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¿Cómo dar el salto de ahorrar en depósitos a invertir en fondos?

Los asesores financieros explican las claves para que un inversor conservador acostumbrado a la remuneración de los depósitos dé el salto para convertirse en un inversor de fondos.

¿Cómo dar el salto de ahorrar en depósitos a invertir en fondos?
¿Cómo dar el salto de ahorrar en depósitos a invertir en fondos? Gtres

Cuando se despertó, la crisis seguía ahí. El escenario de tipos de interés prácticamente en cero y la escasa rentabilidad que puede encontrarse actualmente en los depósitos significa un cambio de tendencia para un ahorrador español, acostumbrado a no considerar la asunción de riesgo ante la remuneración más que aceptable que podía obtener hasta ahora. Incluso durante estos últimos años, debido a las necesidades de liquidez de las entidades financieras y los altos cupones que debieron pagar los bonos españoles por la subida de la prima de riesgo, el ahorrador conservador ha podido resistir todavía sin modificar demasiado su perfil, gracias al rendimiento de las imposiciones a plazo y la deuda pública.

 Los depósitos ya no remuneran más allá del 0,5%-1% para la mayoría de clientes de las entidades y las letras a un año apenas ofrecen un 0,36%

Pero el panorama para los próximos años va a ser my distinto. Los depósitos ya no remuneran más allá del 0,5%-1% para la mayoría de clientes de las entidades y las letras a un año apenas ofrecen un 0,36%. Parece que ha llegado la hora de plantearse un cambio en las inversiones para conseguir sacar provecho del dinero ahorrado. Pero ¿cómo hacerlo?

“El primer paso es ponerse en manos de profesionales del asesoramiento patrimonial”, afirma Rodrigo Cebrián, responsable del departamento de asesoramiento financiero a clientes de Edmond de Rothschild en España. “Normalmente un ahorrador no ha tenido experiencia con el mundo de las inversiones, donde se buscan rendimientos aceptando riesgos. Y la fase de aprendizaje es fundamental para entender los futuros retornos”.

Una equivocación frecuente en los inversores primerizos es confundir el perfil de riesgo que está dispuesto a asumir con la volatilidad de su cartera

Una equivocación frecuente en los inversores primerizos es confundir el perfil de riesgo que está dispuesto a asumir con la volatilidad de su cartera. De esta forma un inversor que se considera a sí mismo conservador no tendrá en cuenta a priori ciertos activos porque creerá que son muy arriesgados. “Definir el perfil de riesgo por los conocimientos previos es un error, porque dicho perfil vendrá determinado por el objetivo financiero del cliente”, señala Belén Alarcón, directora de asesoramiento patrimonial de Abante Asesores.

Uno de los principales objetivos de la mayoría de clientes es intentar mantener su nivel de vida actual durante el período de jubilación y ahí es donde entra en juego la realización de un plan financiero, llamado en la jerga 'financial planning', para determinar la capacidad de ahorro real y qué rentabilidad anual mínima sería necesario alcanzar para complementar la pensión pública. “Y los mercados financieros pueden ayudar a conseguirlo”, subraya Alarcón.

Pueden ayudar tanto que, cuando los clientes se percatan de que incrementar un poco esa rentabilidad mínima, es decir, aceptar más riesgo, significa lograr proporcionalmente un mayor porcentaje del objetivo inicial planteado, “en el 80% de los casos los clientes cambian su primera decisión y se muestran más proclives a escuchar otras alternativas de inversión a largo plazo”, subraya la responsable de Abante  Asesores. “Y entonces ya se puede empezar a definir el perfil de riesgo, considerando que primero se determina la asignación de activos y luego los productos”, explica Alarcón.

Independientemente de si el objetivo principal es más a largo plazo, como en el caso de la jubilación, o simplemente se pretende dejar atrás los depósitos para lograr más rentabilidad, hay que  acostumbrarse a diferenciar entre riesgo y volatilidad. “La gran mayoría de ahorradores confunden estos dos conceptos. Antes que asumir más riesgo se trata de que acepten mayor volatilidad en el rendimiento de su inversión” explica Miguel Irisarri, socio director de la eafi Sassola Parnters. Esto implica que el ahorrador puede encontrarse en el corto plazo pérdidas temporales de su dinero en el camino de obtener un rendimiento constante. “Hay que entender bien qué rentabilidad puedo esperar y con qué volatilidad, y dejarse asesorar por alguien que no tenga conflictos de interés con los del cliente”, recalca Irisarri.

Rentabilidad de hasta el 4%

Superado el primer trance de aceptar esta metamorfosis, los 'nuevos' inversores de perfil conservador pueden esperar una rentabilidad que oscile entre un 2% y un 4% anual durante un período de tres años, según los expertos consultados, que destacan a los fondos de inversión como el producto más adecuado para invertir porque permiten, entre otras características, diversificar la cartera y ofrecen un trato fiscal atractivo, al no tributar hasta el momento de reembolsar las participaciones, aparte de su liquidez, es decir, se puede disponer fácilmente del dinero invertido en caso de ser necesario.

Carlos Farrás, socio director de la eafi DPM Finanzas, señala que el 'ex ahorrador' debe de ser consciente de que la parte de su patrimonio que destine a la inversión no la necesitará a corto plazo y que sufrirá oscilaciones a lo largo del tiempo. “Debe seleccionar productos diversificados, bien gestionados, debe informarse de los gastos, de la liquidez, de la posible penalización por salida anticipada y los riesgos inherentes”, subraya.

“Nuestra recomendación sería que en el conjunto de su cartera no destinara más de un 15% en activos de riesgo, como la renta variable, y que en la renta fija no invirtiera a muy largo plazo, dado que los tipos de interés se encuentran en niveles muy bajos y, si un día se dan la vuelta, podrían sufrir  caídas de su patrimonio y una pérdida de oportunidad de invertir en otras opciones más rentables”, apunta Farrás.

El otro 80% estaría destinado a depósitos, seguros de ahorro o fondos de renta fija a corto plazo

Asumiendo que los fondos de inversión representan un vehículo adecuado, el responsable de DPM Finanzas aconseja destinar ese porcentaje de riesgo a fondos de rentabilidad por dividendo, que “suelen ser empresas más sólidas, tranquilas y que pagan recurrentemente”, señala. El otro 80% estaría destinado a depósitos, seguros de ahorro o fondos de renta fija a corto plazo. Otra opción podría ser reducir este porcentaje al 50% y la otra mitad de la cartera invertirla en fondos mixtos globales flexibles.

Para Rodrigo Cebrián, responsable de asesoramiento financiero en Edmond de Rotschild,  “la distribución de la cartera debería tener un alto componente en renta fija, incluyendo como cuerpo principal deuda de gobiernos, deuda corporativa de calidad y en menor medida bonos de alto rendimiento. En la parte de renta variable, atendiendo al ciclo actual, se pueden incluir activos de regiones desarrolladas como Estados Unidos, seguido de Europa, privilegiando grandes compañías, con sectores ligados a la recuperación, como el de consumo, el financiero, o de tecnología”.

Gonzalo Nebreda, director de banca privada de Renta 4, cree más conveniente que un 'nuevo' inversor conservador se fije más en fondos monetarios y de retorno absoluto, y también en fondos mixtos y de renta variable. Incluso menciona la posibilidad de invertir en fondos cotizados o ETF; que replican el comportamiento de los índices de inversión.

El papel de las emociones

Los asesores vuelven a insistir en la idea de fijar un objetivo concreto, que siempre será preservar el capital y cubrir el efecto negativo de la inflación como mínimo. Y debe tener claro que cualquier variación en este objetivo significará asumir más riesgo en su inversión. Además “se deben tener claras las necesidades de liquidez durante el plazo de inversión y la volatilidad que deberá soportar, porque puede que el momento de necesitar el dinero no sea el más idóneo para reembolsarlo”, afirma Miguel Irisarri, quien vuelve a reiterar la necesidad de que el inversor conozca “quién vigila su patrimonio para estar tranquilo de que se tomarán las decisiones adecuadas cuando las cosas no se comporten como estaba previsto. Debe entender qué y cómo gana dinero su asesor y visitar a más de uno para poder comparar”.

Y es que, como subraya Belén Alarcón, de Abante Asesores, las emociones juegan un papel fundamental en la toma de decisiones de los inversores sobre todo cuando ven las noticias por televisión. “Contar con un asesor que te acompañe en el camino, que ayude a modular las emociones, explicando la realidad de lo que ocurre, y explicando las implicaciones de invertir en un determinado producto es clave”, remarca, más aún “en un entorno como el actual que no está hecho para mantener un perfil muy conservador”.


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