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Alarma en el Gobierno: la salida de Repsol de GNF dejará el sector energético en manos extranjeras

Bankia deja Iberdrola, cuyo primer accionista es Qatar, Endesa es de la italiana Enel, Cepsa es de Abu Dabi y en Repsol gana poder Pemex. Hay alarma en el Gobierno ante la pérdida de españolidad del sector energético, máxime cuando la única 'isla', Gas Natural, podría caer en manos foráneas si Repsol vende su 30%.

Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural Fenosa (derecha), junto a Antonio Brufau, presidente de Repsol.
Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural Fenosa (derecha), junto a Antonio Brufau, presidente de Repsol. EFE

Pocos vestigios quedan ya en el sector energético español de esas políticas proteccionistas que recomendaban que los mercados estratégicos y sus compañías debían estar controlados por accionistas nacionales. La mayoría de las eléctricas y petroleras están controladas o participadas por inversores extranjeros, algo que vuelve a preocupar en el Gobierno después de que Bankia haya dejado Iberdrola y Repsol esté buscando oportunidades para desprenderse del 30% que posee en Gas Natural Fenosa, paquete que previsiblemente acabaría en manos de fondos internacionales.

Los últimos movimientos que se han producido y se van a producir en el sector eléctrico han encendido las alarmas en el Gobierno por el temor a la pérdida de la españolidad de los gigantes del sector. Descontado ya que el caso de Endesa es irreversible (es propiedad casi al 100% del grupo estatal italiano Enel), los ojos están puestos ahora en las otras dos grandes eléctricas.

Bankia se ha desprendido recientemente de su 4,94% de Iberdrola, paquete que ha vendido muy troceado a varios compradores. Tras su salida, el fondo soberano Qatar Investment Authority se erige, con diferencia, como el principal accionista de la eléctrica con sede en Bilbao, al controlar ya un 9,52% del capital. Pese a su posición, este poderoso inversor no ha pedido aún entrar en el consejo de la compañía.

De lejos se sitúa el otrora accionista de referencia, la vasca Kutxa, que ha ido perdiendo posiciones hasta ver reducida su participación a un raquítico 4%. La ACS de Florentino Pérez, que durante varios años mantuvo una dura pugna con el presidente Ignacio Sánchez Galán, ha aceptado su derrota y ha reducido su posición hasta el 5,64%, participación que no es directa, sino a través de derivados. Está de salida y tampoco está en el consejo porque Galán consiguió impedirlo. Société Générale (4,1%) y Blackrock (3%) están, pero no influyen en la gestión.

Así que en puridad, sólo la Kutxa garantizaría en estos momentos la españolidad de una Iberdrola cuyas acciones valen hoy en Bolsa sólo 4,85 euros. No hay núcleo duro español, así que sólo Galán y un consejo de administración afín y sin fisuras podrían en estos momentos defender a Iberdrola de una OPA hostil de cualquier otra eléctrica o inversor internacional.

Descontado ACS, sólo Kutxa, con un 4%, garantizaría en estos momentos la españolidad de Iberdrola, una compañía sin núcleo duro a la que sólo Galán y su consejo podrían defender de una OPA hostil

Y si se gira un poco más la cabeza aparece en el ángulo de visión la tercera en discordia, Gas Natural Fenosa, la única en la que los más puristas pueden ver aún esa fórmula en extinción que vino a llamar núcleo duro o grupo de accionistas de control. La Caixa y Repsol controlan el gigante gasista-eléctrico, pero la petrolera quiere vender su 30%. Lo hará previsiblemente este mismo 2013 y compradores no le faltan (las asiáticas Sinopec y Temasek, socios de la propia Repsol ya se han ofrecido).

Las fuentes consultadas confirman que desde Moncloa se vigilará muy de cerca el proceso, ante el temor de que el paquete, si no se trocea en su venta, acabe en manos de un inversor internacional. Más preocupación despierta en el Gobierno que no sólo venda Repsol, sino que también lo haga, aunque parcialmente, La Caixa, que podría aprovechar la operación de la petrolera para reducir su posición del 34% actual a un 20%.

Más preocupación despierta en Moncloa no sólo que venda Repsol sino que también La Caixa pudiera aprovechar la operación para reducir su participación en Gas Natural Fenosa del 34% al 20%

Nada hay confirmado al respecto, pero Moncloa no está dispuesta a que la inestabilidad accionarial llegue a Gas Natural Fenosa. Desde Repsol, por ahora, se guarda cautela, dado que su operación de salida iría ligada a una oportunidad de compra de una petrolera internacional o de activos petrolíferos en explotación, toda vez que la etapa argentina está cerrada y el grupo que preside Antonio Brufau busca crecer en mercados consolidados como el de EEUU o Canadá.

Pero ni siquiera el grupo petrolero cuenta con un núcleo duro estable en su accionariado. Más bien al contrario. Repsol vio como Pemex, que llevaba décadas dormida en el capital, apareció por la puerta de atrás casi duplicando su participación hasta el 9,4%. De la mano de la Sacyr de Luis del Rivero, que llegó a tener el 20%, trató de desbancar a Brufau, batalla que perdieron los dos accionistas. Pero ahora la dócil Sacyr aguanta, a duras penas, un 10%, mientras Pemex sigue haciendo la guerra desde dentro, La Caixa mira distante desde la barrera con su 13% y la singapurí Temasek (6,2%) no tiene ni voz ni voto.

Así las cosas, y pese a que se respira una cierta (y tensa) calma en Repsol, desde Moncloa, que no quiere más problemas tras mancharse en exceso para solucionar el conflicto con Argentina, también se vigila muy de cerca culquier posible nuevo movimiento en el capital de la primera petrolera española.

Porque de la otra compañía del sector ni hablamos. Cepsa es ya una petrolera de Abu Dabi que opera en España y en otros países, dado que IPIC, el fondo soberano del emirato, posee el 100% de sus acciones tras la salida de la francesa Total y del Banco Santander.

Tampoco hay mucho más que hacer con las otras dos eléctricas, HC Energía, controlada por la portuguesa EDP, y E.ON Energía, propiedad de la empresa alemana que, además, está buscando posibles compradores para vender la compañía y abandonar España.

En cuanto a los operadores del sistema, en el caso eléctrico la españolidad está garantizada, ya que la Sepi (Ministerio de Hacienda) controla un 20% del capital, mientras que en el caso de Enagás, la sociedad estatal sólo posee un 5%, pero ejerce unos derechos de voto superiores al resto de accionistas, casi todos ellos fondos u operadores internacionales.


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