Compra del Popular

Värde y Kennedy duplicaron su inversión en Aliseda gracias a una cláusula de Ron

Los fondos Värde Partners y Kennedy Wilson obtuvieron una rentabilidad de casi el 100% en Aliseda gracias a una cláusula que introdujo el año pasado Ángel Ron. Santander recompró la inmobiliaria porque era clave para la macrooperación de venta de todo el ladrillo del Popular.

Un viandante pasa junto a un establecimiento de Banco Popular.
Un viandante pasa junto a un establecimiento de Banco Popular. EFE

Värde Partners y Kennedy Wilson hicieron un negocio redondo con Aliseda, la inmobiliaria de Banco Popular. Los dos fondos norteamericanos cosecharon una rentabilidad de casi el 100% con esta filial española. Compraron el 51% por cerca de 100 millones (más deuda) a finales de 2013 y han vendido por 180 millones tres años y medio después.

Este balance es distinto al que se hizo cuando se anunció la recompra de Aliseda por parte de Santander, a finales del pasado mes de junio. Entonces se interpretó que los 180 millones generaban una enorme minusvalía a Värde y Kennedy, cuyo acuerdo incluyó un precio de compra de 715 millones (más 100 millones en variables). 

Pero estas cantidades incluían la deuda que se usó en la operación. Sin este factor, la compraventa ha sido muy rentable para los dos fondos norteamericanos. Fuentes próximas a la operación explican que la recompra ha sido posible gracias a una cláusula que introdujo Popular a finales de 2016.

Se añadió al contrato inicial en el marco del Proyecto Sunrise, el banco malo que intentó crear Ángel Ron hasta el último momento para salvar a la entidad y su propio proyecto. Aliseda era clave para Sunrise, ya que era la filial que iba a dar los ingresos necesarios para que la nueva sociedad saliera a flote con 6.000 millones en adjudicados. Este proyecto se frustró por la guerra del consejo de la entidad y la complejidad de su financiación, que asustaba a los supervisores.

Papel de Aliseda

Aliseda también ha sido clave en la venta del ladrillo del Popular, cerrada la semana pasada con Blackstone por 5.100 millones de euros. El dueño de los activos inmobiliarios está obligado a pagar unas comisiones de gestión a Aliseda, que ascendieron a casi 250 millones en 2014 y 2015. Al controlar también esta filial, Blackstone podrá renegociar este contrato en su interés, de forma que no disminuya la rentabilidad de su proyecto.

Aliseda contaba a finales de 2015 con unos 350 empleados. Ha ganado en los últimos años 68 millones, en 2014; 56 millones, en 2015; y 46 millones, el año pasado. Hace un año y medio tenía una deuda sindicada de 450 millones, de los que le quedan 360 millones- Su principal acreedor es Popular-Santander, que originariamente tenía casi 200 millones. También forman parte del sindicado BBVA, Bankia, Sabadell, Bankinter, ING y Crédit Agricole.

Aliseda cobra 250 millones anuales al dueño de los activos inmobiliarios del Popular y tiene una deuda de 360 millones, de la que casi la mitad la controla Santander

A los 80 millones obtenidos gracias a la venta de su 51% en Aliseda, se suma que esta sociedad repartió un dividendo de 131 millones hace dos años, de los que 66 millones fueron a parar a las arcas de los fondos norteamericanos.

Uno de ellos, Värde, sigue sentado en la mesa con Santander, ya que es el principal accionista de WiZink, la filial de tarjetas de Banco Popular. El consejero delegado del banco, José Antonio Álvarez, reconoció a finales de julio que WiZink es clave para ellos: "Tendremos que hablar con el socio ya que somos minoritarios [Värde tiene un 51% y Popular un 49%]. Nos interesa mucho que se gestione de lamejor manera".


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