Empresas

La vieja guardia se impone dentro de El Corte Inglés, que busca la renovación hacia afuera

El primer accionista, la Fundación Ramón Areces, seguirá manteniendo las esencias con Florencio Lasaga a la cabeza, que ha colaborado con todos los presidentes de los grandes almacenes, y con la entrada de las dos hijas de Isidoro Álvarez para que vigilen su legado.

De izquierda a derecha, Dimas Gimeno, Marta Álvarez Guil, Cristina Álvarez Guil y Florencio Lasaga
De izquierda a derecha, Dimas Gimeno, Marta Álvarez Guil, Cristina Álvarez Guil y Florencio Lasaga FUNDACIÓN RAMÓN ARECES

Renovación de puertas hacia afuera, manteniendo las esencias de puertas hacia adentro. Esa parece ser la máxima de El Corte Inglés, inmerso en una carrera por recuperar parte del espacio perdido en estos años de crisis, con el lanzamiento de nuevas marcas en las que se destaca, casi por primera vez, la competitividad en precio de las mismas, como su reciente nueva división de decoración del hogar. De puertas hacia afuera, es necesario enviar una imagen más moderna a un consumidor que ha cambiado mucho en estos años de crisis. Dimas Gimeno es la persona que está emprendiendo esa renovación, un directivo salido de la familia Álvarez pero que, aunque sea por su insultante juventud (39) viene con ideas nuevas y que está consiguiendo aumentar las ventas desde que tomó las riendas, aún antes del fallecimiento de su tío Isidoro Álvarez.

La Fundación Ramón Areces posee el 37% del capital de los grandes almacenes (que de forma oficial sólo revelan 'más del 30%'), pero en segundo lugar se encuentra Cartera de Valores IASA, S.L., que tiene el 24% y de la cual Álvarez tuvo que dejar la presidencia en octubre tras su fallecimiento. Presidida por Carlos Martínez Echavarría, ya en septiembre entraron en ella como consejeras las dos hijas de Álvarez, Marta Francisca y Cristina Consuelo Álvarez Guil. El único objeto social de esta sociedad limitada es "la adquisición, tenencia, disfrute y enajenación por cuenta propia de acciones de la sociedad El Corte Inglés, S.A.". Es uno de los legado patrimoniales que dejó Álvarez, uno de los hombres más ricos de España en el momento de su muerte, a sus hijas y que asegura que seguirán influyendo en las decisiones que tome la marca del triángulo verde. De ahí el nombramiento como presidente de la Fundación de Florencio Lasaga, asistente de todos los presidentes que ha tenido El Corte Inglés y con mucho más que media vida de servicio en la compañía.

Por otra parte está Manuel Pizarro, expresidente de Endesa y muy ligado al PP quien fue investido como jefe de finanzas antes de la muerte del patriarca Álvarez. Pizarro no forma parte del patronato de la Fundación Ramón Areces, al no ser accionista histórico de la compañía, y no queda claro cuál es su función actual en la misma, o si el presidente Dimas Gimeno lo está teniendo en cuenta.

Recuperación obligada

Los rumores sobre los planes que está diseñando la compañía para vender parte de su patrimonio inmobiliario crecen, aunque negados una y otra vez de forma tajante. El citado patrimonio está valorado en 18.000 millones de euros según Tinsa, aunque muy desigual, con activos premium en centros de las ciudades y también otros construidos -principalmente por la decisión de Álvarez- en época del calentón de la economía española y cuya venta es mucho más compleja. Se habla de posibles operaciones de 'sale and lease back' para algunos de sus centros que permitieran a la empresa contar con cash de forma rápida sin perder su marca en los centros de las ciudades. Algo que ya hizo Banco Santander, y muchos otros más, al principio de la crisis sin que nadie se escandalizara. Sacó varios miles de millones y hasta vendió su sede central en Boadilla. Pero Emilio Botín era Emilio Botín y los Álvarez son los Álvarez. Los movimientos en El Corte Inglés a veces han sido lentos en un mercado que se mueve a velocidad de vértigo.

En cualquier caso, la recuperación del consumo está bendiciendo las ventas de ECI en algunos espacios, e ideas como la Planta Gourmet que la marca tiene en sitios como Callao y Serrano, en Madrid, están arrasando y poniéndose en primer lugar de las preferencias de muchos. La crisis le ha obligado a desprenderse de parte de su financiera, una de las joyas de la corona del grupo. Y sus 27 bancos acreedores refinanciaron a final de 2013 su deuda de 4.900 millones de euros. Nadie está interesado en que caiga un gigante semejante, con decenas de miles de empleados y un patrimonio inmobiliario icónico. Aunque torres más altas han caído. En realidad los grandes almacenes sólo tienen una forma de sobrevivir: ganar, masivamente, el favor de un consumidor español que tras varios inviernos seguidos ahora parece que sale, desperezándose, de su cueva.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba