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Rodés, el empresario que pidió a Rajoy mantener el diálogo con Cataluña

La desaparición trágica y repentina de Leopoldo Rodés deja un vacío enorme entre los empresarios y políticos que defienden la concordia entre catalanes y el resto de españoles. Un burgués barcelonés, patrono y mecenas, cuyo lugar deberán ahora ocupar con determinación los que ven incertidumbre en el proceso independentista.

Fotografía de archivo del empresario y mecenas Leopoldo Rodés
Fotografía de archivo del empresario y mecenas Leopoldo Rodés EFE

El 7 de mayo de 2014, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibía en los jardines de La Moncloa a los empresarios más influyentes de España. Entre ellos, figuraba Emilio Botín, presidente de Banco Santander, fallecido en septiembre del año pasado, y Leopoldo Rodés, presidente fundador de la agencia de medios y publicidad Media Planning y alto directivo de Havas Group, fallecido este miércoles en un accidente de tráfico en la provincia de Girona

Aquel día, el líder del Ejecutivo pidió ayuda a los empresarios, especialmente a los catalanes, para contrarrestar el delirio secesionista de Artur Mas, de la entonces CiU y de la presión social y mediática de ERC. De todos ellos, prefirió quedarse charlando con Don Leopoldo, un empresario alto y fornido que destacaba físicamente por su elegancia y su figura prominente. Y es que, según relatan a Vozpópuli influyentes empresarios en Barcelona, Rodés, defensor del liberalismo económico y gran amante de la cultura catalana y española, era el puente perfecto para unir las maltrechas relaciones políticas entre Rajoy y el actual gobierno catalán

“Tenéis que ayudarnos en Cataluña para que los catalanes entiendan que con España todos ganamos: los catalanes y el resto de los españoles”, le espetó Rajoy en confianza.

“Leopoldo Rodés organizaba y participaba en encuentros muy discretos entre miembros del Gobierno de Rajoy, del ejecutivo catalán y donde participaban influyentes empresarios de Barcelona y Madrid. Le preocupaba que los puentes del diálogo no se rompieran y defendía a ultranza la cultura y la identidad catalanas, que no entendía fuera del actual marco constitucional español”, explica un industrial catalán a este diario justo después de conocerse la trágica noticia del fallecimiento de Leopoldo Rodés. 

Y es que el destino ha querido que Rodés falleciera en la autopista AP-7 –que gestiona la concesionaria Abertis, de la que presidía su consejo internacional como consejero de La Caixa-, en un bellísimo paraje próximo de la Costa Brava gerundense, muy cerca de Aiguaviva, la tierra donde le gustaba descansar. La misma tierra donde Rodés tutelaba a los patronos de la Fundación Príncipe de Asturias de Girona –hoy Fundación Princesa de Asturias- y donde realizó en la última década un trabajo enorme para unir los lazos entre la Monarquía española y Cataluña.

"No cierres nunca las puertas del diálogo"

En aquella conversación privada entre Rajoy y Rodés, el presidente del Gobierno le desveló al empresario, mecenas, abogado y notable burgués sus inquietudes. “Son muy serios los riesgos que para la actual recuperación económica española tendría la inestabilidad política del proyecto independentista que promueve Mas. Estoy dispuesto a dialogar, pero no puedo incumplir la ley organizando un referéndum legal de autodeterminación”, le comentó Rajoy, según fuentes cercanas a los empresarios que acudieron a aquella reunión del Consejo por la Competitividad, organizado anualmente en La Moncloa por Rajoy. 

Además, el líder de los populares se comprometió a seguir ayudando financieramente a la Generalitat desde el Gobierno central para permitir la viabilidad de las nóminas de los funcionarios catalanes y de las farmacias, entre otros proveedores, a lo que Rodés contestó: “No cierres nunca las puertas del diálogo con el nacionalismo catalán”. Eso es lo que ha tratado de hacer Rajoy, aunque públicamente la imagen que se está dando antes y después de la consulta independentista ilegal del pasado 9 de noviembre es de distanciamiento total entre ambos gobiernos. 

Leopoldo Rodés recibió el apoyo en aquella reunión de los empresarios que asistieron a La Moncloa: el presidente ejecutivo de Inditex, Pablo Isla; el presidente de Telefónica, César Alierta; de Grupo Santander; Emilio Botín; de BBVA, Francisco González; de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán; de Caixabank, Isidro Fainé; de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez; de Repsol, Antonio Brufau; de Ferrovial, Rafael del Pino; de Mapfre, Antonio Huertas; de ACS, Florentino Pérez; de Acciona, José Manuel Entrecanales; de Mango, Isak Andic; de Editorial Prensa Ibérica, Javier Moll de Miguel; de Barceló Corporación Empresarial, Pedro Barceló; el consejero delegado de Osborne, Ignacio Osborne, y el director del Consejo Empresarial para la Competitividad, Fernando Casado. Sin duda, un empresario comprometido socialmente que será recordado como un ejemplo de concordia entre los grandes patronos españoles. 

Su funeral se celebrará el 16 de julio

La trágica desaparición de Rodés deja un enorme vacío entre los empresarios y políticos tanto catalanes como del resto de España que apuestan por la unión en el debate secesionista catalán. Y esto quedará reflejado en el funeral que se celebrará el próximo 16 de julio por la muerte del empresario catalán Leopoldo Rodés La misa tendrá lugar en la Basílica de Santa Maria del Mar de Barcelona. 

Leopoldo Rodés, uno de los miembros más destacados del empresariado catalán y español, era presidente de la empresa de comunicación Havas Media, patrón fundador de la Fundació Princesa de Girona, consejero de La Caixa y del grupo Financiero Inbursa y obtuvo la Creu de Sant Jordi en 1999 por el impulso que dio a la candidatura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, de la que fue presidente. Una vez asignados los Juegos, formó parte del Comité Ejecutivo de Barcelona '92. 

Amigo íntimo del rey emérito Juan Carlos I, no dudó en ponerse al frente de los empresarios catalanes no independentistas para estrechar las relaciones organizando eventos para que Felipe VI aumentara su presencia en Cataluña. Junto a su gran trayectoria profesional, destacó también su labor de mecenas e impulsor de la cultura, presidiendo o participando como patrono en fundaciones e instituciones culturales como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), la Universidad Ramon Llull de Barcelona, el Gran Teatre del Liceu, la Fundación del Orfeó Català y del Palau de la Música Catalana o la Fundación de la concesionaria de infraestructuras Abertis. 

En el ámbito internacional, Rodés era miembro del Chairman’s Council y del International Council del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York y del National Committee del Whitney Museum of American Art. 

“Leopoldo Rodés ha sido un personaje polifacético en la tradición de esos grandes burgueses e industriales catalanes que supieron combinar la vocación por los negocios, la sensibilidad cultural y el disfrute de la buena vida y tuvieron la valentía de adaptarse a los momentos históricos que vivía España, como durante la dictadura franquista”, explica un empresario textil barcelonés que coincidió con Rodés en el Círculo del Liceo. 

Muy joven se dio a conocer como uno de los modernizadores de la publicidad española en los años dorados de este negocio, los sesenta, cuando la calle Tuset se convirtió en el “Madison Avenue Español”. "La publicidad ha sido mi vida y el trabajo constante es una de las facetas que me caracteriza", le gustaba expliar a Rodés en privado. Licenciado en derecho, la familia de su madre era propietaria de algunos cines y allí empezó a acostumbrarse a los anuncios que aparecían en pantalla.

Se dio a conocer como uno de los modernizadores de la publicidad española, que fue su trampolín para la vida social y política catalana

Con su compañero de facultad José Carlos Iriarte decidió montar la agencia Tiempo, que arrancó con llamativas campañas publicitarias como las de Medias Platino, las camisas Tergal o las radios Kolster. Rodés vendió su participación de la agencia Tiempo a la multinacional BBDO en 1985, pero ha seguido ocupando un lugar clave en el sector publicitario español y europeo a través de la empresa Media Planning, asociada con la compañía francesa Havas desde el 2001. Gracias a la publicidad empezó a acercarse al mundo de la política y cuando supo que Barcelona había sido elegida ciudad olímpica, gracias a su amigo íntimo Juan Antonio Samaranch, presidente del COI, decidió aproximarse al alcalde socialista de la ciudad Pasqual Maragall ayudándole a convencer a los dirigentes del COI para defender la candidatura de la capital catalana y segunda ciudad española. 

Años más tarde Samaranch recordaría que el trabajo de relaciones públicas desarrollado por Rodés y los otros cuatro miembros de la candidatura (Abad, Ferrer Salat, Mercè Varela y Masferrer) fue decisivo "para que Barcelona resultase ganadora". En 1987, también a petición de Pasqual Maragall, se implica en la puesta en marcha de la Fundación Macba, que tiene como objetivo dotar al museo de arte contemporáneo de Barcelona de una colección permanente y a la que incorpora a treinta y tres particulares y treinta y tres empresas fundadoras. 

Leopoldo Rodés defendía la necesidad de buscar fórmulas de cooperación entre el sector público y el privado para estimular la creación artística, gracias al apoyo empresarial implicado bajo la fórmula empresarial del mecenazgo, que luego cristalizó con la creación y el impulso de la actual Ley del Mecenazgo. 

Su enorme influencia en los medios de comunicación, a través de la central de medios y publicidad Media Planning que él creó, le permitió crear en España el modelo de agencia que intermediaba entre las empresas y los medios para colocar anuncios o negociar espacios publicitarios. Gracias al apoyo financiero de la familia de banqueros mallorquines de los March y los dos grandes bancos españoles BBVA y BSCH (cabe recordar que Leopoldo Rodés fue consejero en Cataluña del Banco Central gracias a su amistad con el presidente del Central, el aguileño Alfonso Escámez) fundó Media Planning en 1978. Esta agencia de publicidad y medios iba a convertirse para Rodés en un verdadero trampolín que le permitió ganarse un nombre entre los políticos. Así fue cómo el burgués barcelonés fue tejiendo su red de influencias entre la clase pública de este país. Un país al que le gustaba destacar por su diversidad, su riqueza cultural y al que miraba con admiración pero defendiendo sus identidades históricas, como la catalana, dentro de un marco común.

Sin duda, un perfil de empresario difícil de igualar, quizás parecido al del presidente de Planeta, José Manuel Lara, también fallecido el año pasado. “Rodés ha dejado un hueco enorme entre los empresarios que defendemos el diálogo, la innovación, la creatividad y la libertad empresarial; esperemos que otros empresarios tengan la valentía de hablar claro y alto como lo hizo Don Leopoldo”, destaca con la voz rota por la noticia de la muerte de Rodés un financiero catalán.


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