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Loureda renueva in extremis en Repsol pese a su guerra interna con Manrique en Sacyr

El presidente de Sacyr ha maniobrado para que su socio y ex amigo, José Manuel Loureda, no renovara como consejero en Repsol en representación de la constructora, pero el empresario gallego ha ganado la batalla y seguirá cuatro años más en la petrolera.

Manuel Manrique, presidente de Sacyr, en la última junta de accionistas.
Manuel Manrique, presidente de Sacyr, en la última junta de accionistas.

La guerra interna que libran Manuel Manrique, presidente de Sacyr, y José Manuel Loureda, socio fundador de la compañía y accionista de referencia, ha estado a punto de costarle a este último el preciado puesto de consejero de Repsol.

Según fuentes conocedoras de los problemas internos que libran los accionistas principales de la constructora, el directivo jienense ha maniobrado en los últimos meses para descabalgar a Loureda del puesto de consejero de la petrolera, aprovechando que su mandato vencía este año.

Sacyr controla el 8,9% de Repsol y cuenta con dos asientos en su consejo. Uno de ellos lo ocupa Manrique, el mismo que detentaba Luis del Rivero hasta que fue defenestrado en 2011. El otro está en manos de Loureda, que este jueves renovará por otros cuatro años en la junta de accionistas que celebrará la petrolera.

Manrique ha intentado tomar el control de todo el poder en Sacyr y ha colocado a sus hombres de confianza al frente de las principales filiales, pero en paralelo se ha diluido hasta el 5,3%

Desde que promovió desde dentro la salida de Del Rivero de Sacyr, tras su caída en desgracia al fracasar su andanada para desbancar a Antonio Brufau de la presidencia de Repsol, Manrique ha intentado hacerse con el control total del poder en la constructora.

Ha ido colocando a sus peones y hombres de confianza en las diferentes áreas y filiales del grupo, pero en paralelo ha ido cediendo peso en el capital y ahora sólo controla un 5,3%. La pérdida de sintonía con los otros dos accionistas de referencia, Demetrio Carceller (13%) y Loureda (7,8%) se ha acentuado en los últimos tiempos, señalan las fuentes consultadas. Especialmente con el empresario gallego después de que Manrique fulminara a su hijo Daniel Loureda, que fue consejero delegado de Testa, la filial patrimonialista, hasta finales del pasado año.

La destitución no sentó nada bien a su padre, que ha tensado su relación con el presidente de Sacyr en los últimos meses y ha amagado, sin hacerlo, con vender su participación accionarial. Nada de esto ha ocurrido, pero su renovación en Repsol ha peligrado por las maniobras de Manrique.

Su relación con Loureda se ha deteriorado mucho desde que fulminara a su hijo Daniel como máximo ejecutivo de Testa

Pese a ello, fuentes oficiales de Sacyr afirman que “no han existido estas discusiones internas sobre este tema” y que Manrique, Carceller y Loureda comandan Sacyr en sintonía y de forma coordinada. La relación entre ellos quedó muy tocada tras la salida de Del Rivero y la marcha posterior de Juan Abelló, que vendió su 9,6% en marzo de 2013.

El statu quo en la casa saltó por los aires y Manrique ha querido ir controlando todos los resortes de poder en los últimos dos años. Aun así, Loureda se mantiene fuerte como socio fundador y accionista de referencia. Su hijo José Manuel sí que sigue en la compañía, como consejero, director general de expansión internacional y presidente del consorcio que desarrolla la ampliación del Canal de Panamá.


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