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Soraya toma las riendas en el Castor mientras dos nuevos seísmos de 4 grados siembran el pánico

Sáenz de Santamaría acudió a Industria para supervisar la situación real que se vive en el Golfo de Valencia tras los más de 300 terremotos, de los que ha venido informando Vozpópuli desde el primer día. Lejos de amainar, los seísmos aumentan en número e intensidad. Anoche, de las 23:00 a las 23:30 horas, el IGN registró dos fuertes terremotos de 4,1 grados cada uno. Hasta las 7:55 de la mañana de hoy se han producido 12 seísmos, estos ya de baja intensidad.

El Ministerio de Industria ya cuenta con los primeros datos recabados in situ por los técnicos enviados la zona costera del norte de Castellón, concretamente frente a las cosas de Vinaroz, donde se ubica el almacén subterráneo de El Castor. La gravedad de la situación, después de que se hayan producido más de 300 seísmos en unos 20 días, el más grave de 4,2 grados en la escala Richter, ha hecho que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, haya acudido esta martes al Ministerio de Industria, a la reunión organizada por el ministro José Manuel Soria.

Mientras tanto, los seísmos no han remitido y anoche, a las 23:06:49 horas se produjo un seísmo de 4,1 grados y viente minutos después otro de de la misma intensidad, lo que provocó fuerte alarma social en la zona. Así lo registraba el Instituto Geográfico Nacional (IGN). Los vecinos de la zona, especialmente los de las zonas bajas de las Tierras del Ebro, alertaron de estos dos temblores a través de las redes sociales.

Anoche, la alarma social se desbordó: a las 23:06 y las 23:29 se produjeron sendos terremotos de 4,1 grados, que se notaron fuertemente en las Tierras del Ebro y el norte de Castellón

La gravedad del caso es evidente y ha generado una alarma social sin precedentes en la zona (recuérdese que el terremoto que asoló Lorca, en Murcia, fue de 5,1 grados). Ante esta situación, Sáenz de Santamaría ha tomado las riendas del asunto y prevé seguir de cerca todos los informes sobre el impacto de los terremotos en la estabilidad sísmica de la zona, así como en la búsqueda de las responsabilidades pertinentes. El Castor es propiedad de Escal UGS, una empresa controlada por ACS, que con una inversión de 1.300 millones de euros, trata de aprovechar un antiguo pozo petrolífero a 1.750 metros de profundidad bajo el nivel del mar.

Técnicos del Ministerio de Industria visitaron las instalaciones para verificar que se ha detenido la inyección de gas en la zona, una actividad a la que los geólogos achacan sin ningún lugar a dudas el aumento de la sismicidad frente a la costa castellonense. Desde el 13 de septiembre se viene produciendo una serie de "microseísmos" que han aumentando en intensidad y en frecuencia. El Ministerio de Soria ordenó la paralización de la extracción del gas colchón el 26 de septiembre, aunque desde la planta se informó de que desde el día 16 esa actividad ya había cesado debido a su planificación normal de trabajo.

Técnicos de Industria verifican que ACS esté cumpliendo con la resolución y haya dejado de inyectar gas colchón en el almacén subterráneo

Los técnicos tenían la misión de "verificar que se está cumpliendo la resolución", es decir, que la empresa ha cesado la actividad de inyección de gas. Pero fuentes de Industria consultadas por Efe no han podido precisar cuáles han sido las conclusiones de esa visita.

La empresa que gestiona la planta ha afirmado que los datos sismológicos se han ido recogiendo y comunicando puntualmente desde la empresa a las autoridades locales, autonómicas y nacionales, y ha mostrado su voluntad de colaborar con las directrices de Industria. No obstante, la creciente intensidad de los seísmos motivó ayer a la Generalitat valenciana a activar el plan de riesgo sísmico y a la catalana a anunciar posibles acciones legales.

Expertos geólogos consultados por Efe afirman que los numerosos seísmos se deben a la "sismicidad inducida" por Castor, provocada por la inyección de gas en la roca, aunque no hay consenso acerca de sus riesgos y evolución. El presidente del Colegio de Geólogos, Luis Suárez, ve "muy acertada" la decisión de ordenar la paralización en la inyección del gas y explica que el almacenamiento se realiza inyectando el gas en "una roca caliza", que acumula energía de manera natural por los procesos de dinámica de la Tierra y que se libera a través de ondas sísmicas.

Los expertos relacionan la inyección de gas con los temblores

Luis González de Vallejo, catedrático de Ingeniería Geológica de la Universidad Complutense de Madrid, explica que la presión a la que se inyecta el gas en el antiguo yacimiento petrolífero de Amposta (Tarragona), es "muy elevada", lo que "siempre" provoca fracturas en la roca. Además, apunta el catedrático, la "sismicidad inducida" o "creada donde antes no la había" por las inyecciones en la roca produce cientos de terremotos, que suelen tener un techo de 4,3 grados Richter. La correlación "perfecta" entre inyecciones y sismicidad es "algo que se sabe" desde los años 60, indica.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, afirma que la declaración de impacto ambiental de Castor no tenía "ningún condicionamiento" relativo a problemas sísmicos.

Arias Cañete ha afirmado en Valencia que se hizo declaración de impacto ambiental del proyecto en 2008 ó 2009 y que también se instalaron sismógrafos en la Confederación del Ebro.

El ministro ha confirmado que la actividad de extracción de gas en la planta está parada y se ordenó el cese temporal "en la madrugada, tan pronto se tuvo conocimiento" de los seísmos, y se pidieron los informes técnicos "en el mismo día".


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