Independencia de Cataluña El error de cálculo de Fainé que ha podido costar caro a CaixaBank

La Comisión Ejecutiva de CaixaBank rechazó en 2015, con Fainé a la cabeza, cambiar los estatutos del banco. Por ello, han tenido que recurrir a un real decreto urgente del Gobierno para poder mover su domicilio social sin necesidad de convocar una controvertida junta de accionistas.

Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria la Caixa.
Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria la Caixa. Efe.

Puede ser uno de los mayores errores en la carrera de un banquero con más de 50 años de experiencia. Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria la Caixa y expresidente de CaixaBank, rechazó en 2015 que el banco cambiara sus estatutos para poder mover rápido su domicilio social, en caso de que se pusieran las cosas feas en Cataluña.

Según fuentes conocedoras de esta decisión, fue la Comisión Ejecutiva presidida por Fainé la que declinó esta propuesta, puesta sobre la mesa por otros consejeros. Y lo hizo, según las mismas fuentes, porque nunca creyó que el desafío secesionista fuera a llegar tan lejos.

Fue entonces -a mediados de 2015, antes de las elecciones autonómicas de septiembre- cuando se forjó una alianza entre CaixaBank y Banco Sabadell frente una potencial independencia: si la situación empeoraba, los dos bancos se moverían al unísono, trasladando su domicilio social lejos de Barcelona.

El caso es que Banco Sabadell aprovechó un cambio legal del Gobierno -Ley 9/2015- para dejar todo atado en sus estatutos y suavizar la operativa necesaria para cambiar de domicilio: un consejo -24 horas- y no una junta, que tarda 15 días o un mes. Estando en el mismo barco, CaixaBank no lo hizo. "Fainé estuvo mal asesorado, nunca creyó que esto fuera llegar tan lejos", señalan fuentes financieras catalanas. 

Desenlace

La realidad ha sido diferente. El desafío secesionista sí que ha llegado lejos, provocando esta semana varias jornadas negras en bolsa a las entidades catalanas y mucho nerviosismo entre los clientes, con retiradas de depósitos.

Las alertas saltaron hace algo más de una semana, antes del 1-O. La falta de acuerdo entre el Gobierno y la Generalitat, hizo que Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, y Fainé reactivaran el pacto de 2015. Anticiparon que se avecinaba una mala semana y quisieron estar listos para lo peor

Y así fue. El lunes los mercados amanecieron con la tensión del 1-O en las portadas de todo el mundo. El Ibex 35 cayó un 1,2%, y CaixaBank y Sabadell en torno a un 4,5%.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (i) y el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (i) y el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu. EFE

Oliu era partidario de atajar los nervios el mismo lunes o martes, pero CaixaBank no estaba listo. Tenía que buscar una alternativa a la junta de accionistas. No podía permitirse esperar 15 días en una situación de inestabilidad y jugarse todo en una junta en la que se iba a encontrar la oposición frontal de los empleados que cortaron la Diagonal.

El martes se calmaron algo las aguas en los mercados, pero no en las oficinas. Poco a poco iba extendiéndose el nerviosismo entre los clientes de las dos entidades. Retiraron dinero primero los de banca privada, después los minoristas e incluso algún institucional. La fuga era digerible, pero en las torres de CaixaBank y Sabadell había miedo a que la bola de nieve se hiciera incontrolable. 

Fainé y Oliu han ido de la mano durante todo el proceso hasta el jueves, cuando Sabadell adelantó su cambio de sede para tranquilizar al mercado

De ahí que se decidiera actuar el miércoles, de forma coordinada, como estaba pactado. Por un lado Oliu en Oviedo y por el otro CaixaBank a través de un comunicado interno, transmitieron un mensaje de que harían todo para "proteger a clientes, empleados y accionistas". Sin mencionarlo, daban a entender que moverían la sede si hiciera falta.

A pesar del mensaje, CaixaBank seguía con el mismo problema de los estatutos. Hasta que volvió a surgir la figura de Fainé, en este caso para enmendar su error de 2015. El banquero catalán movió todos sus hilos para conseguir un real decreto del Gobierno que resolviera el problema. Y así fue. 

Mudanza

Sabadell decidió adelantarse el jueves por la mañana ante la situación cada vez más incontrolable en mercados (cayó un 6% un día antes) y oficinas. Y, poco a poco, CaixaBank fue reconociendo que haría lo propio. 

Tanto Fainé como Oliu tuvieron que soportar presiones de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, pero se impuso la defensa de los accionistas y clientes. Un error y una solución después, las sedes de los mayores bancos catalanes han cambiado la Diagonal y Sabadell por la Comunidad Valenciana. Y han dado la puntilla al desafío independentista.


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