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El Real Madrid del ladrillo

Desde hace unos años, el urbanismo se ha convertido en la principal fuente de financiación del club. Acabó con su deuda gracias a la recalificación de la Ciudad Deportiva y se ha visto inmerso en varias operaciones con zonas de sombras.

Dos de mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid. La operación de recalificación de la Ciudad Deportiva está en su momento más difícil. El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se encontró en la recepción de la Puerta del Sol con Rafael Simancas, líder del PSOE, única fuerza que se oponía a la operación.

La discusión llegó a un nivel de violencia verbal que algunos creyeron que lo siguiente sería un empujón y pensaron que lo mejor era separar a ambos contendientes. Una de las últimas frases del presidente del Real Madrid fue que iba a hablar con el entonces secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, para que los socialistas no se opusieran a la operación. No lo logró. El PSOE votó contra la recalificación.

El PSOE ya no se opuso en el Ayuntamiento (se abstuvo) a la última modificación que permite al Madrid levantar un centro comercial y un hotel en plena Castellana. Esta operación fue paralizada el viernes por la Justicia.

Finalmente, Florentino logró que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid (ambos del PP) aprobaran la famosa recalificación de la ciudad deportiva, una operación que le permitió al club recibir entonces cientos de millones de pesetas. Ese dinero se usó para pagar la escandalosa deuda del club, unos 45.000 millones de pesetas, y comprar a jugadores como Zidane. A los dos años se había acabado el dinero.

La edificabilidad prevista para la zona no aseguraba el negocio y Florentino logró elevarla hasta el porcentaje por metro cuadrado que financiaba las operaciones que necesitaba el club. Curiosamente tuvo que negociar la edificabilidad con un atlético, el entonces responsable de Urbanismo del Ayuntamiento Ignacio del Río.  Desde hace unos años, el Real Madrid ha tenido privilegios que nadie ha concedido a otras empresas e instituciones. La paralización de la reforma del Bernabéu por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, tras una rara operación, es un capítulo más de una carrera por lograr dinero gracias al suelo y al ladrillo.

Situaciones escandalosas

Pero no siempre ha sido Florentino Pérez el promotor de las operaciones. Una de las situaciones más escandalosas se produjo en tiempos de Ramón Mendoza. Corría el año 1993 y Mendoza se rió en público del Ayuntamiento de Madrid, dirigido entonces por José María Álvarez del Manzano. Dijo en la asamblea general de socios que habían engañado al Ayuntamiento y se habían pasado de edificabilidad en la construcción de la esquina del Bernabéu.

El concejal socialista José María de la Riva explicó en aquellos días que en la Esquina había 68 locales construidos, mientras que la autorización sólo permitía 14. Acusó al Real Madrid de multiplicar gracias a estas trampas las plusvalías del proyecto de 700 a 7.000 millones de pesetas. La reforma del campo en los años 90 exigió la construcción de torres de evacuación en la acera. El Ayuntamiento decidió primero alquilarle y luego venderle al club el espacio público, la acera, donde se plantan estas torres.

El Ayuntamiento decidió aplicar un coeficiente de depreciación a la superficie ocupada porque considera que era una “parcela” que realmente valía para poco.

¿Es eso así? –se preguntaba UPyD- ¡Por supuesto que no, claro que vale, y mucho! Vale tanto que era precisamente el espacio que el Bernabéu necesitaba para construir la tercera grada y las torres de evacuación, sin las cuales no hubiera podido seguir existiendo”. UPyD añade que para colmo, “además de depreciar el valor, el Ayuntamiento decide vender la parcela no como Concha Espina y Castellana, como correspondería, sino haciendo una media de valor del suelo de todo el barrio de Hispanoamérica. Según los cálculos de nuestros expertos, los madrileños perdieron 1,5 millones de euros”. La siguiente operación que no le gusta a UPyD es la que ahora ha paralizado el viernes el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

“El Ayuntamiento –explicaron entonces- decide en el Plan que lo que hoy es la Esquina del Bernabéu, en Concha Espina, sea zona verde. “Coge” la edificabilidad de la Esquina y se la lleva delante del Estadio, a la zona que da a La Castellana, y la “pone” ahí. El problema es que la edificabilidad de la esquina sólo da para cubrir la mitad de la superficie. ¡No hay problema! Porque como aquí todo vale, cambiamos la calificación de los terrenos de Opañel, que pasan de zona urbanizable a zona verde, y nos “llevamos” su edificabilidad a la parte de delante del Estadio y voilà: ya tenemos la parcela de enfrente, que recordemos era zona de vía pública, como urbanizable”.

UPyD ya explicó entonces que estos constantes malabares son perjudiciales para el Ayuntamiento y los madrileños por distintos motivos. Consideraron que ese acuerdo se hizo para arreglar pactos anteriores y lo único que han provocado ha sido embrollarlo más. “Los convenios del 91 y del 98 –explican- son irregularidades en serie en las que hubo dejación de funciones por parte del Ayuntamiento, que jamás supervisó nada, y que cedió parcelas cuya titularidad restringía la transmisión. El convenio del 2011 pretende regularizar esas irregularidades, pero es hasta la fecha la mayor irregularidad de todas”.

Luis de Velasco dijo durante un debate en la Asamblea de Madrid que una de las parcelas de Las Tablas, que se utilizaron en la operación, estaban tasadas en 400.000 euros hace 20 años y ahora cuestan 22 millones de euros. UPyD dice que estos cambios de unas parcelas por otras y de edificabilidad “como si fueran cromos son totalmente arbitrarias porque ni el suelo vale lo mismo en Opañel que en Hispanoamérica (no digamos ya La Castellana o Concha Espina) ni las necesidades de dotaciones básicas o zonas verdes son las mismas”.

El acuerdo para la ampliación del Bernabéu está parado por la Justicia, pero tanto el Ayuntamiento como el Real Madrid confían en que se levantará la suspensión y se podrán realizar las obras de remodelación del estadio. Cuentan que una de las personas que intervino en la preparación del polémico pacto ahora paralizado fue Francisco Panadero, el jefe de Gabinete del entonces vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo. A los pocos meses Florentino Pérez fichó a Panadero para el departamento de Patrimonio del club.

Cuando Manuel Cobo, conocido blanco, decidió abandonar el Ayuntamiento de Madrid buscó trabajo en diferentes frentes. Un testigo narró la siguiente conversación entre Florentino Pérez y Manuel Cobo en el palco del Real Madrid. El primero le decía al segundo: “En el Real Madrid no”.


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