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El "no" de Montoro y la campaña electoral abortan el asalto a Indra

El ministro se niega a vender con minusvalías de 81 millones y en Moncloa no auspiciarán unos cambios en la cúpula de Indra que puedan interpretarse como el intento del Gobierno de colocar a los suyos en una empresa semipública en pleno proceso electoral.

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda.
Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda. EFE

El Gobierno ni está para ruidos en plena precampaña electoral ni quiere deshacerse del 20% que posee la Sepi en Indra a precios de saldo, así que tras meses de idas y venidas para tratar de desbancar a Javier Monzón de la presidencia del grupo tecnológico y de defensa, la operación de asalto queda abortada.

Así lo confirman a Vozpópuli varias fuentes involucradas en el proceso. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, del que depende jerárquicamente la Sepi, se ha negado a vender un paquete por el que se pagó 337 millones de euros en agosto de 2013 (10,19 euros la acción) y ahora vale en Bolsa sólo 255,8 millones (7,79 euros por acción), una operación que de cerrarse en estos precios endosaría al erario público unas minusvalías de 81,2 millones de euros.

El titular de Hacienda ha frustrado las intenciones de Antonio Hernández Mancha, el ex líder de Alianza Popular que ha estado moviendo la operación y consiguió 'colarse' en Moncloa para pedir árnica al propio Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno le dio largas y le mandó a hablar con Montoro, que se ha negado. No sólo porque las acciones de Indra valgan ahora 2,4 euros menos que los 10,19 euros pagados hace año y medio sino porque desde Moncloa se ha trazado ya el calendario electoral de todo 2015 y no es el momento de dar pie a operaciones polémicas.

Detrás del asalto a Indra y a su presidencia, que está en manos de Monzón desde heces 21 años, no sólo está el abogado Hernández Mancha. Él es sólo el mascarón de proa de una complot movido desde las bambalinas por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, que ostenta los derechos políticos de ese 20% que económicamente controla Hacienda, y su secretario de Estado, Pedro Argüelles, con el objetivo de colocar a Eduardo Serra, ex ministro de Defensa con Aznar, en el sillón presidencia de una compañía estratégica para el Gobierno.

Hernández Mancha es el mascarón de proa de un complot urdido por Argüelles, Serra y Foncillas, con el plácet de Morenés, para desbancar a Monzón de la presidencia de Indra

También forman parte del complot Santiago Foncillas hijo y Adolfo Menéndez, uno de los dos consejeros que colocó la Sepi al entrar en Indra y que ejerce de quintacolumnista desde dentro.

La operación puesta en marcha por todos ellos hace meses queda abortada porque el Gobierno no quiere fricción alguna entre ministerios en pleno año electoral.Tampoco es el mejor momento para segregar la 'pata' de Defensa de Indra, estratégica para el Ejecutivo, o poner en marcha un proceso de segregación de divisiones del grupo, tal y como propone Hernández Mancha si el fondo británico Hanson, al que dice representar, se hiciese con el 20% del capital.

La propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, no ve la operación y ha recomendado prudencia al afrontar posibles cambios de un grupo estratégico para la seguridad de las comunicaciones del Estado y las operaciones del Ministerio de Defensa.

En paralelo, Monzón ha maniobrado en los últimos meses para tratar de frenar la andanada lanzada desde el Departamento que dirige Morenés. Pidió ayuda a su amigo el Rey Juan Carlos, al que le une una estrecha relación desde hace años, pero su abdicación le dejó sin uno de sus mejores anclajes al cargo.

Morenés y Montoro enfrentados por el control de Indra es lo menos recomendable para un Gobierno metido ya de lleno en el calendario electoral de 2015

El ejecutivo madrileño tiene el apoyo de un rey que ya no reina, con lo que ha tenido que moverse para pulsar entre algunos miembros del Gobierno el grado de maduración de la operación. La vicepresidenta le ha tranquilizado al confirmarle que no se moverá ficha por ahora, tal y como ya informó Vozpópuli.

También consiguió llegar a la junta de accionistas del pasado año con el apoyo expreso de los dos consejeros de Sepi (Juan Carlos Aparicio y el mencionado Menéndez), que cumplían órdenes del presidente de la sociedad pública, Ramón Aguirre, que también se ha negado a dar el plácet a la venta del paquete. Los dos consejeros votaron a favor de la renovación de Monzón en el cargo, pero un cambio en el accionariado podría provocar un movimiento también en el sillón presidencial.

Pero el calendario electoral impone su paso y desde Moncloa no quieren nada de ruido en el seno de las empresas públicas o semipúblicas ni mucho menos dar una imagen de intervencionismo interesado en grupos estratégicos, que además pueda ser interpretado como el intento del Ejecutivo de colocar a sus amigos al mando de éstos.


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