El retraso en las construcción de accesos echa por tierra las previsiones de volumen de tráfico

Los recortes de Fomento ponen en peligro la autovía Pamplona-Logroño

La autovía que une las localidades de Pamplona y Logroño, conocida como Autovía del Camino, es una de las que atraviesa un delicado momento. Al ya asumido descenso de los volúmenes de tráfico de vehículos derivado de la crisis se suma el problema de las consecuencias de los recortes presupuestarios en el Ministerio de Fomento, que afectan directamente a algunos accesos a la autovía. Los retrasos en las licitaciones y obras hacen imposible cumplir las previsiones de tráfico de vehículos y ponen en problemas a la concesionaria.

La agencia Standard & Poor’s (S&P) ha revisado a la baja la perspectiva de los préstamos titulizados de Autovía del Camino, la concesionaria de la autovía Pamplona-Logroño, cuya calificación se encuentra al borde del bono basura. Se trata de otra de las vías a las que la caída del tráfico y los recortes del Ministerio de Fomento ha puesto en jaque.

En su informe, S&P pone de manifiesto las dificultades que tendrá la concesionaria debido al estado de determinados accesos a la autovía que no estarán listos para el periodo esperado. En concreto, se trata de la extensión de la A-12 (que une Burgos y Logroño) y la conexión de la autovía con la AP-68 (la Vasco-Aragonesa, entre Zaragoza y Bilbao) y la N-232, que une Vinaroz (Castellón) con Cabañas de Virtus (Burgos).

La concesionaria Autovía del Camino tenía previsto que estos accesos incrementaran el tráfico de vehículos hasta un 20% para el año 2016. Sin embargo, será muy complicado que esto suceda, toda vez que el enlace con la A-12 se ha presupuestado para el año 2015 y que los recortes presupuestarios en el Ministerio de Fomento ralentizarán las obras iniciadas en los otros dos casos, con lo que la apertura al tráfico de estas restantes dos conexiones no se llevará a cabo, como pronto, hasta finales de 2014.

De esta forma, las previsiones de volúmenes de tráfico de Autovía del Camino saltan por los aires, como ya sucedió con el caso de la AP-41 (Madrid-Toledo), en cuyo pliego de condiciones aparecía la construcción de vías de conexión que finalmente no vieron la luz, lo que ha llevado a la concesionaria a una situación financiera complicada que ha derivado en un concurso de acreedores.

Caída del volumen de tráfico

La autovía Pamplona-Logroño, con un recorrido de 72 kilómetros, se licitó mediante el sistema de peaje en sombra. Controlada indirectamente por fondos de inversión alemanes especializados en infraestructuras (que cuentan con un 80% del capital), la concesionaria completa su accionariado con Caja de Ahorros de Navarra (integrada en Banca Cívica, a su vez adquirida recientemente por La Caixa) y Globalvía, filial de infraestructuras participada por Bankia y FCC.

A estas circunstancias hay que añadir los descensos registrados en los volúmenes de tráfico en la autovía durante los primeros meses del presente ejercicio, que ha rondado el 4,5% para los vehículos ligeros, y el 6,5% para los pesados. Ni mucho menos ha sido el peor comportamiento de los registrados en España.

En una de sus últimas intervenciones públicas, la ministra de Fomento, Ana Pastor, aseguró que el departamento continúa estudiando fórmulas para tratar de salvar a las concesionarias en apuros. Aunque la situación de Autovía del Camino no es tan grave como la de las que soportan las radiales de Madrid, por ejemplo, no deja de ser otro de los casos preocupantes cuyo escenario se puede agravar si no repunta la inversión por parte de Fomento.


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