Competencia

El consejero díscolo de CNMC acusa a Marín Quemada de saltarse la ley

En un voto particular, alega que es "metafísica y lógicamente imposible imputar a Renfe Operadora dos conductas infractoras"

Marín Quemada, en un almuerzo celebrado este lunes con la APIE
Marín Quemada, en un almuerzo celebrado este lunes con la APIE

El conflicto soterrado que se ha vivido en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia durante los dos últimos años ha aflorado hace unas horas, con la publicación de un nuevo voto particular, firmado por el consejero Fernando Torremocha, que ha escenificado el enfrentamiento de una mayoría de los miembros del organismo contra su presidente. En el alegato realizado por Torremocha a la resolución por la que se impone una multa de 75 millones de euros  a Renfe y a Deutsche Bahn, denuncia que José María Marín Quemada coacciona y obstruye su labor, y le acusa de haber tomado decisiones contra el “ordenamiento jurídico”.

Fernando Torremocha se ha ausentado en el último año de varias reuniones del Consejo y de la Sala de Competencia de la CNMC, en protesta por la forma de gobierno de la institución por parte de José María Marín Quemada. Este lunes ha acusado al presidente de "coaccionar y obstruir su labor", dentro de un duro voto particular. "Es metafísica y lógicamente imposible imputar a Renfe Operadora dos conductas infractoras".

"Debo manifestar mi discrepancia por cuanto este consejero en el uso de sus facultades y derechos solamente tuvo doce minutos, antes que esta resolución fuera aprobada, por aclamación, vulnerando así el plazo mínimo de cuarenta y ocho horas ordenado a estos efectos", ha dicho en el voto particular. "Tiene toda la razón, no se pueden analizar en sala los votos de los consejeros. Reducen la independencia y coartan opinión", ha asegurado a este diario fuentes cercanas al bando rebelde.

Pero además de ello, Torremocha asegura que el plazo había vencido, y el expediente por tanto tenía que estar caducado: "El día 15 de febrero del 2017 habían transcurrido 17 meses y 45 días o lo que es lo mismo que decir que este expediente sancionador había caducado por 15 días al 15 de Febrero. Item más, la resolución ha sido aprobada todavía 13 días después, estos 28 días excedidos al plazo de los 18 meses contemplados en la norma legal y en la doctrina jurisprudencial".

Denuncia que solo tuvo 12 minutos para pronunciarse sobre una resolución para la que tenía 48 horas

Este lunes, durante una conferencia con periodistas, el presidente se ha mostrado muy duro con el Gobierno, por tratar de recortar competencias a CNMC. "No vine aquí para hacer amigos".

Fractura que viene de largo

Torremocha forma parte del denominado ‘bando rebelde’ de la CNMC, conformado por un grupo de consejeros contrarios a la forma de gobernar la Institución de Marín Quemada, y del que forma parte su vicepresidenta y responsable de la Sala de Regulación, María Fernández.

La fractura en este organismo se abrió pocos meses después de su constitución –septiembre de 2013- y se escenificó a través de la publicación de diversos votos particulares en los que se cuestionaba la legitimidad de las sanciones a las grandes empresas o se denunciaba la mala praxis de determinados departamentos del organismo. Una buena parte de estos alegados estaban firmados por Benigno Valdés y por el propio Torremocha.

Los contrarios a Marín Quemada recriminan su estilo personalista y autoritario

Desde el año pasado, estos dos consejeros se han ausentado habitualmente del pleno del consejo y de la Sala de Competencia, en protesta por el mantenimiento en su cargo del director de Promoción, Antonio Maudes. Alegan que han perdido la confianza en este directivo por determinadas decisiones que ha tomado en el ejercicio de su cargo que, en su opinión, prueban su falta de lealtad hacia el consejo. Según ha podido saber este periódico, tres reuniones de su sala tuvieron que suspenderse durante 2016 por falta de cuórum.

Los contrarios a Marín Quemada le recriminan el estilo personalista y autoritario con el que dirige la institución; y su tendencia a sembrar las dudas sobre la profesionalidad y la ética de algunos componentes del consejo. El presidente ha aprovechado algunos actos públicos para trasladado su deseo de que el regulador cuente con consejeros "capaces y del máximo nivel" para garantizar que este organismo sea transparente y riguroso, algo que ha generado malestar entre varios de sus miembros, que le han recriminado el estilo personalista y autoritario con el que dirige la institución. 


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