Mira ya de cerca a los mercados estadounidense y canadiense, entre otros

Repsol desempolva su plan de compras en el exterior ante los precios de ganga por la caída del barril

El hundimiento del precio del crudo hasta los 70 dólares está provocando la caída del valor de las petroleras internacionales y de los activos en venta entre un 20% y un 30%. Repsol, que dispone de una liquidez de 10.500 millones de euros, pasa al ataque para aprovechar los precios de ganga.

Antonio Brufau, presidente de Repsol, el Rey Felipe VI y Josu Jon Imaz, consejero delegado.
Antonio Brufau, presidente de Repsol, el Rey Felipe VI y Josu Jon Imaz, consejero delegado. Repsol

Si el crudo se estabiliza en el entorno de los 70 dólares, las cuentas de resultados de las petroleras van a sufrir en los próximos meses. Lo peor que le puede pasar a una compañía de este sector es que el oro negro esté tan barato, pero ese gran problema puede convertirse en una oportunidad para salir de compras al mercado mundial.

En esta tesitura está Repsol, que ya en el tercer trimestre ha sufrido el impacto de la bajada del crudo (su beneficio estanco cayó un 17,3%), pero dispone de la friolera de 10.448 millones de euros de liquidez disponible para invertir. La compañía que preside Antonio Brufau ha desempolvado su plan de compras internacional, que en los últimos meses andaba guardado en un cajón.

El equipo de adquisiciones del grupo llevaba meses mirando activos y petroleras que operan en mercados OCDE, desde Canadá a EEUU pasando por Noruega, entre otros, pero optó estratégicamente por dejar en 'stand by' estas pesquisas internacionales a la vista de que en junio pasado comenzaron a bajar los precios del barril de crudo.

Estamos a principios de diciembre y el barril Brent de referencia en Europa cotiza a precios de mayo de 2010 (este lunes cerró a 71,1 dólares, pero llegó a caer a 67,9 dólares) y el Texas estadounidense a mínimos de cinco años (67,34 dólares), lo que supone una bajada media superior al 35% desde el pasado junio.

El hundimiento de los precios del crudo está provocando un efecto contagio en la valoración de los activos internacionales susceptibles de ser vendidos. El pasado viernes, el índice sectorial europeo Stoxx 600 Oil & Gas sufrió su mayor caída en dos años, de en torno al 4%, lo que ha recortado la capitalización bursátil de las compañías energéticas en 26.000 millones de euros, según estimaciones de Reuters. Todas, desde la francesa Total a la italiana Eni pasando por la británica BP, la noruega Statoil o la española Repsol, han sufrido duros ajustes bursátiles por la caída del crudo.

El crudo se ha desplomado un 35% frente al pasado junio y en los últimos días, ya con el barril a 70 dólares, las grandes petroleras europeas han perdido 26.000 millones de euros de su cotización

Según los expertos consultados por Vozpópuli, las valoraciones internacionales de los activos en venta habría caído en los últimos meses entre el 20% y el 30%. Y es esta la oportunidad que quiere aprovechar Repsol, confirman fuentes cercanas al grupo, que ha decidido desempolvar el plan internacional de compras y mira ya de cerca a los mercados estadounidense y canadiense, entre otros.

Este diario ya informó de que Repsol ha estudiado la compra de compañías como la colombiano-canadiense Pacific Rubiales o la también canadiense Talisman, ya sea la compañía al completo o los yacimientos que ha puesto en venta en Noruega. Fue por mayo cuando el grupo que dirige el ejecutivo de Mollerusa se embolsó 5.080 millones de euros (6.300 millones de dólares) al poner fin a su turbulenta aventura argentina con la venta de los bonos soberanos que le pagó la Kirchner por YPF y del paquete del 12,35% que aún mantenía en la petrolera renacionalizada.

Con esta inyección de 'cash', Repsol disparó su liquidez disponible para invertir por encima de los 10.000 millones de euros, "una cantidad que ahora, con el desplome de los precios del crudo y por extensión de los activos petrolíferos internacionales, permitiría a la compañía española afrontar una mayor y mejor compra", señala un experto del sector.

La inyección de 'cash' tras el fin de la aventura argentina obliga a Repsol a realizar una gran compra o, en su defecto, a repartir un macrodividendo extraordinario

De hecho, algunos analistas e inversores ya han trasladado a la compañía su inquietud por cuál va a ser el destino de tanta caja disponible, "ya que si no se produce una compra en los próximos meses, Repsol tendría que plantearse dar un dividendo extraordinario para ajustar su posición de caja a ratios más razonables, algo que accionistas como Sacyr (10%), asfixiados por su abultada deuda y su renegociación con los bancos, aplaudiría sin duda", señala uno de estos analistas.

Pero desde el entorno de Repsol se apuesta claramente por relanzar ese plan de compras y dar un golpe de efecto en los próximos meses, descartando, por ahora, el reparto de un nuevo dividendo extraordinario.

Su director financiero, Miguel Martínez, ya dijo hace unas semanas, en la presentación de resultados de los nueve meses, que se estaba volviendo a estudiar una "compra inorgánica" de una petrolera internacional o de activos concretos, operación que siempre será planteada de forma "amistosa", porque una andanada "hostil" por parte de la compañía española "elevaría las probabilidades de fracaso".

Martínez ya avanzó que con el desplome del precio del petrólero, los "compradores y vendedores tienen expectativas diferentes". "Si los precios siguen en estos niveles, probablemente aparecerán mejores oportunidades si se compara con la situación de hace tres meses", señaló el directivo el pasado 6 de noviembre.


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