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El escándalo de los sobrecostes del AVE vuelve a encender las alarmas en Fomento con vistas a los contratos en el exterior

La denuncia de Anticorrupción, la posible aparición de nuevos casos y las consecuencias jurídicas del trágico accidente de Santiago inquietan a Fomento por su negativa repercusión para los numerosos contratos en el exterior que están en juego.

Adif es una de las empresas públicas del sector ferroviario más implicadas en la consecución de contratos en el exterior.
Adif es una de las empresas públicas del sector ferroviario más implicadas en la consecución de contratos en el exterior. EFE

La polémica surgida a raíz del proceso que se sigue en un juzgado de Barcelona por la denuncia de la Fiscalía Anticorrpción de presuntas irregularidades en contratos del AVE Madrid-Barcelona ha hecho que las alarmas vuelvan a dispararse en el Ministerio de Fomento por las posibles repercusiones que pueda tener en el área ferroviaria, una de las que más alegrías está proporcionando en el exterior al departamento que dirige Ana Pastor.

La detención durante la semana pasada de algunos directivos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), implicados en las presuntas irregularidades en la adjudicación y desarrollo de contratos que habrían presentado notables sobrecostes, viene a añadirse a la imputación de hasta once directivos de la sociedad pública en relación con el caso que se sigue por el trágico accidente del tren Alvia en Santiago a finales de julio de 2013, que costó la vida a casi 80 personas.

Precisamente, el accidente de Santiago encendió todas las luces de emergencia en Fomento debido a la trascendencia de un suceso que dio la vuelta al mundo y que resultaba especialmente inoportuno tanto para la ‘marca España’ en general como para el sector ferroviario público en particular debido a las posibilidades de expansión en el exterior que permanecen abiertas.

Adif es una de las empresas públicas del sector ferroviario más implicadas en la consecución de contratos en el exterior, junto a Renfe y a la ingeniería Ineco.

Forma parte del consorcio Al-Shoula, adjudicatario hace un par de años de la línea de alta velocidad entre La Meca y Medina (Arabai Saudí), con un contrato valorado en más de 6.000 millones de euros,  y también del conglomerado español que puja por el denominado ‘tren bala’ de Brasil, un proyecto de alta velocidad cuyo valor se estima en algo más de 8.000 millones.

Vender en el exterior

Además, gobiernos de un buen número de países, desde Israel a Singapur, pasando por la Administración de EEUU, se han mostrado muy interesados en que España articule consorcios para competir por los proyectos de alta velocidad que están diseñando.

En paralelo, Adif está dando los últimos pasos para  tratar de colocar en el mercado títulos de renta fija por valor de 600 millones de euros, una operación que el gestor de infraestructuras lleva preparando algo más de cuatro años con el fin de obtener financiación que permita completar la red de alta velocidad en España.

Tras el accidente de Santiago, Fomento tuvo que redoblar sus esfuerzos para proyectar en el exterior una imagen de seguridad que había quedado sumamente dañado por el suceso, toda vez que por aquel entonces se estaba trabajando de forma intensa en conformar un consorcio para pujar por la línea de alta velocidad en Brasil.

A primera vista, el objetivo parecía conseguido, toda vez que la opción española no ha perdido enteros en un proceso que, además, va a demorarse aún en el tiempo debido a su complejidad y a las dudas que han surgido en Brasil sobre su idoneidad, al menos a los precios que se están barajando.

Pero la polémica en torno a los contratos del AVE a Barcelona ha devuelto la inquietud al Ministerio de Fomento, donde vuelve a verse la amenaza de un deterioro de imagen que puede perjudicar a los intereses españoles en el sector. 


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