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Las cooperativas toman el relevo de las inmobiliarias para promover viviendas en el centro de Madrid

La crisis ha cambiado a los principales actores en el sector inmobiliario y la forma de hacer negocio. Empresas como Martinsa-Fadesa y Nozar, víctimas del estallido de la burbuja, han dejado paso a cooperativas capaces de promover en pleno centro de Madrid.

Una de las promociones de vivienda en Madrid anteriores a la crisis, en la plaza de Gregorio Marañón
Una de las promociones de vivienda en Madrid anteriores a la crisis, en la plaza de Gregorio Marañón

La crisis no sólo ha cambiado los actores del mercado inmobiliario sino también la forma de hacer negocio. La promoción de vivienda en el centro de Madrid, uno de los mercados más caros de España junto a Barcelona y San Sebastián, ha experimentado una notable recuperación en los últimos meses gracias a operaciones realizadas bajo el régimen de cooperativa. Se trata de pisos más baratos, adaptados al notable ajuste que ha tenido que realizar el sector residencial, pero situados en zonas céntricas de la capital de España, como los que promovían justo antes de la crisis las grandes inmobiliarias.

Las parcelas que albergaban las antiguas cocheras de Metro de Madrid frente a las instalaciones deportivas del Canal de Isabel II verán levantar sobre ellas grandes edificios de pisos en una zona privilegiada del centro de la capital. Los terrenos fueron adquiridos por la cooperativa Residencial Metropolitan, que pagó 107 millones de euros por ellos para levantar un espectacular rascacielos de 25 plantas y dos edificios de siete pisos cada uno, todo ello reservado al negocio residencial.

En la calle Raimundo Fernández Villaverde, muy cerca del complejo de Nuevos Ministerios, la cooperativa Residencial Maravillas, controlada por la promotora Domo, pondrá a la venta pisos tras adquirir a Defensa la antigua sede del Taller de Precisión y Centro Electrotécnico de Artillería por algo más de 111 millones de euros.

Los cooperativistas podrán disfrutar de viviendas de entre uno y cinco dormitorios y a precios que van desde los poco más de 100.000 euros hasta el medio millón de euros

En ambos casos, los más destacados y recientes registrados en Madrid, los cooperativistas que apostaron por el proyecto podrán disfrutar de viviendas de entre uno y cinco dormitorios y a precios que van desde los poco más de 100.000 euros hasta el medio millón. Cifras impensables incluso en plena crisis y para vivienda de segunda mano. Hablando de vivienda nueva y en zonas céntricas de Madrid, directamente supone entrar en otra dimensión.

Las viviendas más caras de Madrid

Cifras y proyectos que antes de la crisis sólo eran capaces de mover las grandes inmobiliarias especializadas en el sector residencial. Algunas de ellas luchan ahora por sobrevivir tras el azote de la crisis. Otras simplemente han desaparecido.   

En la primera mitad del año 2007, cuando la burbuja inmobiliaria estaba a punto de reventar pese a que las grandes empresas del sector y los bancos negaban tal riesgo, la promoción de viviendas en el centro de Madrid era todo un negocio.

Las mejores plazas, las construcciones más emblemáticas eran pasto exclusivo de las grandes empresas inmobiliarias con intereses en el sector residencial. Ni algo parecido al régimen de cooperativa entraba en la cabeza de nadie a la hora de llevar a cabo la venta de viviendas cuyos precios partían desde los 750.000 euros y prácticamente hasta el infinito.

En estos parámetros se movía una de las promociones más significativas, que se desarrolló en pleno eje de la Castellana, en la plaza de Gregorio Marañón. Allí, un edificio era rehabilitado para la construcción de viviendas de alto standing. Al frente el proyecto, Duprocom y Martinsa-Fadesa. La crisis sorprendió a las promotoras, que se vieron obligadas a retrasar el proyecto que presumía de vender los pisos más caros de Madrid.

La excepción de la Torre de Madrid

En paralelo, Nozar, una de las más activas en los últimos años de la generación de la burbuja, metió la piqueta en el edificio que ocupó el antiguo Hotel Mindanao, en el Paseo de San Francisco de Sales (barrio de Chamberí) para emprender una reforma conducente a explotar el inmueble como residencial de lujo. Por entonces, el plan incluía la venta de pisos de hasta dos millones de euros.

El proyecto terminó en manos del Banco Pastor, posteriormente adquirido por Banco Popular, como consecuencia del concurso de acreedores que solicitó Nozar, una de las víctimas del estallido de la burbuja.

Uno de los pocos proyectos que una gran inmobiliaria ha podido llevar hasta el final ha sido la comercialización de viviendas de lujo en la Torre de Madrid, a cargo de Metrovacesa. La compañía ha colocado prácticamente todos los pisos que tenía la venta en este enclave privilegiado.


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