Alfonso Benito, director de inversiones de Aviva Gestión "No deberíamos hablar de carteras que ofrecen rentabilidad sino de carteras que asumen riesgo"

El responsable de inversión de la gestora de Aviva considera que las firmas deberían cambiar el concepto comercial de rentabilidad en las carteras para que los clientes sean más conscientes de la asunción de riesgos.

Aviva Gestión, con poco más de 1.000 millones de euros de patrimonio, es una de las gestoras de tamaño medio de la industria de inversión española con la gama de fondos más consistentes a largo plazo, reconocidos por firmas de análisis independientes como Morningstar o publicaciones prestigiosas como Citywire. De aquí salió Iván Martín, que después de pasar por Santander AM, fundó su propia firma junto con Blanca Hernandez, Magallanes Value Investors. También José María Díaz Vallejo, que abandonaría Aviva para acompañar a Martín en su nuevo proyecto. O Paloma Lorenzo, que fue fichada por Fonditel el verano pasado. Leticia Gago y Rodrigo Utrera han sido las incorporaciones más recientes a un equipo que cuenta con Leticia Santaolalla y Alfonso Benito entre los más veteranos, capitaneados por José Caturla.

La estrategia de inversión de la gestora de Aviva, como firma perteneciente a una compañía de seguros, tiene su horizonte en el largo plazo, e intenta aprovechar los momentos de volatilidad en los mercados para construir las carteras que ofrecerán la rentabilidad durante los próximos cinco años. Esto es lo que han hecho precisamente en este comienzo de año tan tumultuoso, donde “hemos empezado a sustituir algunos de los valores que mejor lo habían hecho el año pasado y otros anteriores por otros nombres”, señala Alfonso Benito. “Nuestra forma de actuar nunca es construir la posición en un solo momento sino que lo vamos haciendo poco a poco y ahora estamos analizando las oportunidades”.

“Los precios de los bancos comienzan a reflejar que quizá no sea una magnífica oportunidad pero al menos están ofreciendo rentabilidades igual de razonables que otras compañías".

Entre estas oportunidades se encuentra el sector financiero, del que han incorporado alguna entidad.  “Los precios comienzan a reflejar que quizá no sea una magnífica oportunidad pero al menos están ofreciendo rentabilidades igual de razonables que otras compañías. Los bancos se encuentran en un entorno muy complejo para el accionista, porque los reguladores les exigen muchos requisitos de capital, y muy difícil para ganar dinero, con los tipos de interés muy bajos, con un crecimiento del crédito débil. ¿Va a ser el negocio bancario especialmente interesante para los próximos años? Probablemente no, pero ya tienen reflejado ese escenario en su cotización”, explica.

Empresas relacionadas con el Consumo, las Tecnologías de la Información y algún sector industrial concreto son otras de las apuestas que están observando con atención en Aviva Gestión porque serían las que más recorrido encontrarían en una situación de ralentización de la economía. “Siguen cotizando con niveles muy altos de múltiplos y sus beneficios no han sido malos, pero probablemente sea porque van retrasadas en el ciclo. Lo que estamos viendo ahora es que hay empresas que ya recogen un escenario de desaceleración e incluso recesión, frente a otras que ni siquiera están descontando, aunque sea a pequeña escala, este riesgo. Y estamos haciendo un giro en las carteras hacia este tipo de compañías”, asegura Benito.

¿Significa esto que temen que se produzca una recesión económica? “Es la duda que tenemos todos”, reconoce el director de inversiones de Aviva Gestión, “pero no se puede ocultar que algo tiene que haber, con la caída del precio del petróleo y las materias primas, los datos de confianza a la baja, al igual que las previsiones de crecimientos de los organismos oficiales, el cambio de modelo en China. La cuestión es hasta qué punto”. Y, a su juicio, las empresas relacionadas con el consumo y los servicios todavía no muestran el pesimismo de otros sectores.

“El BCE ha declarado la guerra abierta al riesgo de deflación y dispara con todas las herramientas de las que dispone. Busca eliminar cualquier alternativa a lo que no sea gasto o inversión de riesgo, comprando toda la renta fija a su alcance".

El papel de los bancos centrales

La actuación de los bancos centrales no está sirviendo para cambiar el panorama, tanto a la hora de reducir la política monetaria expansiva en Estados Unidos como para ampliarla en Europa. “Yellen ha tenido mala suerte porque los datos de empleo justificaban la subida de tipos en diciembre pero hay ciertos indicadores que están dando señales de aviso de que puede haber un cierto cambio en el crecimiento económico de EEUU. Y muy probablemente tendrá que dilatar en el tiempo y en magnitud los siguientes incrementos”.

Respecto a las últimas medidas del Banco Central Europeo, “es más de lo mismo y con mucha más intensidad, si cabe”, subraya Benito. “El BCE ha declarado la guerra abierta al riesgo de deflación y dispara con todas las herramientas de las que dispone. Busca eliminar cualquier alternativa a lo que no sea gasto o inversión de riesgo, comprando toda la renta fija a su alcance. El impacto en los precios de los activos de deuda no se ha hecho esperar y, si hasta ahora había estado constreñido a la deuda pública y algún activo más, ahora se extiende a otros muchos especialmente a los bonos de compañías privadas. Los inversores actuales de renta fija privada están de enhorabuena, pero después de estos días el recorrido es ya limitado”, afirma.

En Aviva han incrementado las posiciones en activos líquidos, tanto en renta variable como en fondos monetarios. “No pensamos que vayamos a tener salidas importantes de dinero, pero debemos tener un colchón de activos líquidos mayor ante esta nueva situación”, señala. Y es que la falta de liquidez es una de las cuestiones que más preocupa al equipo de gestores de Aviva, porque la distorsión de las políticas monetarias ha estrechado mucho los diferenciales y la capacidad de los actores del mercado para comprar y vender determinados activos.

Carteras de renta fija

“Desde inicios de año hemos subido considerablemente la exposición a crédito y renta fija privada en general. Estamos diversificando hacia otro tipo de activos con rentabilidades mucho más atractivas, como algunos bonos subordinados, de empresas eléctricas o de telecomunicaciones, por ejemplo, que se encuentran en el último grado de inversión y el primero de especulación, y con rentabilidades que pueden llegar al 7%. También hemos reducido nuestra exposición a la deuda pública española porque la prima que ofrecen ya no merece la pena. Preferimos los italianos, que proporcionan diferenciales similares, pero sin la incertidumbre política de España”, explica Benito.

En un mundo donde “la renta fija no ofrece rentabilidad prácticamente y la renta variable ofrece demasiada volatilidad”, y con los inversores en pleno proceso de asimilación de riesgos para los que no están preparados, el director de inversiones de Aviva Gestión considera que “todos deberíamos de hacer una reflexión conjunta para no hablar de carteras que ofrecen rentabilidad sino de carteras que asumen riesgo y, en función de esto, tener una expectativa de rendimiento. Es entendible que comercialmente lo que vende es la rentabilidad, pero lo relevante debe ser cuánto riesgo está dispuesto a asumir el cliente para ganar a medio plazo”, concluye.


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