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La CNMV estrecha el cerco sobre la propietaria de Pocoyó y le abre un expediente sancionador

Zinkia provisiona 100.000 euros por el procedimiento del regulador bursátil. El año pasado, el organismo lanzó duras advertencias sobre una emisión de bonos que la empresa tuvo que cancelar, lo que precipitó su concurso de acreedores.

Imagen promocional de Pocoyó.
Imagen promocional de Pocoyó. Zinkia

A Zinkia, la productora audiovisual de Pocoyó, le crecen los enanos. El grupo que controla y preside José María Castillejo Oriol, en concurso de acreedores desde febrero pasado e inmerso en un conflicto accionarial entre sus principales socios, ha tenido que provisionar 100.000 euros como consecuencia de un expediente sancionador abierto por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En sus cuentas de 2013, Zinkia (que no ha atendido las llamadas de este medio) explica que ha registrado una provisión por importe de 100.000 euros “correspondiente a la resolución administrativa dictada por la CNMV en virtud de un procedimiento sancionador” del que no aporta más detalles.

Los pormenores de ese procedimiento se desconocen porque el regulador todavía no ha hecho público el resultado de ese expediente. Pero es el enésimo enfrentamiento entre el organismo que preside la exministra Elvira Rodríguez y la compañía que pilota el conde de Floridablanca.

A mediados del año pasado, y ante la necesidad imperiosa de obtener fondos para atender el pago de sus deudas, Zinkia intentó lanzar una emisión de bonos dirigida a inversores institucionales, con un mínimo de suscripción por inversor de 100.000 euros. La CNMV no la autorizó y fijó el valor unitario de cada obligación en 25.000 euros, “lo que en opinión de los Administradores de la Sociedad, tuvo como consecuencia que no se colocaran títulos”, explica Zinkia.

Como alternativa, la empresa se planteó una nueva emisión para intentar captar 7,78 millones de euros, dirigida en este caso a inversores particulares y con un interés del 11%, pero ante lo “dilatado” del proceso y los “cambios de enfoques” impuestos por el regulador durante el mismo (argumenta Zinkia), tuvo que suspenderla.

Durante la tramitación de la emisión, la CNMV advirtió al mercado de que la remuneración ofrecida resultaba “inferior a la que debería tener para colocarse adecuadamente una emisión similar que estuviera dirigida al mercado mayorista". Un aviso inusual por su crudeza al que ahora se ha sucedido el expediente sancionador. 

Ante la imposibilidad de devolver una deuda de 5 millones que le vencía entre noviembre de 2013 y febrero pasado, la empresa tuvo que presentar concurso de acreedores el pasado 26 de febrero. Desde entonces está suspendida de cotización en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) e inmersa en un conflicto accionarial entre el presidente y primer accionista, Castillejo (64,7% a través de Jomaca 98, sociedad que también está en concurso de acreedores desde diciembre) y el mexicano Miguel Fernando Valladares (11,2%).

Zinkia, que debutó en bolsa el 15 de julio de 2009, cerró el ejercicio 2013 con un fondo de maniobra negativo de 3,27 millones de euros y su auditor, Garrido Auditores, ha avisado de la existencia de “una incertidumbre significativa sobre la capacidad de la sociedad de continuar sus operaciones”. El grupo ha tenido que volver a modificar a la baja sus previsiones de resultados para este año y el que viene. Su última proyección de beneficio es de un millón y medio para este año, frente a los 16,7 millones que estimó en 2013 para este ejercicio.


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