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Telefónica y la CNMC se tantean para fijar sus posiciones ante el expediente de compra de Digital+

La operadora, antes de notificar la compra, lleva dos semanas sondeando al regulador sobre qué restricciones podría imponer a la unión de Movistar TV y Canal+. Su objetivo, ofrecer compromisos previos favorables a sus competidores para facilitar el plácet final de la CNMC.

José María Marín Quemada, presidente de la CNMC.
José María Marín Quemada, presidente de la CNMC. EFE

Lo llaman "conversaciones preliminares e informales" en el marco del "periodo de prenotificación", según las fuentes del sector, en lo que viene a ser un eufemismo para referirse a ese proceso previo en el que un equipo de Telefónica, como compradora del 56% de Digital+, se reúne con los técnicos del regulador para fijar las posiciones de cada una de las partes de cara a la apertura del expediente de la operación.

Cada uno en su sitio, pero en un tono inicialmente conciliador, comprador y autoridad reguladora exponen sus pareceres ante la compra. De un lado, la operadora de telecos tratará de defender que la compra no dará al nuevo gigante una posición de dominio de mercado y respetará las normas de competencia, con lo que debería ser aprobada sin restricciones.

Enfrente, los técnicos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) expondrán a la compañía que preside César Alierta las posibles limitaciones que se fijarían a la operación y cuáles son las mejores concesiones que ha de hacer el comprador para recibir el plácet definitivo del regulador.

En este periodo de prenotificación llevan ya un par de semanas las dos partes, tanteándose para que Telefónica pueda presentar formalmente una operación de compra, más o menos, adaptada a las líneas generales marcadas desde la CNMC.

La CNMC quiere que Telefónica, que será el operador dominante en TV de pago, abra parte de sus contenidos premium a los competidores a precios replicables

Según las fuentes consultadas, el operador está intentando demostrar en este proceso previo que la suma de ambas compañías (Movistar TV y Canal+) no les da un 82% del mercado de televisión de pago por ingresos y un 62% por número de clientes, como ha denunciado su competidor Vodafone.

Más bien al contrario, Telefónica ha informado a la CNMC de que el mercado en España es tan pequeño (tres millones de clientes de TV de pago sobre un total de 46 millones de habitantes) que está todo por desarrollar y hay hueco para todos.

También ha alertado a los técnicos del regulador de que su cuota de mercado es del 30%, porque en ella hay que meter a todos los grupos audiovisuales, aunque emitan en abierto, y de que el nuevo gigante no tendrá en exclusividad todos los contenidos premium que dicen sus competidores. Telefónica se ha quedado sin la Champions y Canal + sólo tiene en exclusividad una temporada de la Liga, recuerdan los telefónicos al equipo enviado por el presidente del regulador, José María Marín Quemada.

Insisten, asimismo, que lo más saludable para la competencia no es cercenar lo que ya tienen Movistar TV y Canal+, sino invitar a Vodafone y Orange, entre otros, a acudir con ganas de invertir y comprar a las subastas futuras de contenidos premium como el deporte, el cine de estreno o las series americanas.

Las "conversaciones preliminares" terminarán en los próximos días y la operadora tendrá que notificar oficialmente la operación para que la CNMC abra expediente

Pero en la CNMC tienen claro, al menos en el periodo preliminar, que esta operación saldrá adelante con importantes restricciones, lo que ha hecho que Telefónica se haya mostrado, al menos en los tanteos precios, favorable a abrir ciertos contenidos a la competencia a precios razonables.

Ya establecerá el regulador, cuando se abra formalmente el expediente, qué contenidos tendrán que ser compartidos y a qué horquilla de precios mayoristas.

Según las fuentes consultadas, el periodo de prenotificación terminará en breve y entonces Telefónica tendrá que notificar oficialmente la compra. Ese día se abre un periodo de un mes, en el que la CNMC hace todos los requerimientos y peticiones de información, que la operadora ha de satisfacer.

Cerrada esta primera fase, se pasa a la segunda, dado que la operación se aprobará con compromisos. Se abre un nuevo periodo de dos meses, en los que los competidores presentarán sus alegaciones.

El objetivo de Vodafone y Orange, principalmente, es convencer al regulador de que exija a la nueva entente la apertura de hasta el 50% de sus contenidos exclusivos a terceros a precios replicable, es decir, a precios que permitan a sus competidores comprarlos y obtener un margen razonable para que sus clientes puedan disponer de una oferta similar a la del operador mayoritario.

Cerrado ese proceso, llegarán el trabajo interno de la CNMC, el informe con la propuesta final y la resolución aprobada en consejo.


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