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El gasoducto Medgaz sólo funciona a un 40% de su capacidad

La infraestructura, inaugurada hace más de un año, incide en la utilización de las regasificadoras. Con un coste de 900 millones, ya podría trabajar a pleno rendimiento pero, con la demanda a la baja, sólo cobrará sentido si se construye la interconexión con Francia.

Hito del gasoducto Medgaz en la playa argelina de Beni Saf.
Hito del gasoducto Medgaz en la playa argelina de Beni Saf.

Medgaz funciona a medio gas, o menos, pese a que ya puede transportar materia prima a pleno rendimiento. En lo que va de año, la infraestructura acumula un factor de utilización de en torno al 40%, según fuentes del sector. El porcentaje, similar al último dato publicado por la Comisión Nacional de la Energía (CNE), de enero, supera al de 2011 (30%), cuando el gasoducto hispano-argelino aún no estaba plenamente disponible. 

Es un registro considerable, teniendo en cuenta la difícil coyuntura económica, que ha llevado a una infrautilización de muchas instalaciones. En el caso de las regasificadoras, en abril cuatro de las seis existentes en España funcionaban por debajo del 40% de su capacidad, según datos del gestor técnico, Enagás. La que más produjo (49%) fue la de Bilbao; la que menos, la de Cartagena (24%). El año pasado, las regasificadoras, que procesan el gas natural licuado (GNL) que llega a España en barco, ya funcionaron un 18% menos, en un ejercicio en el que la demanda de gas cayó el 7%.

Aún peor les va a las centrales de ciclo combinado, que utilizan gas para generar electricidad. Afectados por la caída de la demanda eléctrica y el empuje de las renovables y el carbón, que tienen prioridad de entrada en el mercado, los ciclos trabajan actualmente un 15% del tiempo, un mínimo histórico para unas instalaciones que en 2008 funcionaban la mitad de las horas del año y que actualmente no son rentables, según las empresas.

A la espera de las medidas que depare la reforma energética anunciada por el Ministerio de Industria para finales de mes, el sector ha revisado a la baja sus previsiones de demanda. Las eléctricas temen que el consumo eléctrico caiga hasta niveles de 2004 y el sector gasista, un estancamiento de la demanda de esta materia prima.

Inaugurado en abril de 2011, Medgaz es aún joven, dicen en una de las empresas que participan en el gasoducto, como para evaluar su marcha; menos, en las condiciones actuales. La crisis y los errores de planificación del pasado han llevado a que a España el traje gasista, como el eléctrico, se le haya quedado grande.

El panorama sería diferente, dicen en el sector, si se concretara la interconexión con Francia, que permitiría liberar esa capacidad ociosa y convertir a España en un gran polo distribuidor de gas a Europa. La interconexión, que el Gobierno español defiende, tiene el apoyo de Bruselas, pero, de momento, no hay noticias desde el otro lado de los Pirineos; Francia sería un mero país de tránsito para dar salida a ese gas. 

España, que apenas produce gas y depende de terceros países, apostó en su momento por diversificar su suministro de gas con una potente red de regasificadoras. Tan potente, que hoy es el tercer país del mundo con más plantas de este tipo y el primero de la UE. A cierre de 2011, tenía 6 de las 22 existentes en Europa. Y hay una séptima en construcción (en Gijón), que estará terminada a final de año, aunque el Gobierno ha decidido congelar su puesta en marcha, después de que el año pasado aflorara un déficit tarifario en el sector (insuficiencia de ingresos regulados del sistema) de 229 millones.

Medgaz es un viejo proyecto (la idea data de los años 70, aunque no empezó a hacerse realidad hasta 2001), que fue impulsado por los sucesivos Gobiernos y calificado en su momento por la UE como de "interés común" dentro de las redes transeuropeas de la energía. Con una inversión de 900 millones de euros, se empezó a construir a finales de 2006, cuando la demanda de gas en España todavía crecía a tasas cercanas al 3% y no se atisbaba la durísima crisis que vendría pocos años más tarde. De hecho, en su web, Medgaz todavía pronostica, basándose en la planificación energética aprobada en 2006, una demanda de 44 bcm de gas en España, una previsión que no se ha cumplido ni de lejos (el año pasado, el consumo se quedó en 32 bcm, la cifra más baja desde 2005).

El gasoducto, que por sí sólo permitiría cubrir un 25% de la demanda de gas de España, está participado por la argelina Sonatrach (36%), Iberdrola y Cepsa (20% cada una) y Endesa y la francesa Suez-GdF (12% en ambos casos). Gas Natural negocia desde hace meses su entrada en el accionariado. Compraría un 10% a Sonatrach, que el verano pasado se convirtió en su accionista, tras años de desencuentros. De momento, la compañía argelina no ha planteado formalmente en el consejo de Medgaz la eventual entrada de la gasista, que el resto de socios podría vetar ejerciendo el derecho de tanteo. Algunos accionistas de Medgaz (fundamentalmente, Endesa e Iberdrola) recelan de esa operación, porque consideran que reforzaría el poder de mercado de Gas Natural en España.


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