Las firmas se han quedado fuera del proceso pese a su experiencia en el sector

La reforma financiera pone en pie de guerra a las consultoras inmobiliarias

Los mecanismos de auditoría y control a la banca previstos en la reforma financiera del Gobierno de Rajoy han generado un gran malestar entre las principales consultoras inmobiliarias que operan en España. Las firmas se consideran discriminadas en este proceso en el que no intervendrán pese a tener un consolidada experiencia en la valoración de activos del ladrillo. 

La reforma financiera y los mecanismo adoptados para su desarrollo ha generado una profunda indignación en el seno de las principales consultoras inmobiliarias que operan en España, que se han quedado sin ningún protagonismo en el proceso. Las firmas consideran que el Gobierno no ha querido tener en cuenta su amplia experiencia a la hora de realizar valoraciones de activos relacionados con el ladrillo.

La valoración de los activos será llevada a cabo por las entidad Roland Berger y Oliver Wyman, aunque el punto que más ha molestado al sector de la consultoría inmobiliaria ha sido el hecho de que estas entidades vayan a contar con el apoyo de al menos tres firmas auditoras cuyos nombres, con toda probabilidad, saldrán del grupo de las grandes del sector, conocido en el mercado como las ‘big four’ (KPMG, PwC, Deloitte y Ernst & Young).

Las consultoras inmobiliarias llevan muchos años trabajando con las compañías cotizadas del sector, realizando la tarea de valoración de activos que tales empresas deben presentar ante el mercado al menos una vez cada ejercicio. Es precisamente este ‘know how’ uno de sus mayores activos para postularse como las firmas ideales para intervenir en el proceso de la reforma financiera, aunque este factor no ha sido tenido en cuenta por el Gobierno.

Pero además, las consultoras inmobiliarias consideran que las firmas que serán elegidas para completar el trabajo de valoración de activos carecen de la suficiente independencia para llevar a cabo el trabajo. El Ejecutivo anunció que las entidades elegidas para realizar tanto la auditoría como la valoración de activos debían ser firmas independientes. Precisamente ése fue uno de los motivos para descartar a última hora a Blackrock por su condición de accionista ocasional de algunas de las grandes entidades financieras españolas.

Correcciones a la baja en el sector

Una vez más la polémica está servida para una reforma financiera que ya ha vivido dos capítulos desde que el actual Gobierno tomara posesión. La valoración de los activos inmobiliarios se considera como uno de los puntos fundamentales del proceso toda vez que uno de los problemas más importantes que afrontan las entidades es la devaluación de su extensa cartera inmobiliaria.

Las consultoras inmobiliarias han revisado a la baja de forma notable de la valoración de los activos de las empresas del sector del ladrillo en los últimos años, en los que el deterioro de las carteras ha sido notable. En especial, las empresas cuyas carteras se componen principalmente de suelo han sido las más perjudicadas, toda vez que la valoración de este activo se ha tornado cada vez más complicada por la escasez de operaciones cruzadas en el mercado en esta área durante los últimos años.


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