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#FenómenoMercadona: Lo que Jordi Évole no contó

El reportaje de Salvados sobre Mercadona pareció menos agresivo que el que protagonizó Inditex hace unos meses.

Uno de los momentos más tensos: entrevista a empleados en plena tienda
Uno de los momentos más tensos: entrevista a empleados en plena tienda La Sexta

Mucha gente esperaba con mucha expectación el #FenómenoMercadona de Salvados este domingo en La Sexta. La propia empresa, informada desde hace meses, pero también medios de comunicación, competencia, proveedores, exproveedores, aliados y enemigos que el crecimiento de esta empresa ha ido dejando por el camino. También se esperaba con expectación la emisión del programa en otra compañía que, no hace mucho, había sufrido el escrutinio de Jordi Évole y su equipo, 'Fashion Victims'. También ellos quedaron descontentos con la imagen que se proyectó en su reportaje

Mucha expectativa y un resultado agridulce. Entre los conocedores del sector, se ha trasladado el sentimiento de que no quiso entrar a cuchillo contra Mercadona.

El programa comenzaba en una tienda. Allí, Évole lanzaba preguntas al responsable de comunicación, el valenciano Toni Martínez, que aprovechaba para exponer el modelo de la compañía, basado en 5 pilares. Este es un discurso conocido de la empresa en cualquier comunicación pública. La idea de Évole era preguntar si la empresa 'estrujaba' a sus trabajadores e incidir en el supuesto carácter 'sectario' de su formación. Ambas cosas -productividad y conciencia de empresa- son marca de la casa, y le han permitido alcanzar niveles de productividad únicos en España y muy admirados por los economistas liberales. Sudor y esfuerzo. Poco que rascar ahí.

Se entrevistó a varias personas que tenían enfrentamientos en los tribunales con la empresa. De nuevo tiempo perdido. ¿Cómo va una empresa de 78.000 empleados a no tener ni un solo litigio con extrabajadores? Eso sí que sería noticia: mantener conflictividad cero con una de las mayores plantillas privadas del país. Dado que en todas las empresas encontrarás enfrentamientos legales con ex empleados y que los casos ya se encontraban denunciados en la red, estos primeros 40 minutos de metraje apenas aportaron nada reseñable. Si acaso, la tensión evidente de los trabajadores en la tienda -casi todos nos ponemos nerviosos cuando nos escruta una cámara- y las respuestas que algunos tildaron de 'robóticas' de la directora de Relaciones Externas, Patricia Cortizas.

A partir del minuto 40 empieza, bajo mi punto de vista, lo bueno, o lo más interesante más allá de una empresa con una peculiar forma de organizarse a nivel interno. El momento clave viene cuando aparecen los socios necesarios en el trabajo de Mercadona, los proveedores, llamados por la compañía interproveedores con el objetivo de dejar claro que su relación va mucho más allá que la del resto de empresas competidoras. Desde el principio, Mercadona mueve sus hilos: manda auditores para ver sus cuentas y conocer sus balances. El objetivo, controlar la cadena y mantener la calidad exigida de sus productos, es invasivo para muchos.

En el minuto 44.40 el presentador televisivo de Cornellà pregunta al dueño de Anitin, un interproveedor de snacks, si conoce a algún interproveedor a quien le haya ido mal con Mercadona. Su respuesta, tras unos segundos: "No lo sé, no sé, no sé, no sé".

El dueño de Anitin debería, sin embargo, vivir debajo de una piedra para no conocer los casos de enfrentamiento entre el supermercado y algunos de sus interproveedores. Han sido muchos los desencuentros y algunos han salido en prensa. Senoble dejó de ser socio de Roig y abandonó España porque no estaba de acuerdo en las condiciones que les exigían. "Nos impusieron una bajada de precios insostenible que hubiera puesto en peligro el futuro de la empresa", aseguraba Marc Senoble, el responsable de los franceses, que pareció quedar escaldado: "Trabajar para la gran distribución es un negocio con altos riesgos. Nos laminaba la rentabilidad. Hemos preferido reorientar las actividades a nuestra marca y a envíos internacionales".

También se puede recordar la historia de Dulcesol, interproveedor valenciano que saltó del tren en 2008, renunciando a la mitad de su facturación, que realizaba con marca blanca. Ocho años después, la empresa se ha recuperado. La murciana Agromediterránea intentó salir de la rueda de ser proveedor de Mercadona en 2014. La respuesta de la compañía fue comprarla entera a través de Verdifresh, la empresa que le fabricaba las ensaladas envasadas. De nuevo, un caso de actuación como un grupo empresarial sin serlo de forma oficial.

También en el sector lácteo, Postres Reina, empresa radicada en Caravaca de la Cruz, abandonó Mercadona en 2013. Las condiciones que les exigieron para surtirlos de marca blanca aseguraban pérdidas en la compañía, que decidió atreverse a dejar su principal fuente de ingresos. Años más tarde, no le está yendo nada mal, concentrándose en marcas blancas de todos los distribuidores sin exclusividad.

Todos estos casos podían haber servido para poner en contexto la política de Mercadona, que deja muchos vencedores y algunos vencidos.

El programa tampoco hizo referencia a la batalla que otro potente lobbie, el de los grandes grupos de gran consumo (Nestlé, Pascual, Unilever, Procter & Gamble) libra contra la empresa líder de la marca blanca. En 2009, Roig decidió que no quería más espacio en sus lineales para ellos, dado que sus marcas propias lo ocuparían. Fue una revolución y las grandes juraron venganza al valenciano. Años después, se observa que la apuesta fue exitosa.

Ha habido muchos casos más de empresas que han terminado su relación con los valencianos, en sectores estratégicos como el vino de Rueda por ejemplo, pero también hay casos de empresas en los que la relación con Juan Roig ha supuesto un antes y un después para el interproveedor, la oportunidad de pasar de pyme a gigante. Tal es el caso de la aceitera Sovena cuya vida ha cambiado tras conocer a Mercadona convirtiéndose en la primera industria aceitera por ventas en España. O de Importaco, fabricante de frutos secos y snacks. Todas estas empresas han vivido un antes y un después de su relación con los valencianos.

Quizá lo que le faltó contar a Évole, que no pudo abarcar tanto por falta de tiempo posiblemente, es la enorme importancia estratégica que ha alcanzado la compañía gracias a la enorme cantidad de cuota de mercado que ha obtenido la alimentación y el gran consumo. En el programa dijeron que tenía un 14%. Las fuentes estadísticas oficiales hablan más bien de un 23%, un espacio que supera a DIA, Carrefour y Eroski, todos ellos juntos. Muchas veces CNMC impone multas por menos.

Y claro, cuando una empresa controla una tajada tan grande de cualquier sector, su valor empieza a ser estratégico. Si se trata de alimentación, lo que la población ingiere todos los días, el valor es doblemente estratégico. Las buenas relaciones de Mercadona con la administración también quedaron sin tratar. Al igual que su influencia en los sindicatos. Es conocido por todos el mecenazgo de Juan Roig en Valencia y su labor dinamizadora de la ciudad. Pero su aura va más allá, también en el gobierno central. Mercadona tiene línea directa con el Ministerio de Agricultura, como se mostró en una reciente presentación de la compañía donde acudieron personalidades de la cartera. La alimentación es demasiado importante como para que no la haya.


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