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España continuará en su 'isla' energética: el tándem Rajoy-Hollande se queda a medias

Habrá más interconexión energética con Francia este año (un 2,8%) gracias al voluntarismo político de Rajoy, que en Europa llega el hombre hasta donde puede llegar. Sin duda, es un pequeño avance, pero el cuello de botella seguirá estando en los Pirineos, donde el excedente de electricidad (mucha de ella renovable) se 'exportará' con cuentagotas.

Hollande, Rajoy y Pasos Coelho este miércoles en Madrid.
Hollande, Rajoy y Pasos Coelho este miércoles en Madrid. EFE

Se lleva muchos años hablando de interconexión energética en Europa, un debate que, al estilo Guadiana, reaparece en épocas de tensión con Rusia, siempre en invierno (¿casualidad?), y se traspapela por los despachos comunitarios y franceses a poco que llegan las buenas temperaturas.

Francia siempre ha practicado un doble juego: abrir un poco el grifo de la interconexión con la Península Ibérica, pero sin que eso ponga en riesgo el papel de la 'grandeur' como exportador neto de energía nuclear.

Pero hete aquí que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en un sorprendente ataque de hombría política, se presentó en Bruselas y dijo basta. Lo hizo en la Cumbre europea de finales de octubre del pasado año, cuando exigió a los líderes comunitarios, mirando de reojo al presidente francés, François Hollande, apoyo político y financiero a una mayor interconexión de la Península Ibérica.

En 2002 se fijó el objetivo de alcanzar una capacidad de interconexión del 10% con Francia, pero la cruda realidad marca un pírrico 1,2% (1.400 megavatios).

No se apuren. Tras poco más de cuatro meses del golpe en la mesa, Rajoy se ha traído a España en menos de 10 días dos cumbres energéticas Francia-España, apadrinadas por Bruselas, en un momento de, curiosamente, intensa campaña electoral.

La cruda realidad es que, tras 12 años, el nivel de interconexión es de sólo un 1,2% y se duplicará al 2,8% en julio: ¿cuál es la fórmula mágica para llegar al 10% en 2020?

Y algo se ha conseguido, porque el 20 de febrero, unos risueños Rajoy y Manuel Valls, primer ministro galo, inauguraron la línea de alta tensión entre Santa Llogaia (Girona) y Baixás (Francia), que duplicará en julio próximo (cuando esté operativa) la interconexión hasta el 2,4%.

Albricias: estamos en 2015 y nos quedan sólo cinco años para llegar al objetivo del 10% en 2020. "Absolutamente imposible", dicen los expertos. Los políticos, 'as usual', ven otra realidad, así que la Cumbre a tres bandas de esta semana en Madrid, con Rajoy, Hollande y Pedro Pasos Coelho, presidente de Portugal, bajo el paraguas del también presente Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha dejado claro que todos van a trabajar a marchas forzadas para alcanzar el objetivo.

Ahí están sobre la mesa esos 315.000 millones de euros que Bruselas destinará a proyectos estratégicos en Europa, de los que se podrá rascar un pellizco para los destinados a impulsar la interconexión de la Península Ibérica con Francia.

El Grupo de Alto Nivel tendrá que activar en tiempo récord otros tres proyectos que hasta ahora no han pasado del nivel teórico (Línea submarina por el Golfo de Vizcaya, Navarra-Francia y Aragón-Francia) si se quiere superar el 2,8%

El también voluntarista (mucho más en campaña electoral) y verborreico José Manuel Soria, ministro de Industria, lo dejó claro: "Con el proyecto que ya es considerado de interés comunitario que pasará por el Golfo de Vizcaya, esa interconexión aumentaría del 2,8% al 5%, y con los dos proyectos a través de los Pirineos, uno a Francia desde Navarra o el País Vasco, y otro a Francia desde Aragón, estaríamos en el 8% aproximadamente".

Toca esperar a ver si alguno de estos otros proyectos sale adelante, pero lo que parece claro a estas alturas de la película, con serias dudas sobre la continuidad de Rajoy al frente de España a partir de 2016, el nivel de interconexión con el vecino del norte no alcanza para absorber, ni por asomo, los excedentes energéticos que en meses invernales de alta producción renovable (mucho generación eólica e hidráulica).

"El embudo sigue ahí. Se va a abrir un poquito el tubo, pero sólo un poquito con ese cable de alta tensión que llegará en verano, pero el 2,8% no es nada. España necesita tener la posibilidad de poder vender a precios muy competitivos sus energía sobrante, la mayoría de ella renovable, y que esta pueda pasar por Francia camino de otros países europeos, que la comprarían más barata y, además, permitirían mayores niveles de seguridad del suministro", afirma un experto.

El Midcat se pondrá en marcha por fin y en su primera etapa ya podrá enviar a Francia 4 bcm de gas en 2018

También anda la cosa lenta en las conexiones gasistas, si bien en este caso todo va más rápido. La Declaración de Madrid de este miércoles ha sentado las bases para que el Midcat, el gasoducto que unirá Argelia y España con Francia pasando por Cataluña, comience a funcionar "en torno a 2020", según ha dicho el ministro Soria.

En 2018, cuando se termine la primera etapa de este gran proyecto, España podrá enviar 4 bcm (4.000 millones de metros cúbicos) hacia Europa a través de Francia, lo que será todo un 'instrumento' geoestratégico de contención de las recurrentes amenazas de cortar el grifo del gas proveniente de Rusia.

Después serán otros 4 bcm más, que si todo va bien se podrían conseguir en 2020. "Con 8 bcm de capacidad de interconexión de gas con Francia, España se convertirá en un suministrador privilegiado para Europa", sentencia un experto.

Pero para que todo esto ocurra habrá que vigilar que el Grupo de Alto Nivel creado por los tres gobiernos y la Comisión haga su trabajo en los plazos previstos y siga con el apoyo real (y no electoral) de sus respectivos líderes políticos.


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