisface los necesarios criterios económicos para su óptimo funcionamiento”. “En países como Francia o Italia existe una falta crónica de crecimiento y desde ese punto de vista un euro débil les está ayudando claramente. Pero esta situación puede darse la vuelta, porque la fuerza del dólar reside en los flujos de capital a corto, algo que puede cambiar si las autoridades monetarias deciden que ya está demasiado fuerte. Y aquí seguiríamos sin reformas estructurales y con desequilibrios sociales”, señala.


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