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Repsol admite el riesgo de que los Eskenazi no paguen el crédito de YPF

Un impago del grupo Petersen “podría ocasionar un impacto negativo en la situación financiera” de la petrolera, reconoce la compañía, mientras el conglomerado argentino logra algo de oxígeno de la banca.

Logo de YPF.
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Repsol ha admitido por primera vez la posibilidad de un impago de los créditos por importe de 1.542 millones que la petrolera concedió al grupo argentino Petersen para financiar parte de la compra del 25,46% de YPF.

“Un eventual incumplimiento de alguno de los vencimientos establecidos en relación con dichos préstamos, podría ocasionar un impacto negativo en la situación financiera del Grupo Repsol”, indica la compañía en la ampliación del folleto informativo de una emisión de pagarés por importe de 500 millones de euros. El documento fue remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el pasado jueves, tras la presentación de los resultados trimestrales de la compañía que preside Antonio Brufau.

Ese mismo día, el grupo aseguró, al presentar sus cuentas, que no tiene “indicaciones de posibilidad de impago” de los créditos a la familia Eskenazi.

En el documento remitido a la CNMV, la petrolera no cuantifica cuál puede ser ese impacto negativo. Se limita a señalar que los dos préstamos concedidos a los Eskenazi “se encuentran garantizados en parte mediante la constitución de un derecho real de prenda sobre parte de las acciones de YPF” adquiridas por el grupo Petersen.

La hipótesis del impago no es en absoluto descartable. Tras la expropiación del 51% de la compañía a la española por parte del Gobierno de Cristina Kirchner, el conglomerado de los Eskenazi se ha quedado sin los dividendos de YPF. Estos ingresos eran la principal vía para financiar su aventura en la petrolera, auspiciada en su momento (2008) por el difunto esposo de la presidenta argentina, Néstor Kirchner, al frente en aquel momento de la Casa Rosada.

En su intento por argentinizar la compañía, Brufau accedió a prestar a los Eskenazi esos 1.542 millones y Repsol se convirtió además en su avalista. Existen dudas sobre si la expropiación obligaría a la petrolera española a recomprar a Petersen su participación, por la existencia de una cláusula en el acuerdo entre las partes por la que Repsol se obligaba a hacerlo si se producía un cambio de mayoría en YPF. Sin embargo, la española considera que la expropiación es un caso de fuerza mayor y quedaría eximida de esa exigencia.

El tiempo corre en contra del grupo Petersen, que ha conseguido algo de oxígeno de los bancos que le prestaron otros 1.500 millones de euros para financiar su entrada en YPF (los Eskenazi sólo pagaron un 10% del importe de la operación en efectivo). Según varios medios locales, el conglomerado ha logrado que el sindicato de bancos, integrado, entre otras entidades, por Crédit Suisse, Citi, Itaú y BNP Paribas, acceda a aplazar algunos días el pago de unos 400 millones de dólares que vencían a finales de este mes. La concesión de la banca llega a la espera de las decisiones que adopte el nuevo consejero delegado de YPF, Miguel Galuccio, que, tras la expropiación, ha reemplazado a Sebastián Eskenazi, hijo del patriarca del grupo Petersen, como primer ejecutivo de la petrolera.

La expropiación supondrá arrebatar a Repsol el 62% de su producción de petróleo en 2011, el 46% de sus reservas, el 35% de su Ebitda y el 15% de sus activos totales, según recuerda la compañía en el folleto remitido a la CNMV.


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