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La gran banca rescata a Guindos ante la falta de inversores para el banco malo

Las entidades sanas serán los accionistas privados de la sociedad. Economía negocia sólo con Santander, BBVA y Caixabank.

González, Fainé y Botín acuden a la llamada de Guindos para salvar el banco malo.
González, Fainé y Botín acuden a la llamada de Guindos para salvar el banco malo. EFE

"Guindos se ha metido en un problema con el banco malo". Lo suscribía, hace apenas tres semanas, un directivo de una entidad al conocer que la sociedad de gestión de activos debe tener un mínimo del 51% de titularidad privada. "Sólo hay apetito foráneo a precios muy bajos y, en ese caso, la solución (el banco malo) puede hacer aún más grande el problema", proseguía. Después de semanas de contactos entre Economía y todo tipo de fondos internacionales, con el "ahora no" como respuesta mayoritaria, Guindos sólo ha encontrado el apoyo de la gran banca. En manos de Santander, BBVA, Caixabank y de todas aquellas entidades 'indultadas' por Oliver Wyman (Sabadell, Kutxabank y Bankinter previsiblemente tampoco necesitarán capital) quedará la titularidad privada del 'banco malo'. "El grupo de accionistas superará de largo el 51% necesario", afirman fuentes del sector.

Economía ha venido negociando en las últimas semanas con los tres grandes. Primero, con Santander y BBVA, como adelantó Vozpópuli el pasado domingo 2 de septiembre. Más tarde con la entidad que preside Isidro Fainé. En paralelo, los responsables del ministerio que dirige Luis de Guindos han mantenido contactos con todo tipo de fondos internacionales para convertirles en futuros socios de la sociedad de gestión de activos. Según se fueron amontonando las negativas foráneas, Economía varió el tono de sus encuentros con Santander, BBVA y Caixabank, las únicas entidades con las que ha negociado hasta el momento.

La duda se centra en el precio de transferencia: más descuento de las provisiones constituidas, más necesidas de capital; vender sin rebaja adicional puede provocar pérdidas en la sociedad 

En apenas veinte días, desde la presentación del tercer decreto de reforma financiera, Economía ha pasado de negar unas condiciones especiales para los activos que transfieran las entidades sanas a ser más permisivo. "Las contrapartidas serán diferentes a las que tendrán las entidades del grupo 1 (nacionalizadas) y 2 (con ayudas públicas y en peligro de nacionalización)", resumía, a principios de esta semana, un alto responsable del equipo económico.

Sin duda, el mayor debate actual se centra en cuanto al precio de transferencia de esos activos tóxicos de la banca sana. Por una parte, los futuros socios abogan por un esquema que sea el valor en libros menos las provisiones ya constituidas por los dos primeros planes Guindos. En ese caso, no son necesarias nuevas provisiones. Un dato positivo para los socios en el corto plazo, pero que puede castigarles en el medio y largo, ya que podría dejar a la sociedad en pérdidas en los primeros años. En este caso, las minusvalías aparecerían en la cuenta de resultados de cada entidad y tendrían que enjugarse con provisiones en la cartera de participadas.

La otra opción, es la fórmula que maneja Oliver Wyman en su ejercicio, según el consenso de los analistas, que introduce un descuento adicional a las provisiones constituidas, elevando la rebaja media de los activos tóxicos del sector hasta el 53% frente al 45% actual. Según un informe de Merrill Lynch, la fórmula obligaría al sector a nuevas provisiones por valor de 33.000 millones."Ninguna de las dos fórmulas es la idónea, pero, de momento, no se ha explorado otra vía. Todavía no hay ninguna decisión tomada al respecto. Queda mucho por hablar. De hecho, el esquema de la sociedad está en una fase muy inicial", explican desde un par de entidades.

"Los pocos extranjeros que están dispuestos a invertir aparecerán cuando la gran banca española haya construido este colchón de seguridad en el banco malo", señalan en el Gobierno

A falta de toda la letra pequeña, Guindos vio como ayer se escenificaba públicamente el rescate interno para poder cumplir con el rescate impuesto por la Troika. Pero esta vez no será Bruselas quien ponga las condiciones, sino los grandes banqueros. La primera adhesión 'on the record' llegó de BBVA. "Estamos dispuestos a hacerlo (ser accionista del banco malo) en beneficio del banco (BBVA) y de nuestro país", aseguró ayer Francisco González, presidente de la entidad 'azul. En los próximos días, según maneja el sector, pueden producirse nuevas manifestaciones de apoyo de otros banqueros.

La combinación de ladrillo y una percepción negativa de la situación ha espantado a la mayoría de inversores internacionales. "Los pocos extranjeros que están dispuestos a invertir aparecerán cuando la gran banca española haya construido este colchón de seguridad en el banco malo. Nunca antes", confirman desde el Gobierno.

El respaldo impondrá contrapartidas. Precio, control de la gestión y comercialización, capacidad de nombrar a los rectores de la sociedad y que se aumente la gama de activos que podrán aparcarse en el banco malo. La entrada del crédito promotor sin ningún tipo de riesgo es buena prueba de ello.


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