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El Santander se mete en un gran lío: afirma que Brasil entrará en recesión si Rousseff gana y rectifica a las 10 horas

En un país tan peculiar como el gigante sudamericano -donde la filial brasileña aporta más del 20% del total del negocio del banco- la intromisión en cuestiones políticas a dos meses y medio de las elecciones presidenciales no era la decisión más acertada. 

A principios de julio el Banco Santander Brasil, el quinto banco del gigante sudamericano y el primero extranjero, envió un documento a sus clientes de alta renta, aquellos que ganan al mes 10.000 reales (3.400 euros), alertando que la reelección de la presidenta Dilma Rousseff el 5 de octubre en primera ronda, provocaría una recesión en la economía del país. Los males de Brasil, según el banco, serían: bajo crecimiento, inflación alta, déficit por cuenta corriente, caída de la bolsa brasileña (Bovespa) si Rousseff (líder del izquierdista PT) volviese a ganar, intereses más altos y deterioro del real, la moneda brasileña y la revalorización del dólar. La publicación del documento en el reputado periódico Folha de Sao Paulo provocó el desconcierto en el banco presidido por Emilio Botín que horas después tuvo que pedir disculpas a sus millones de clientes brasileños asegurando que adoptará medidas internas tras lo sucedido.

La filtración del documento, publicado el viernes por el periodista Fernando Rodrigues en su blog en el periódico Folha de Sao Paulo, provocó una terremoto en la dirección del Banco Santander en Brasil. En un país tan peculiar como el gigante sudamericano -donde la filial brasileña aporta más del 20% del total del negocio del banco con un real depreciado- la intromisión en cuestiones políticas a dos meses y medio de las elecciones presidenciales no era la decisión más acertada. Y más si tenemos en cuenta que las posibilidades para que Dilma Rousseff, la heredera de Lula, sea reelegida son bastante elevadas.

El documento, titulado 'Usted y su dinero' estaba incorporado en el extracto mensual de julio que recibieron los clientes de alta renta que, según el Banco Santander, representan sólo el 0,18% de la entidad.

El texto es demoledor, muy claro. El autor del texto hace una apuesta decidida contra la reelección de la presidenta Dilma Rousseff, elegida por una amplia mayoría hace cuatro años. “La economía brasileña continúa presentando bajo crecimiento, inflación alta y déficit por cuenta corriente. La ruptura de confianza, y el pesimismo creciente en relación a Brasil con la caída de la popularidad de la presidenta en los últimos sondeos ha contribuido a la subida del Bovespa. Es difícil saber hasta cuando va a durar este escenario. Si la presidenta se estabiliza o vuelve a subir en las encuestas, un escenario de recesión puede surgir. El cambio se volverá a desvalorizar, los intereses subirían de nuevo, el índice de Bovespa caería, dejando atrás las subidas recientes. Este último escenario estaría más de acuerdo con el deterioro de nuestros fundamentos macroeconómicos. En función de este escenario, converse con su gerente de Relacionamento Select para colocar sus inversiones de la manera más adecuada a su perfil inversor”.

Ante este documento y ante las gravedad del posicionamiento político de una entidad que gana millones de reales en su negocio en el país desde hace décadas el Banco Santander en Brasil tuvo que reaccionar de inmediato. Como sucede en estos casos la noticia comenzó a crecer como una gran bola de nieve entre los clientes de las entidades bancarias y el resto de la población. En menos de 10 horas, en una sorprendente reacción, el banco emitió un comunicado que colgó en su página web pidiendo disculpas a los clientes por lo sucedió. Allí sigue la nota de dos párrafos bajo el color del rojo corporativo del Banco Santander bajo el título IMPORTANTE.

En la rectificación el banco presidido por Emilio Botín afirma que el texto “no refleja de forma alguna, el posicionamiento de la institución”. Además, sostiene que el texto va contra la directriz interna que establece que “cualquier análisis económico a los clientes debe restringirse a la discusión de variables que puedan afectar la vida financiera de los clientes sin decantarse por línea política o partidaria. Por ello, el banco pide disculpas a los clientes que puedan interpretar el mensaje de forma diversa a esa orientación y reitera su convicción de que la economía brasileña seguirá con éxito en su trayectoria de desarrollo”. Parece que el banco está dispuesto a tomar drásticas decisiones laborales contra el autor o autores del documento dirigido a los clientes de altas rentas. Un error de principiante que le podía costar caro a la entidad española si la presidenta Rousseff es reelegida. La rápida reacción de la entidad financiera pidiendo disculpas puede ser determinante para que el asunto no vaya a mayores.

El asunto no es menor y más teniendo en cuenta la aportación de Brasil a las cuentas del Banco Santander. Aunque en el primer trimestre de 2014 los resultados son peores de lo previsto, debido a una desaceleración de la economía pero sobre todo a la depreciación del real, la moneda brasileña con relación al primer trimestre de 2013. De hecho, el beneficio del primer trimestre de 2014 hubiera crecido un 26%, en lugar del 8%, si se hubieran mantenido estables las divisas con respecto al mismo periodo del año pasado.

A pesar de ello el 44% del beneficio tiene su origen en economías en desarrollo (Latinoamérica y Polonia) y el resto, en maduras. Por países, la mayor aportación corresponde a Brasil y Reino Unido (20% cada uno); le sigue España, que duplica su aportación a diciembre de 2013 (14%); estados Unidos (9%) y México Y Chile (7% cada uno). Para el Banco Santander Brasil llegó a representar en 2012 el 28% del total de negocio de la entidad financiera. Por ejemplo, los créditos hipotecarios a 30 años se están concediendo a un 12% de interés. El banco es el quinto del país y el primero extranjero.

Pero no es sólo el Banco Santander quien critica la previsible reelección de Dilma Rousseff hace algunos días Goldman Sachs elaboró un documento asegurando que un segundo mandato de la líder de la izquierda brasileña debería venir acompañado de cambios importantes en el equipo económico, adopción de medidas impopulares como la liberación de precios en gasolina y energía, amplios recortes en gastos no productivos, menos influencia de los bancos públicos incluido el BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social) y un ajuste fiscal.

Toda está polémica se produce a dos meses y medio de las elecciones presidenciales en Brasil cuya primera ronda se celebrará el próximo 5 de octubre. Esta semana se ha publicado por primera vez una encuesta en donde la presidenta Dilma Rousseff y el candidato de la derecha Aécio Neves, ex gobernador de Minas Gerais de 54 años, estarían igualados en intención de voto en un hipotético segundo turno. El tiempo dirá si hay vientos de cambio en Brasil, en manos del PT desde que contra pronóstico, Lula da Silva, ganó las elecciones de 2002 y se proclamó presidente el 1 de enero de 2003.


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