EL SUPREMO ACREDITA SU PAPEL EN LA TRAMA MALAYA

Corulla, la fría intermediaria de Roca que saltó a la fama gracias a Sebastián y Gallardón

El hecho de que Juan Antonio Roca entregara a Monserrat Corulla un teléfono encriptado para hacer su trabajo no corrobora nada, alegó la defensa de Corulla, condenada a tres años y medio de prisión.

Monserrat Corulla, intermediaria de Juan Antonio Roca.
Monserrat Corulla, intermediaria de Juan Antonio Roca. Europa Press.

Los que consideran que el último debate televisado por la alcadía de Madrid entre Esperanza Aguirre y Manuela Carmena estuvo subido de tono, que revisen el que mantuvieron en 2007 Alberto Ruiz-Gallardón y el que fuera ministro de Industria con Zapatero, Miguel Sebastián.

En el transcurso del debate, en TVE, Sebastián pregunta a Gallardón, mostrando la portada de una revista en la que aparece el rostro de una bella joven, si en algún momento había tenido relación con algunas de las personas implicadas en el Caso Malaya. "Le pido que no entre en mi vida personal", exigió Gallardón.

Corulla representó a Roca en la compra de dos palacetes situados en el centro de Madrid

Esa joven de la revista era Monserrat Corulla. Una abogada que había preparado unas oposiciones a Notaría hasta que lo dejó para trabajar en México en la cadena hotelera Oasis y a la que el Tribunal Supremo acaba de condenar a tres años y seis meses de prisión y multa de 30 millones de euros por delito de blanqueo. "Es una de las personas más frías que he conocido", dice un compañero de profesión de Corulla. "La multa de 30 millones la condena a una muerte civil", comenta.

En 2001, tras dejar México y regresar a España, Corulla logró a través de conocidos comunes una entrevista de trabajo en Madrid, entrevista que se celebró en un despacho de abogados situado en la calle Fernando VI. Allí Corulla contactó con Juan Antonio Roca. El exconcejal de urbanismo del Ayuntamiento de Marbella la contrató para trabajar en la empresa Maras Asesores, en Marbella, según consta en las sentencias por el caso comunicadas. Al poco tiempo Corulla se ganó la confianza del 'cerebro' de la trama marbellí, en unos meses fue trasladada a Madrid y nombrada administradora de varias de sus sociedades.

Corulla representó a Roca en operaciones que no pueden verse sino como escandalosas cuando las acomete alguien que ha tenido responsabilidades en el área de urbanismo de un ayuntamiento. Como la compra, en el año 2004, del Palacio de Saldaña, situado en la calle Ortega y Gasset de Madrid, por 11,7 millones de euros, a través de la sociedad Condeor; o la adquisición del Palacio de Villagonzalo, en la calle San Mateo de Madrid, por 12,5 millones de euros, a través de la firma San Mateo Palace, en el año 2002. También participó en otras numerosas operaciones como la compra de parcelas en Marbella, inmuebles en Sevilla, en la Aldea del Rocío...

La abogada recibió de Juan Antonio Roca un teléfono encripatado para hacer su trabajo

A las 10.50 horas del 29 de marzo de 2006 Corulla fue detenida en el marco de la Operación Malaya, considerado el mayor caso de corrupción de la historia en España. En 2013 la Audiencia Provincial de Málaga la condenó a cuatro años de prisión y multa de 30 millones de euros. Con anterioridad a esa condena Corulla inició una relación sentimental, según publicaron varios medios, con Marcos Fernández Fermoselle, antiguo propietario de la inmobiliaria Parquesol.

Fernández Fermoselle fue uno de los pocos empresarios que justo antes del pinchazo de la burbuja vendió su inmobiliaria salvándose de la quema. Parquesol fue adquirida en 2006 por Jacinto Rey (Grupo San José) en una operación valorada en cerca de 1.000 millones de euros. Fuentes judiciales consultadas el miércoles aseguran que Corulla y Fernández Fermoselle contrajeron matrimonio, lo que no ha podido ser confirmado por Vozpopuli, que trató de contactar con la abogada.

En el recurso que presentó la representación legal de Corulla a la sentencia de la Audiencia Provincial hay algunas alegaciones que hoy parecen algo cómicas, ya que parecen dar a entender que, a pesar de las evidencias, la abogada no tenía por qué sospechar nada de lo que ocurría en Marbella. Como la alegación de que el hecho de que Corulla recibiera para su uso un teléfono encriptado "no es corroborador" de nada.

Ni tampoco que esta debía conocer por los medios de comunicación los problemas judiciales de Roca: "Son muchos los empresarios que padecen imputaciones prolongadas en el tiempo, sin que por ello sus empleados tengan que abandonar en masa sus trabajos por si acaso pudieran estar ayudando a blanquear dinero", alegó la defensa de Corulla. Tampoco debía ser un dato objetivo el hecho de que en un registro policial Corulla ayudara a ocular unas cajas.

El TS considera que Corulla realizó operaciones destinadas a convertir dinero de procedencia ilícita

El Tribunal Supremo considera acreditado que Corulla realizó una serie de operaciones destinadas a convertir dinero de procedencia ilícita, y que además conocía dicha procedencia. La propia cualificación profesional de Corulla debió conducir a esta "a pensar lo anormal, o cuando menos lo inusual, tanto de las operaciones que se realizaban como del incremento del patrimonio del señor Roca".

No obstante, el Supremo sí que estima una de las alegaciones contenidas en el recurso de Corulla, la referida a la continuidad delictiva apreciada respecto al delito de blanqueo. Eliminada la continuidad delictiva, Corulla ha sido finalmente condenada a tres años y seis meses de prisión como autora de un delito de blanqueo de capitales cometido en el ámbito de una organización, y multa de treinta millones de euros. Además queda inhabilitada para el ejercicio de su profesión por cinco años. Fuentes jurídicas estiman que si Corulla, que ya pasó más de seis meses en prisión preventiva, paga los 30 millones de euros se le aplicaría el tercer grado y evitaría volver a la cárcel.


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