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Prado confirma el pacto de silencio: Gobierno y PSOE bendijeron el expolio de Endesa sin hacer ruido

El presidente de Endesa afirma que Moncloa tuvo una "actitud cordial y de respeto" ante la operación de Enel y que Pedro Sánchez se mostró "de acuerdo". El pacto de silencio ha surtido efecto: nadie del Gobierno ni del PSOE ha criticado el vaciamiento de activos de la eléctrica española.

Francesco Starace, nuevo hombre fuerte de la estatal Enel y consejero de Endesa, junto a su presidente, Borja Prado.
Francesco Starace, nuevo hombre fuerte de la estatal Enel y consejero de Endesa, junto a su presidente, Borja Prado. EFE

El presidente de Endesa, Borja Prado, ha confirmado oficialmente que tanto el Gobierno como el PSOE entendieron la operación por la que Enel se queda con los activos latinoamericanos de Endesa y no se opusieron a ella.

El ejecutivo madrileño ha confesado que la “actitud” del Ejecutivo ante la propuesta del grupo estatal italiano fue “cordial y de respeto”.

Ha sido Prado, en calidad de presidente de Endesa, el hombre encargado de ‘vender’ la operación de los italianos en España. Tras visitar no pocos despachos ministeriales y darse un paseo por Moncloa, Prado constató que “los miembros del Gobierno son muy inteligentes y entendieron la operación, siempre desde el respeto, y se han alegrado de que Endesa siga existiendo como empresa española”.

Según el también presidente de Mediobanca en España, sólo hubo “un aspecto sentimental”, cuando uno de los miembros del Ejecutivo mostró “pena porque Endesa deje de estar en Latinoamérica”.

Tras visitar no pocos despachos ministeriales, Prado constató que "los miembros del Gobierno son muy inteligentes y entendieron la operación, siempre desde el respeto"

En el PSOE tampoco le van a la zaga, porque según Prado, “el secretario general [Pedro Sánchez], su responsable de Energía y otras personas que vi se mostraron de acuerdo” con una operación que ha dejado a Endesa reducida a la mitad y convertida en una compañía de tamaño medio presente sólo en España y Portugal. De un plumazo, la española se ha quedado sin la mitad del ebitda y sin el 37% del beneficio neto que le aportaban sus activos latinoamericanos.

Nadie del Gobierno, ni del partido que le sustenta ni del principal partido de la oposición se ha atrevido a criticar en público una operación que pese a respetar la legislación vigente y a responder a un decisión soberana de una compañía que controla el 92% del capital de la afectada, ha sido calificada de “expolio” y de “liquidación parcial” por parte de expertos independientes del sector energético.

Hasta los máximos responsables de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han manifestado en privado su sorpresa por tal operación, hasta el punto de que han intentado, sin éxito, pararla. Su Dirección de Energía rastreó las condiciones impuestas a la operación en 2007 por la extinta CNE y por la Administración y comprobó que o habían prescrito o no podían considerarse vulneradas, señalan fuentes del sector consultadas.

Un miembro del Ejecutivo, más "sentimental", mostró su "pena" por la salida de Endesa de Latinoamérica, según el presidente de la eléctrica española

Otras fuentes señalan que sí ha habido dentro del Gobierno y del PSOE voces discordantes del mensaje oficial, muy críticas con la operación, pero el pacto de silencio entre los dos partidos mayoritarios se ha impuesto sin fisuras.

Como ya avanzó este diario, ni siquiera el dicharachero ministro de Industria, José Manuel Soria, activo defensor de la españolidad de las empresas que operan en sectores estratégicos, ha mostrado el más mínimo recelo al golpe de poder dado por Enel.

Menos aún pueden decir desde Ferraz, dado que fue el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el que orquestó la alianza de Enel con Acciona para frenar a la alemana E.ON. El grupo estatal italiano recompró al grupo de los Entrecanales su participación en Endesa, compañía por la que en conjunto desembolsó 40.000 millones de euros.

En Ferraz nadie abre la boca: fue Zapatero el que orquestó la operación de compra de Endesa por parte de Enel para desplazar al grupo alemán E.ON

Borja Prado, tras la junta de accionistas que ayer formalizó el traspaso de activos de Endesa a Enel, por un valor de 8.253 millones de euros, y el pago de dos macrodividendos que suman 14.606 millones, recordó que “estos señores [en referencia a Enel] pagaron hace seis años más de 40.000 millones y eso incluía todos los activos del grupo y el control del 92%”.

El presidente de Endesa defendió, ante las críticas de tres accionistas minoritarios que intervinieron en la junta, que “la transacción se ha realizado perfectamente y hemos cumplido escrupulosamente con las normas de buen gobierno corporativo”. Un minoritario dijo que “a mí no me salen las cuentas y cómo pueden permitir que se haga esto con Endesa” y otro criticó que el consejo sólo ha defendido a su accionista principal, olvidándose de los pequeños ahorradores. En el 8% de Endesa que no controla Enel aún quedan más de 150.000 pequeños accionistas.

Prado defendió que el premio de la venta de los activos con una prima del 20% sobre la cotización de la chilena Enersis y los macrodividendos no es sólo para Enel, sino para todos los accionistas, y recordó que los intereses de estos últimos los ha defendido en el consejo una comisión de independientes creada ad hoc.

El representante del fondo de inversión Amber aplaudió sin fisuras la operación.

Prado, junto a su nuevo consejero delegado, José Bogas, quiere abrir “una nueva página en la historia de Endesa”, marcada por la “apuesta” por España, donde el grupo prevé invertir 2.500 millones de euros hasta 2016.


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