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ACS, FCC y Ferrovial competirán por el proyecto estrella de Cameron: el segundo AVE británico

La controvertida segunda línea de alta velocidad en Reino Unido sigue adelante tras el triunfo electoral de su principal valedor, el primer ministro, David Cameron. Las españolas pujarán en una primera fase por contratos valorados en 10.000 millones de euros.

David Cameron, primer ministro británico y defensor de la segunda línea de AVE en Reino Unido
David Cameron, primer ministro británico y defensor de la segunda línea de AVE en Reino Unido Europa Press

Tres grupos españoles tratarán de ser protagonistas en uno de los proyectos de infraestructuras más ambiciosos de Europa: la segunda línea de alta velocidad del Reino Unido. Relanzada tras la reelección como primer ministro británico de David Cameron, su principal valedor, la licitación prevé contar con una primera fase en la que se adjudicarán en torno a una decena de contratos por un valor aproximado de 10.000 millones de euros. Entre los componentes de los consorcios que aspiran a hacerse con ellos se encuentran ACS, FCC y Ferrovial.

De los tres, ACS es la única que no ha contado con un socio local para conformar su consorcio. De hecho, el grupo que preside Florentino Pérez acudirá a la licitación de los diferentes contratos con a través de sus dos grandes constructoras: Dragados y la alemana Hochtief.

De los tres grupos españoles en la pugna, ACS es el único que no ha contado con un socio local para conformar su consorcio

ACS ganó en su día contratos del proyecto Crossrail, el ferrocarril actualmente en construcción que atravesará Londres con el objetivo de descongestionar el tráfico de la capital británica. También se encuentra presente en el país con diversos contratos industriales, especialmente en lo referido al tratamiento de residuos.

Ferrovial, la compañía española con mayor presencia en el país, también tratará de hacerse con contratos de la segunda línea de alta velocidad. Reino Unido es el gran mercado para el grupo controlado por la familia Del Pino, junto con España. Para participar en la construcción del segundo AVE británico, a través de su filial de servicios Amey, cuenta con las locales Morgan Sindall y BAM como aliadas.

El grupo español también se hizo con varios contratos del Crossrail y cuenta en Reino Unido con una cartera de pedidos próxima a los 8.000 millones de euros. Además, cuenta con una participación de control en el aeropuerto de Heathrow, cuya ampliación ha llevado a cabo a través de su constructora Ferrovial Agromán, y también es accionista de otras infraestructuras aeroportuarias como las pistas de Aberdeen, Glasgow (ambos en Escocia) y Southampton.

Un proyecto muy contestado

Mientras, FCC también se ha interesado por la línea de alta velocidad. Su filial de construcción forma parte del consorcio compuesto además por las locales Laing O’Rourke y Murphy. La compañía cuenta con una filial de medioambiente en Reino Unido, heredera de la antigua WRG, y construye también el puente sobre el río Mersey, en la ciudad de Liverpool, un contrato valorado en cerca de 800 millones de euros.

Otros cuatro consorcios se han armado para competir por los contratos del segundo AVE británico. Destaca la presencia de los gigantes franceses Vinci, Eiffage y Bouygues y de la escandinava Skanska.

Otros cuatro consorcios se han armado para competir por los contratos. Destacan los gigantes franceses Vinci, Eiffage y Bouygues y de la escandinava Skanska

El segundo AVE de Reino Unido cuenta con el empeño personal de David Cameron y pretende complementar el servicio que presta actualmente la única línea existente, que recorre el país de este a oeste. El nuevo trazado pretende conectar el norte con el sur.

Poco antes de las elecciones, el Gobierno se encontró con la última oposición al proyecto: el Comité de Asuntos Económicos de la Cámara de los Lores rechazó la propuesta al considerar que la conexión norte-sur podría llevarse a cabo de una forma mucho menos costosa para el contribuyente. El nuevo AVE también se ha topado con la oposición de numerosos grupos ecologistas.

Aunque la holgada victoria de Cameron asegura que el proyecto seguirá quemando fases, su puesta en marcha irá para largo. El coste total podría irse por encima de los 50.000 millones de euros, de acuerdo con algunas estimaciones. La infraestructura también ha levantado interés entre los grandes grupos europeos al tratarse de una línea de alta velocidad proyectada en un mercado desarrollado.


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