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Vuelta al oligopolio: las fusiones en telecos limitarán la competencia y las bajadas de precios

Frente a la inexistente competencia en gasolinas y en el recibo de la luz, las telecos (fijo, móvil e internet) eran un oasis para los consumidores, que desde hace años se han beneficiado de las agresivas guerras de precios. Pero se acabó lo bueno. Vuelve el oligopolio a tres bandas tras el baile de compras bendecido por el Gobierno.

Al ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, se le ha llenado la boca en los últimos meses a la hora de bendecir públicamente las operaciones de concentración que se han vivido en el sector de las telecomunicaciones en España. El Gobierno cree que nuestro país tiene que contar con operadores fuertes y grandes, aunque solo sean tres, para poder jugar un papel preponderante en el desarrollo de las nuevas tecnologías y servicios avanzados a nivel europeo.

Así que Soria cree que la compra de ONO por Vodafone y la reciente OPA de Orange sobre Jazztel sólo traerán bondades al mercado español. Con estas dos grandes operaciones, el sector de las telecomunicaciones vuelve a la situación de oligopolio que se dio a finales de los años 90, cuando la telefonía fija y móvil (internet aún estaba en mantillas) se la repartían Telefónica, Airtel (actual Vodafone) y Amena (Orange).

Eran otros tiempos y había todo un largo camino por recorrer. Han pasado unos tres lustros y los precios de los servicios de telecomunicaciones, las agresivas ofertas integradas y la libertad que da la portabilidad (cambio de operador) han convertido al sector en todo un referente de la competencia y la liberalización en España, frente a mercados como el de las gasolinas, la electricidad o el gas, en los que la competencia es una pura entelequia, según denuncian las asociaciones de consumidores y los expertos.

El mercado de las telecos estará en manos de tres, Telefónica, Vodafone y Orange, las mismas compañías que se repartían el negocio hace 15 años

Pero esta idílica situación puede tener los días contados. Tres grandes compañías, Telefónica (Movistar), Orange-Jazztel y Vodafone-ONO, controlarán a partir de ahora más del 90% del mercado de las telecomunicaciones en España. Ninguna compañía alternativa podrá hacerles frente, ni siquiera Yoigo, el cuarto operador móvil que TeliaSonera ha intentado vender, sin éxito, y que ahora se queda aislado frente a los grandes.

Mucho menos daño les harán los Operadores Móviles Virtuales (OMV), que seguirán con sus clientes de nicho acaparando ínfimas cuotas de mercado.

Según los expertos consultados, Vodafone y Orange “domesticarán” la agresividad comercial en la captación de clientes que han convertido a dos pequeños operadores, ONO y Jazztel, en objeto de deseo por los que sus compradores han tenido que pagar cifras muy altas (7.200 y 3.340 millones de euros, respectivamente).

Vodafone y Orange "domesticarán" la agresividad de ONO y Jazztel, con el objetivo de mejorar los ratios de ingresos por abonado y de consolidar la base de clientes que ya tienen

ONO y Jazztel, en los últimos años, habían ido minando las bases de clientes de los tres operadores tradicionales. Telefónica y Vodafone perdieron sólo en 2013 la friolera de 1,8 millones de clientes de telefonía móvil, mientras Orange aguantó el tipo como pudo. En 2014, la situación no ha hecho más que agravarse para los tres grandes, que no han podido (o sabido) defenderse de la dura competencia en precios y servicios de las compañías alternativas.

Pero ahora todo cambia. Vodafone y Orange reorientarán radicalmente la política comercial de sus recién adquiridas, con el objetivo de equilibrar los bajos ingresos por abonado y el coste de captación de nuevos usuarios en los que incurrían ONO y Jazztel para hacerse un hueco en el mercado.

Estas dos telecos alternativas se desarrollaron como operadores de banda ancha, pero revolucionaron el mercado de la telefonía móvil cuando comenzaron a lanzar agresivas ofertas para robar clientes celulares a los tres grandes. Red fija propia, base de clientes fijos estable y una avalancha de nuevos abonados de móvil atraídos por las bajas tarifas y la subvención de terminales han sido las claves de su éxito.

Telefónica se frota las manos desde la barrera: su oferta integrada es la mejor del mercado y sus grandes competidores le quitan del medio a las dos operadoras alternativas que más daño le han hecho

Vodafone y Orange, instaladas en la cómoda cota de los 14 millones de clientes móviles tras sus compras, atemperarán la agresividad comercial de sus adquiridas y se centrarán en crecer, a través de ellas, en telefonía fija, internet y televisión. Su batalla estará en la oferta de servicios integrados, en la que sólo pueden competir entre ellas dos y con Telefónica.

La organización de consumidores Facua ha alertado estos días de que las dos operaciones de compra “suponen una peligrosa práctica de concentración en el sector de las telecomunicaciones que tendrá efectos negativos en los usuarios al reducir la competencia en el sector”.

“Las absorciones de Jazztel y Ono por parte de dos de las mayores multinacionales de las telecomunicaciones representan operaciones con las que ambas se garantizan la eliminación de dos importantes marcas que introducían competencia tarifaria”, afirma Facua.

Para esta organización de consumidores, “estas adquisiciones también podrán acabar con la caída de los precios que se venía produciendo en determinados servicios de telecomunicaciones”.

Y desde la barrera, Telefónica mira tranquila, sabedora de que esta concentración de mercado le beneficia. Su oferta de servicios integrados es la mejor del mercado y mejorará aún más cuando adquiera Digital Plus, mientras que la domesticación de ONO y Jazztel frenará la sangría de clientes de telefonía móvil que le han provocado en los últimos dos años estos dos operadores.


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