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Los bancos medianos españoles, los que más han pedido al BCE de la Eurozona

El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi (i) conversa con el primer ministro italiano Mario Monti (d)
El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi (i) conversa con el primer ministro italiano Mario Monti (d) EFE

Santander ha sido la entidad que más dinero ha pedido al Banco Central Europeo (BCE) en términos absolutos, aunque eso no significa que sea la que más depende de la barra libre de liquidez. Las entidades más dependientes son Bankinter, Bankia, Popular, Intesa, Lloyds y Sabadell, que son las que más han solicitado en proporción a sus depósitos.

España e Italia han consumido más del 50% del Long Term Refinancing Operation (LTRO) del BCE, mecanismo de urgencia mediante el cual, el presidente del organismo, Mario Draghi, intentó (con éxito) desatascar los mercados privados, financiando indirectamente a los Tesoros, además. Eran momentos en los que hubo un nuevo colapso financiero y el dinero se quedó literalmente quieto. 

Con el LTRO, el BCE presta dinero al 1% a los bancos, que deben devolverlo a 36 meses. En sólo dos subastas extraordinarias, el banco central ha colocado 1,1 billones de euros, de los que España ha captado el 27% e Italia el 25%.

Conforme la estructura de financiación, medida a través del porcentaje de depósitos sobre créditos (Loan to Deposit Ratio, LDR), Bankinter es la entidad más dependiente de financiación externa de la Unión Europea, conforme datos de Barclays. En el propio banco español reconocen que han sido “proporcionalmente” la firma que más dinero ha pedido al BCE. La entidad financiera tiene una ratio superior al 160% de LDR según datos del banco británico o, como informan ellos inversamente, del 60% de depósitos sobre crédito.

En el top 10 de firmas dependientes de la financiación del BCE están (dejando de lado un puñado de entidades nórdicas que son más bien gestoras de fondos y pensiones con ficha bancaria) Bankinter, Bankia, Popular, Intesa, Lloyds y Sabadell, conforme el estudio de Barclays.

Es decir, son las entidades que tienen más peso de sus créditos respecto a sus depósitos por lo que su estructura de financiación les obliga a captar fondos externos. Con su enorme caudal de liquidez, el BCE ha devuelto la confianza a los mercados y les ha permitido emitir prácticamente a todos cédulas hipotecarias u otros activos.

No es un estigma, de momento

De momento, no es nada malo que las entidades españolas hayan liderado las peticiones al BCE. El mismísimo presidente del BBVA, Francisco González, animó a que la banca doméstica fuera sin remilgos al LTRO y las grandes firmas de análisis han pregonado a los cuatro vientos que obtener liquidez así no significaba ningún “estigma”.

Con esta 'barra libre', la banca española ha podido afrontar sus vencimientos, obtener unas plusvalías financieras inesperadas arbitrando con deuda pública y prepararse así para el futuro. En Bankinter, sin ir más lejos, apuntan que “ya estamos mejorando nuestra estructura de financiación controlando los créditos pero, sobre todo, incrementando la captación de recursos de nuestros clientes”. No es sostenible un porcentaje tan elevado de LDR. 

En Barclays indican que la captación de fondos por parte de la banca europea precisa de un modelo. Después de casi media década de su primera intervención (tras la quiebra de Lehman Brothers en 2007) las inyecciones de liquidez siguen en máximos históricos. “Los bancos europeos son los únicos incapaces de financiarse ellos mismos”. Así, tienen en general el mayor porcentaje de LDR del mundo.

Cinco soluciones

Por ello, propone cinco escenarios para una solución, de mejor a peor: en primer lugar, que se abran los mercados y las entidades financieras puedan emitir. En segundo, la creación de un banco malo o gran agencia hipotecaria europea, que retire de los balances bancarios el peso de los préstamos del ladrillo. Cómicamente, denominan esta agencia de nuevo cuño “Frederica”, recordando que en EE UU sus nombres son Freddie Mac y Fannie Mae.

En tercer lugar, una desintermediación, mediante la cual las propias grandes corporaciones serían capaces de obtener financiación por ellas mismas, emitiendo renta fija en los mercados primarios y prescindiendo del crédito bancario. En cuarto, una “solución japonesa”, es decir “si los bancos no son capaces de financiarse, deberán quebrar”. Y la última, “un LTRO eterno”, algo sobre lo que se ha escuchado hablar en muchas ocasiones. Barclays considera esta solución la peor, empezando por que casi todas las entidades financieras cotizan en bolsa y los mercados deberían poner en precio la incapacidad para financiarse.

Andrés Alonso, analista de Sintetia, indica, al ver estas propuestas, que “apuesto por una solución entre la 3 y la 4. Las grandes corporaciones van a emitir más, con seguridad. Los cashflows de muchas ibex35 vienen de fuera de España y no tiene sentido el estrangulamiento bancario que sufren aquí”.

Sobre la opción japonesa, señala que “los bancos deben ser más pequeños en muchas ocasiones”. Así, “el banco malo debe ser una estructura inteligente que pueda comprar tiempo para hacer viables a grandes grupos bancarios, como BFA, que creo que están salvando una situación bien complicada”.

Sobre el LTRO inacabable, tampoco no lo ve factible, “aunque ha ayudado a pasar este trago”. Y respecto a la gran agencia hipotecaria europea, “no hay compromiso político, ni fiscal, en Europa para dar tal garantía”.  


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