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Orange denuncia un ensañamiento de Bruselas contra los operadores europeos

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El presidente de Orange, Stéphane Richard, denunció un "ensañamiento" de la Comisión Europea contra los grandes grupos de telecomunicaciones europeos en nombre de la competencia, pero que a su juicio les debilita e impide las inversiones que serían necesarias en un sector tan innovador.

Richard, en una entrevista publicada este lunes por Le Figaro, ha reaccionado a los registros que los servicios europeos de la competencia llevaron a cabo la semana pasada en sedes de Orange, Deutsche Telekom, en el marco de una investigación abierta por la denuncia del estadounidense Cogent. "Es sorprendente que la Comisión se haga cómplice así de un actor estadounidense contra empresas europeas que dan empleo e invierten masivamente en Europa", se ha quejado, antes de apostillar que "lo contrario no corre el riesgo de ocurrir en Estados Unidos".

Ha explicado que hubo 21 agentes enviados por Bruselas que durante cuatro días estuvieron registrando cuatro centros de Orange, que requisaron sus ordenadores y estuvieron buscando en su propio despacho. Y sobre todo, ha negado las acusaciones de Cogent de que rechazan aceptar gratuitamente el tráfico que generan los servicios del grupo estadounidense, en el caso de Orange para favorecer su filial de intercambio audiovisual DailyMotion, en detrimento de YouTube.

Más allá de este caso, ha denunciado que la Comisión Europea se limite a una política antimonopolística y que no se haya dado cuenta de que "el mundo ha cambiado" y que los grandes grupos europeos ya no actúan en monopolio desde hace mucho tiempo, puesto que viven en un entorno "ultra-competitivo" con "rebajas de precios feroces". A juicio de Richard, esa política en favor del consumidor a corto plazo "debilita a los operadores europeos y deprecia su valoración bursátil", de modo que "no hay que extrañarse de que Carlos Slim (el magnate mexicano del sector) compre KPN (holandés) o que los grandes operadores estadounidenses se interesen por hacer adquisiciones en Europa a bajo precio".

Y el riesgo es que esas compañías europeas"no puedan invertir y crear los empleos prometidos" por el desarrollo de las tecnologías y los servicios digitales. A ese respecto, ha señalado que están "demasiado debilitadas" por esa lógica de precios bajos al consumidor para "invertir tanto como deberían" en la fibra óptica, que necesitaría 250.000 millones de euros en Europa: "al ritmo que vamos, se tardarán 90 años".

El presidente de Orange considera que el Ejecutivo Europeo tendría que corregir su posición y en primer lugar establecer "una moratoria en las rebajas del precio de la itinerancia" (las llamadas de un abonado cuando utiliza redes de otros operadores si está en el extranjero), que si se aplica como está previsto supondrá una pérdida de 300 millones de euros en el margen de su compañía. Ha añadido que los grandes grupos europeos también reclaman "un regulador único europeo, verdadera clave para que exista una verdadera industria europea".

Richard se ha mostrado convencido de que hay que reducir el número de actores en Europa porque 150 en 28 países "son demasiados". Por eso se pronunció en favor de que se permitan fusiones, que los operadores de cable no se vean favorecidos en el despliegue de fibra óptica y que Bruselas se ocupe de las diferencias de fiscalidad con las empresas estadounidenses.


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