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Así funciona el método para aprender chino que Alierta 'compró' para Telefónica

8 Belts es un método que supuestamente permite a un europeo poder mantener una conversación en chino mandarín en tan sólo 8 meses. Se basa en aprender sólo lo realmente útil y es utilizado en compañías como Telefónica.

El creador del método para aprender chino
El creador del método para aprender chino FLICKR / SalonMiEmpresa

"En la enseñanza de idiomas tradicional se enseñaba siempre lo que al profesor le parecía importante. El profesor miraba alrededor de la habitación y pensaba: 'voy a enseñarles a decir mesa, silla, ventana, planta', las cosas que está viendo. Pero en una oración normal de las que se usan en el día a día, los sustantivos carecen de importancia. La mayoría de las cosas que se utilizan son conectores, interjecciones, incluso verbos, pero no sustantivos. Con cien palabras muy bien combinadas podrías hacer un millón de frases. Con un millón de sustantivos, no puedes hacer ni una sola, porque no son combinables entre sí". Así se expresa Anxo Pérez, creador del método 8 Belts (8 cinturones, evocando a las artes marciales) para explicar a un profano cómo funciona su método que consigue, dice, algo que parece imposible. Que un europeo pueda expresarse y entender el chino mandarín en 8 meses con un método en el que "a los 5 meses aún no sabes ni decir 'mesa'".

"Para que sea memorizada, la información ha de ser de efecto inmediato: se aprende por la mañana y se utiliza por la tarde"

"En el sistema tradicional se da mucha información que no es útil ni de efecto inmediato, pero lo que hay que hacer es dar información por la mañana que se use por la tarde. Si tenemos un número limitado de minutos es importante que se aprenda lo útil y sobre todo que no se aprenda lo inútil. Así que le hemos dedicado mucho tiempo a qué no aprender", cuenta este joven (rechaza totalmente hacer pública su edad) que aplica la máxima de Einstein: "Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo". Por eso, su método no tiene gramática, ejercicios, libro de texto, profesores ni aulas. Tampoco se centra en aprender los caracteres chinos, que darían para un método aparte, por lo que el alumno español leerá el chino de forma fonética con caracteres latinos. Es un método eminentemente oral que necesita nada más (y nada menos) que media hora de estudio al día durante 8 meses "y ofrece el resultado buscado en el 100% de los casos, siempre que se estudie, claro".

Este sistema fue adquirido por Telefónica después de que Pérez abordara al presidente de la compañía, César Alierta, en un restaurante de Madrid para venderle 'in situ' su producto. También se lo facilitó al embajador español en Pekín, una persona que "llevaba 20 años estudiando el chino con métodos tradicionales con escaso éxito".

Pérez ya ha recibido ofertas suculentas por vender su método, aunque asegura que seguirá explotándolo él

"Ni loco esto te permite entender una serie o un informativo, que son posiblemente los códigos más difíciles, pero sí que te permitirá entenderte en chino mandarín con un nativo con el que te pretendas comunicar. Los idiomas no se aprenden con un interruptor de encendido y apagado y para llegar a ser bilingüe puedes necesitar toda una vida", cuenta Anxo, apasionado por vender su método para aprender, que asegura que se puede aplicar a otros idiomas también. Pero su curso debe tener algo de efectivo cuando hasta la propia televisión pública china tuvo conocimiento del mismo y acudió a España para que les explicaran como funcionaba: "Fue agotador porque estuvimos 5 horas hablando en chino, aunque luego se emitieron 20 minutos. Me costó,porque entonces mi chino era peor que el de ahora".

Anxo asegura que con 23 años hablaba 7 idiomas. Su nivel de inglés, comprobado por este periodista, es excelente.

Ningún emprendedor en el Ibex

Este gallego no especifica cuántas personas se han inscrito en su curso, aunque asegura que su empresa, fundada en 2011, ganaba dinero desde los 3 meses de crearla. Tanto que no ha querido venderla, aunque un fondo norteamericano le ha hecho una oferta por la misma. Prefiere ser Zuckerberg (que mantuvo Facebook hasta hacerse millonario) que uno de los creadores de Tuenti (que acabaron 'colocando' a Telefónica por una millonada). Uno de los grandes impulsos que tuvo su empresa es cuando consiguió la primera operadora móvil española contratara el método con ellos.

Pero quitando esta experiencia positiva, Pérez es realista, y pide a los sucesivos gobiernos que quiten trabas a la gente que quiere iniciar empresas: "Una de las cosas que más me gustaba de emprender es que no tuve que dar explicaciones a nadie, ni al Gobierno, ni a accionistas, sino hacer las cosas tal y como yo pensaba que debían de ser". Y rechaza que España sea un país donde es imposible iniciar compañías en garajes, como en Estados Unidos, aunque sí reconoce que la fauna empresarial presente y pasada no es especialmente alentadora: "Si tú miras al Ibex 35 no verás ni un sólo emprendedor. Son superdirectivos, pero no han emprendido nada". Y pide, como es algo habitual en la gente joven, menos papeleo y más facilidades para los que quieren lanzar empresas sin padrino.


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