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Soria desechó dos informes del hachazo renovable hasta conseguir uno diseñado a la carta

Soria pagó 300.000 euros más IVA a la consultora Roland por un informe que justificase el recorte renovable. Los dos primeros borradores no gustaron nada al ministro, que los desechó y exigió un tercero a la carta que, además, llegó cuatro meses después de aprobada la norma.

José Manuel Soria, ministro de Industria y Energía.
José Manuel Soria, ministro de Industria y Energía. EFE

Este diario informó a mediados de marzo de las presiones y amenazas a las que el Ministerio de Industria y su 'brazo armado' energético, el IDAE, habían sometido a las consultoras Roland Berger y Boston Consulting para que sus informes se alinearan con los parámetros que sirvieron de base para aplicar el recorte de 3.000 millones de euros previsto para la retribución conjunta del sector renovable.

Lo que entonces era una información confirmada por diversas fuentes se convierte hoy en hecho oficial, recogido con sello y firma por el propio IDAE: Industria desechó dos informes preliminares de Roland (Boston se negó a someterse a las directrices del Ministerio y fue expulsada del proceso) por no respaldar el recorte previsto y hasta que la consultora no presentó el documento a la carta que se le exigía desde este Departamento, éste no fue aceptado.

Extracto del documento en el que el IDAE constata los cambios realizados por Roland en los borradores.

 El "acta de recepción" de estos tres informes recogido por el IDAE y aportado por imposición del Tribunal Supremo a Industria en el proceso abierto contra el sector así lo constata sin duda alguna.

El acta, que Vozpópuli adjunta en esta información, reconoce que se abonó a Roland Berger la cantidad de 300.000 euros más IVA por un contrato de "asistencia técnica y consultoría" fechado en diciembre de 2013.

El documento oficial, de cuatro páginas y firmado al alimón por Patrick Biecheler (Roland) y Arturo Fernández (director general del IDAE), constata que "el primer borrador de informe final" se presentó en "la reunión de la Comisión Paritaria de 4 de febrero de 2014".

Los responsables de Roland e IDAE firman el acta de recepción de los informes.

¿Qué ocurrió con ese primigenio borrador? Pues que "requería efectuar una serie de correcciones a fin de subsanar los defectos y carencias observados", por lo que el IDAE envió a Roland tres semanas después "un primer documento con las principales carencias detectadas".

Esas correcciones y carencias no eran otra cosa más que fijación de estándares y parámetros de inversión que concluían que el recorte a la retribución de las instalaciones renovables debía de ser menor de lo ordenado por Industria, señalan varias fuentes tanto del sector como del entorno de las consultoras y del propio Ministerio.

Roland Berger se dio de bruces con la cruda realidad y se puso manos a la obra "con vistas a una mejor adaptación del informe de RSCB (Roland) al alcance del contrato", señala el propio IDAE.

La consultora "hizo entrega al contratista (IDAE) de dos nuevas versiones del informe final, con fechas 30 de septiembre de 2014 y 31 de octubre de 2014, siendo esta última la versión definitiva del informe final".

De estas dos versiones, una no gustó, por seguir alejada de las indicaciones establecidas por el Departamento que dirige el ministro José Manuel Soria, pero la tercera sí pasó el corte, por ser la más cercana a las tesis de Industria.

El IDAE dio entrada al informe definitivo, y adaptado a lo que pedía Industria, el 31 de octubre de 2014, pese a que la orden ministerial salió en el BOE el 16 de junio

Pero de nada sirvió. El acta reconoce que el IDAE aceptó el informe final el 31 de octubre, pero la orden ministerial que estableció la nueva retribución a las instalaciones renovables, cogeneración y residuos había sido aprobada el 16 de junio, unos cuatro meses y medio antes de la aceptación de un informe a la carta, manipulado ad hoc por la consultora a gusto de Industria, que acabó en un cajón del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Tal y como sospechaban los más de 300 demandantes que han acudido al Supremo contra el hachazo renovable de junio de 2014, sus asesores jurídicos, las patronales, empresas e inversores nacionales e internacionales, Industria no utilizó informe alguno para respaldar su decisión.

El de Boston Consulting fue un informe fantasma que no debió de existir, o si existió en un primer borrador, fue rechazado de plano por no respaldar el ajuste exigido desde el Ministerio.

Pero los de Roland si existieron. La consultora los adaptó a gusto del contratante, pero llegaron casi cinco meses después de que la norma fuera publicada en el BOE.

Roland Berger hizo todo lo posible para contentar al Gobierno, con vistas a poder seguir optando a futuras contrataciones. Esta misma consultora fue la que junto a Oliver Wyman se adjudicó en 2012 el contrato del Ministerio de Economía para realizar las auditorías sobre los activos de los bancos españoles y su nivel de saneamiento.


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