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La nueva guerra de Brufau con Pemex enturbia la visita de Peña Nieto a España en junio

El Gobierno mexicano, molesto, llama a Moncloa para preguntar por los cambios en Repsol, a un mes de la visita de Estado de Peña Nieto. Pemex amenaza con abandonar la petrolera española, mientras Núñez Feijóo monta en cólera ante el temor a la pérdida de contratos en los astilleros gallegos.

Enrique Peña Nieto, presidente de México, y Mariano Rajoy, en la comida que mantuvieron en la Cumbre de Panamá.
Enrique Peña Nieto, presidente de México, y Mariano Rajoy, en la comida que mantuvieron en la Cumbre de Panamá. EFE

La enésima guerra abierta en el seno de Repsol entre su presidente, Antonio Brufau, y su accionista histórico, el grupo estatal Pemex, le ha estallado a Moncloa en plena preparación de la visita de Estado que el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, realizará en junio.

Hace unos días, un representante del Gobierno mexicano llamó a Moncloa para interesarse por los cambios que se estaban preparando en la cúpula directiva de Repsol, señalan fuentes políticas conocedoras de la llamada.

Pemex había pedido en reiteradas ocasiones que Brufau cediese parte de su poder presidencialista al frente de la petrolera y nombrase a un consejero delegado, que fuera independiente del máximo ejecutivo del grupo y, a ser posible, proviniese de fuera de la compañía.

El cambio no llegaba pero, sorpresivamente, al consejo del miércoles pasado, Brufau acudió con el nombramiento de Josu Jon Imaz como consejero delegado bajo el brazo, un movimiento que Pemex ha interpretado como un nuevo paso del presidente para blindarse en el cargo.

Según las fuentes consultadas, en el entorno del presidente Peña Nieto, uno de cuyos hombres de confianza es ahora máximo ejecutivo de Pemex (Emilio Lozoya), no ha gustado el nuevo portazo que el ejecutivo de Mollerusa, con el apoyo explícito de sus dos vicepresidentes, Isidro Fainé (La Caixa) y Manuel Manrique (Sacyr), ha dado al gigante estatal.

En el entorno de Peña Nieto no ha gustado el nuevo portazo de Brufau ha dado a Emilio Lozoya, máximo ejecutivo de Pemex y hombre de total confianza del presidente mexicano

Pemex ha reaccionado lanzando un órdago y volviendo a amenazar oficiosamente con vender su 9,4% en Repsol, mientras que el Gobierno mexicano ha trasladado su malestar por los acontecimientos. Ya lo hizo en octubre pasado, cuando Peña Nieto pidió a Mariano Rajoy, durante un almuerzo privado en el marco de la Cumbre de Panamá, que intercediese para que Antonio Brufau se aviniera a negociar con el Gobierno argentino una salida pacífica al conflicto desatado por la expropiación de YPF, tal y como informó con detalle Vozpópuli.

Rajoy tomó nota y un mes después, envió casi en misión de Estado al ministro de Industria, José Manuel Soria, a Buenos Aires para que cerrara el acuerdo, que estableció las bases para que la española pueda ahora cobrar de 5.000 millones de dólares en bonos argentinos.

Cuando las aguas parecían volver a su cauce y Pemex ya tiene las manos libres para invertir junto a YPF en los valiosos yacimientos de Vaca Muerta, el grupo mexicano ha vuelto al ataque y ha intentado poner contra las cuerdas a Brufau, que como medida defensiva ha colocado a su ejecutivo más afín, Josu Jon Imaz, como parapeto ante las andanadas.

La visita de Estado está confirmada, pero aún no se conocen ni las fechas concretas ni los acuerdos que se van a firmar: la guerra en Repsol podría afectar a la fijación de las agendas y los encuentros

Y esto no ha gustado en México, que hace unas semanas confirmó que Peña Nieto realizaría la visita de Estado a España, la primera de este tipo para un mandatario durante el Gobierno de Rajoy. Las operaciones del Rey, que es el que formalmente realiza la invitación, habían suspendido temporalmente este tipo de visitas a España.

Nada ha trascendido de las fechas ni de los encuentros que tendrán lugar con la visita, pero fuentes políticas reconocen que el último episodio en la guerra por Repsol va a enturbiar el proceso para cerrar agendas y abonar el terreno a la firma de acuerdos bilaterales y empresariales entre grupos de los dos países.

Otro de los efectos colaterales del encontronazo ha salpicado a Galicia. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que durante meses ha bregado para que la guerra entre Pemex y la cúpula de Repsol no entorpeciese la firma de los contratos de la petrolera mexicana con los astilleros gallegos, ha vuelto a alertar sobre las consecuencias de esta nueva batalla.

En declaraciones a Faro de Vigo, Feijóo ha avisado de que "es un error que Repsol no aproxime posturas con Pemex, el único socio de la compañía que tiene petróleo". "Para España -sostiene el presidente gallego- es buena una alianza con Pemex, tanto por el potencial de la actividad petrolífera como por el desarrollo de la industria naval".

El consejero de Pemex no asistió a la reunión preparatoria del martes, en la que se anunció que el nombramiento de Imaz iba al consejo, porque se fue a ver el Madrid-Bayern

Mientras tanto, en el entorno de Repsol ha sorprendido el desinterés de Pemex ante la preparación de los últimos consejos de administración. La petrolera dirigida por Lozoya se ha quejado de no ser informada por el presidente de que el nombramiento de Imaz iba al consejo del miércoles.

Sin embargo, según confirman fuentes cercanas al grupo, el consejero Arturo F. HenriquezAutrey fue convocado a una reunión de consejeros dominicales celebrada en la tarde del pasado martes, en la que se informó a todos los miembros del máximo órgano de poder del grupo de los principales acuerdos que se iban a llevar al consejo.

El representante de Pemex no asistó a tal reunión porque viajó desde Madrid a Munich a ver en directo el partido entre el Real Madrid y el Bayern.


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