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Esther Koplowitz rompe con su asesor Messier tras perder el control de FCC

El desenlace de la refinanciación de su deuda personal, que dejará a la empresaria con apenas un 22% del capital de la compañía, no ha satisfecho a Esther Koplowitz, hasta el punto de que está dispuesta a no satisfacer pagos por comisiones a Jean Marie Messier. La actitud del ejecutivo francés en la negociación irritó profundamente a los bancos acreedores.

Esther Koplowitz conservará un 22,4% del capital de FCC
Esther Koplowitz conservará un 22,4% del capital de FCC

El proceso de refinanciación de la deuda de Esther Koplowitz, que ha derivado en la pérdida del control de FCC por parte de la empresaria, se ha cobrado una víctima: Jean Marie Messier, ex presidente de Vivendi, contratado hace algo más de un año por Koplowitz como asesor personal, y con el que ha roto su relación profesional, según ha podido saber Vozpópuli de fuentes del mercado.

Al parecer, Koplowitz ha quedado notablemente disgustada con el resultado del proceso que, por ser tan prolongado en el tiempo, se ha solapado con la refinanciación de la deuda de FCC, lo que ha hecho que, finalmente, ambos hayan estado íntimamente relacionados con el consiguiente riesgo de un efecto dominó.

De esta forma, la empresaria está incluso dispuesta a no satisfacer determinadas comisiones a Messier relacionadas con el resultado de la refinanciación. Las citadas fuentes apuntan a que Koplowitz habría dado una orden al respecto, aunque no pudieron precisar si finalmente este extremo se llevará a cabo.

La empresaria contrató los servicios de Messier, al que conocía de la etapa en que Vivendi fue su socia en FCC, en el último tercio del pasado año, cuando el proceso negociador con los bancos acreedores, BBVA y Bankia, comenzaba a atravesar serios problemas.

A finales de aquel año, Koplowitz tenía que hacer frente a vencimientos de su deuda y trataba de lograr un aplazamiento, toda vez que la ausencia de dividendo en FCC había asestado un golpe definitivo a la liquidez de la empresaria.

La complicada relación de Messier y la banca

En los últimos días de 2013, Koplowitz decidió vender un 3,8% de FCC, que le permitía aún mantener algo más de un 50% en el capital, para poder atender los citados pagos e incluso llegó a anunciar un acuerdo con sus acreedores para extender el vencimiento de la deuda hasta 2018, un pacto que no llegó a materializarse.

La situación se volvió especialmente tensa en la primavera de este mismo año. La desafiante actitud de Messier en la negociación con BBVA y Bankia irritó profundamente a las entidades financieras y a sus asesores, hasta el punto de que, en un momento determinado de las conversaciones, llegaron a exigir un cambio de interlocutor. Además, lo que Esther Koplowitz consideraba innegociable, esto es, mantener la mayoría en el capital de FCC, se convirtió en un objetivo imposible.

Por entonces, Koplowitz no cedió a la presión de la banca y siguió con Messier. Sin embargo, al mismo tiempo otorgó un mayor protagonismo en la negociación a dos de sus yernos, en especial a Pablo Santos (esposo de Esther Alcocer Koplowitz, presidenta no ejecutiva de la compañía), pero también a Fernando Ortiz, que se encargaron de reconducir las conversaciones tras el verano en un duro cruce de misivas.

Soros colmó el vaso

El pasado 27 de noviembre, Esther Koplowitz alcanzó un acuerdo con el multimillonario mexicano Carlos Slim para la compra-venta de sus derechos en la ampliación de capital de FCC, operación con la que obtendrá la liquidez necesaria para afrontar la deuda impagada que mantiene con los acreedores.

En virtud de este acuerdo, Slim se hará con el 25,6% del grupo de construcción y servicios tras la ampliación, mientras que la participación de Koplowitz se diluirá al 22,4% (frente al 50% actual), contando con la reducción de capital en su instrumental B 1998 para dar salida a los minoritarios, Caixabank y Bodegas Faustino.

Un desenlace marcado por las negociaciones fallidas con George Soros para que fuera él quien se convirtiera en el socio de referencia de Koplowitz. El millonario estadounidense se subió sorprendentemente a la operación cuando todo estaba dispuesto para la opción del fondo Guggenheim, un movimiento atribuido a Messier.

Pero las negociaciones con Soros fracasaron, pese a ser anunciadas de forma precipitada por parte de Esther Koplowitz, debido a las duras exigencias del inversor de origen húngaro a la hora de fijar el descuento en la ampliación de capital.

La situación puso aún más contra las cuerdas a Koplowitz, que se quedó apenas sin margen para pactar con Slim. El resultado final, conocido por todos, ha terminado por romper las hostilidades entre la empresaria y su asesor francés.


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