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El auditor de Iberostar vuelve a tirar de las orejas a la compañía por su inversión en ACS

Ernst & Young considera que el valor en libros del 5,6% de ACS que posee Iberostar no está suficientemente justificado. El grupo turístico tenía contabilizada su participación en la constructora a 37,13 euros a cierre de 2013, un 48% por encima de la cotización de ACS.

Miguel Fluxá, presidente de Iberostar
Miguel Fluxá, presidente de Iberostar

La participación que Iberostar mantiene en ACS sigue dando quebraderos de cabeza al grupo turístico de la familia Fluxá. Tras el saneamiento realizado en 2012, cuando la compañía admitió un agujero de 147 millones de euros por el desplome de la cotización de la constructora, el auditor de Iberostar ha vuelto de incluir salvedades en su informe sobre el ejercicio 2013, en concreto por la valoración que la empresa hace de su paquete de acciones del grupo que preside Florentino Pérez.

En concreto, Iberostar mantiene el 5,6% del capital de ACS con un valor en libros de 37,13 euros por acción. La valoración supone admitir un deterioro cercano al 20% en la participación, toda vez que el precio de adquisición superó los 46 euros por título. Sin embargo, la cifra también se encuentra un 48% por encima del precio al que los títulos de la constructora cerraron el año bursátil, una circunstancia que no ha pasado desapercibida para el auditor.

Así, Ernst & Young, la firma encargada de supervisar las cuentas de Iberostar, señala en su último informe que no dispone de evidencias suficientes para estimar cuál sería el valor recuperable de la inversión que en su día llevó a cabo el grupo turístico.

De esta forma, el auditor estima que no puede valorar hasta qué punto es razonable la valoración que la compañía ha hecho sobre la participación en ACS.

El dividendo salva las cuentas

No es la primera vez que esto les sucede a Iberostar. El mismo auditor incluyó una salvedad en las cuentas de 2012 por idéntico motivo, pese a que, por aquel entonces, la compañía sí había contabilizado el deterioro de la participación en los mencionados 147 millones de euros.

Sin embargo, parece ser que aún no es suficiente. En el ejercicio 2013, Iberostar no ha realizado una nueva actualización al considerar que el valor en libros al que figura la participación de ACS es muy similar al que resulta del test de deterioro que ha efectuado sobre ese 5,6% que conserva en la constructora.

Al menos, en 2013 ACS sí le dio una alegría a los Fluxá, al retomar un dividendo que echó a faltar en el ejercicio anterior y que supuso unos ingresos cercanos a los 20 millones de euros para Iberostar. Una cifra que le permitió cerrar 2013 con beneficios superiores a los 15 millones de euros.

El fuerte descenso sufrido por la cotización de ACS obligó a Iberostar a llevar a cabo una reestructuración de la deuda que también ha disparado los gastos financieros de la compañía.

Movimiento de salida

El presidente de Iberostar, Miguel Fluxá, manifestó a finales del pasado año que tenía pensado vender la participación en ACS pero solamente cuando fuera posible hacerlo sin pérdidas para la empresa. La constructora cerró la sesión de ayer ligeramente por encima de los 30 euros, con lo que los títulos del grupo constructor y de servicios tendrían que subir aún cerca de un 25% para que Iberostar pudiera deshacer la inversión sin incurrir en pérdidas.

Otra opción sería volver a llevar a cabo un deterioro de la participación, que obviamente repercutiría en los resultados pero que, al menos, le haría quedar en paz con sus auditores.


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