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Enagás pone un blindaje de dos años de sueldo a su nuevo consejero delegado

Oreja cobró en 2012 casi 1.000 euros por día. Serían unos 710.000 euros en caso de despido. El presidente, Antoni Llardén, mantiene tres anualidades, equivalentes a 5 millones.

Marcelino Oreja Arburúa, consejero delegado de Enagás.
Marcelino Oreja Arburúa, consejero delegado de Enagás.

Enagás ha protegido a su nuevo consejero delegado, el exeurodiputado del PP Marcelino Oreja Arburúa, con un blindaje de dos anualidades en caso de despido, según el último informe de gobierno corporativo de la empresa responsable del transporte y operación de la red de gasoductos española.

De momento, es imposible precisar a cuánto ascendería la indemnización de Oreja en caso de despido improcedente u opa hostil, porque se incorporó a la empresa el pasado septiembre y no hay datos de su retribución para un año completo. No obstante, puede hacerse una estimación: desde su fichaje (fue nombrado el 17 de septiembre) hasta el cierre de 2012, el hijo del exministro y excomisario europeo Marcelino Oreja cobró 103.000 euros, a razón de 971 euros diarios, como consejero delegado de Enagás, una cifra equivalente a los 105.000 euros anuales que cobraba en la Entidad Pública Empresarial Ferrocarriles de Vía Estrecha (Feve), que presidió hasta su paso a Enagás.

Así, su sueldo anual en Enagás puede estimarse en unos 355.000 euros, por lo que su finiquito ascendería a unos 710.000 euros.

La suma de dos anualidades para Oreja en caso de despido ha sido aprobada por el consejo de administración de la compañía, participada por el Estado a través de la SEPI, que tiene un 5% de la empresa y es el único accionista que puede votar por ese porcentaje.

Por su parte, el presidente ejecutivo de la compañía, Antoni Llardén, mantiene la indemnización de tres anualidades de sueldo en caso de despido. Este 'paracaídas dorado' se estableció en su contrato en febrero de 2007 y fue refrendado en la última Junta de Accionistas de Enagás con un respaldo superior al 93% de los votos.

Así, en caso de despido, Llardén, cuya continuidad al frente de Enagás llegó a cuestionarse el año pasado, se embolsaría 5 millones de euros en caso de ser cesado, una cifra que duplica con creces los 2,3 millones que percibió el expresidente de Red Eléctrica (REE) Luis Atienza tras su salida de la compañía, hace un año.

REE es, en muchos aspectos, comparable a Enagás: también está participada por la SEPI (aunque en este caso, el hólding público tiene un 20%) y tiene un elevado porcentaje de capital en manos de grandes fondos de inversión (65%, frente al 75% de Enagás).

Llardén está entre los primeros ejecutivos del Ibex con un sueldo más bajo. El año pasado, cobró 1,6 millones de euros. Su blindaje también es inferior al de la mayoría de sus homólogos en otras grandes compañías del sector, como Ignacio Sánchez Galán o Antonio Brufau, presidentes de Iberdrola y Repsol, cuyo sueldo ascendió el año pasado, a 7,4 millones, en el caso de Galán (incluyendo 305.000 acciones de Iberdrola valoradas en 1,1 millones), y a 4,88 millones, en el de Brufau. Galán tiene un blindaje de cinco años, mientras que el de Brufau ascendía en 2011 (todavía no hay datos de 2012) a cuatro años de sueldo.


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