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Los controladores aéreos y Fomento vuelven a la gresca tras apenas seis meses de paz social

La sanción de Enaire, matriz de AENA, a 61 controladores del aeropuerto de Barcelona-El Prat por abandonar su puesto de trabajo en diciembre de 2010, cuando llegó a cerrarse el espacio aéreo, aviva un peligroso fuego que parecía controlado.

Torre de control del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas
Torre de control del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

Poco ha durado la paz social en el sector la navegación aérea. Los tambores de guerra vuelven a sonar en el entorno de los controladores después de que Enaire, matriz de AENA y dependiente del Ministerio de Fomento, confirmara la sanción a 61 operarios del aeropuerto de Barcelona-El Prat a raíz de los incidentes acaecidos a comienzos de diciembre de 2010, cuando la masiva marcha de controladores de sus puestos de trabajo obligó al Gobierno a decretar el cierre del espacio aéreo. El clima de tensión existente desde entonces entre las partes parecía haberse apaciguado el pasado otoño, cuando ambas se dieron una tregua para negociar el próximo convenio.

Por entonces, a finales del pasado septiembre, se llegó a hablar incluso de una convocatoria de huelga por parte de los controladores. Las desavenencias en la negociación del convenio colectivo, denunciado por Enaire un año antes, llevaron a USCA, el sindicato que agrupa a la mayoría de trabajadores de este colectivo, a estudiar la convocatoria de una asamblea en la que se iban a plantear movilizaciones que incluían paros laborales.

Sin embargo, el comité ejecutivo del sindicato decidió no convocar la asamblea y proceder a un último intento para llegar a un acuerdo con Enaire.

Las conversaciones no fructificaron en un pacto definitivo pero sí en la concesión de un periodo de dos años para negociar con calma el nuevo convenio. Comenzaba así un periodo de paz social que parecía poner fin a las tensiones que se vivían en el sector desde aquel fatídico primer viernes de diciembre en el que se vivió el primer cierre del espacio aéreo de la actual democracia.

Absueltos por lo penal

Sin embargo, de aquellos barros continúan viniendo lodos. En los últimos días Enaire ha procedido a resolver el expediente abierto en su día contra 61 controladores de Barcelona-El Prat por el mencionado episodio con el resultado de una sanción disciplinaria para todos ellos. La decisión ha caído como una bomba en el sindicato USCA, que daba por terminado el periodo de paz social en un duro comunicado emitido el pasado viernes como reacción a la resolución de la sociedad dependiente de Fomento.

La protesta de USCA, que ha procedido de inmediato a recurrir la sanción a los controladores, se basa en que los diferentes juzgados en los que se presentaron denuncias contra la marcha masiva de los operarios de las torres de control aquel 3 de diciembre de 2010, están fallando en el mismo sentido, esto es, eximiendo de responsabilidades penales a los controladores. Este ha sido el caso del auto dictado por el Juzgado de Instrucción de Gavá, ante el que la Fiscalía presentó un procedimiento penal.

Sin embargo, Enaire por su parte que el procedimiento penal que se sigue en los tribunales por las denuncias contra los controladores es diferente del administrativo que, en su día, puso en marcha la compañía. Así, la matriz de AENA recuerda que los expedientes se abrieron en su día por el supuesto abandono injustificado de los puestos de trabajo y quedaron en suspenso por la apertura del procedimiento penal.

Una vez que, a finales del pasado diciembre, el Juzgado de Instrucción de Gavá resolvió el procedimiento, los expedientes procedieron su curso y han desembocado en la correspondiente sanción. Eso sí, Enaire se ha basado para aplicar la sanción en el contenido del auto judicial, en el que se hace expresa mención a un “abandono del ejercicio de sus funciones” por parte de los controladores.

Tras la OPV, se acabó la paz

A pesar de estos argumentos, los controladores consideran que Fomento ha vuelto a abrir la caja de los truenos y dicen no entender por qué ahora Enaire pretende romper el clima generado para la negociación del convenio.

Por entonces, la privatización de AENA aún se encontraba pendiente de su remate definitivo, la salida a Bolsa, que se retrasó hasta febrero de este mismo año. Mientras la OPV del gestor aeroportuario ha estado en el aire, Enaire no ha movido ficha para no entorpecer el proceso. Ahora el escenario es menos delicado, con AENA ya asentada en el parqué con indudable éxito.

El clima se ha vuelto a tensar y no se descartan movilizaciones por parte de los controladores. Es decir, todo igual que a finales de septiembre. Las hostilidades no han tardado en romperse. 


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