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Bruselas se replantea el apoyo financiero a grandes proyectos tras el fiasco del Castor

La Comisión Juncker lanzará un plan de estímulos de 300.000 millones para reactivar la economía, pero no quiere repetir los errores cometidos con el Castor. La concesión de préstamos del BEI será más estricta

Varios miembros del Gobierno (Soria, Margallo...) sobre la plataforma del Castor tras el fin de los terremotos.
Varios miembros del Gobierno (Soria, Margallo...) sobre la plataforma del Castor tras el fin de los terremotos. EFE

La Comisión Europea mirará con lupa el destino de los fondos comunitarios dedicados a respaldar proyectos importantes y de gran envergadura. El fracaso de uno de los primeros proyectos emblemáticos que se apoyaron en esta filosofía, el almacén de gas subterráneo Castor, se está analizando en Bruselas como ejemplo de lo que no se debe volver a hacer.

La Comisión se está replanteando el uso de los 'projet bonds', una suerte de mecanismo de financiación público-privada con el respaldo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) que debería haber servido para conseguir la confianza de los inversores en proyectos de calado comunitario que atraerían más fondos para reactivar la dañada economía de los 28.

El grupo español ACS, presidido por Florentino Pérez, consiguió ganarse la confianza del BEI para conseguir uno de esos pioneros 'project bonds' impulsados inicialmente desde el Gobierno francés de François Hollande. El banco dependiente del Ejecutivo comunitario se volcó sobremanera en el Castor, al hacerse con 300 millones de los 1.400 millones de euros en bonos emitidos por la empresa española para financiar la construcción de la plataforma, además de aportar garantías por 200 millones de euros  más.

En total, el BEI se pilló los dedos en el Castor, por un valor de 500 millones, con el sano objetivo de atraer la confianza de los inversores hacia éste y otros importantes proyectos comunitarios.

El primer gran 'projet bond' se lo llevó en 2012 ACS para el Castor y su fracaso estrepitoso ha sembrado las dudas en Bruselas sobre esta fórmula de financiación público-privada

Su fracaso ha sido total. ACS, a través de su filial Escal UGS, ha devuelto la autorización de la concesión del Castor al Estado español y ha conseguido que el Gobierno le abone en un tiempo récord 1.350 millones de euros, que pagarán los ciudadanos (los consumidores finales de gas), para que pueda devolver a los bonistas ese dinero antes del domingo 30 de noviembre.

La decisión del Gobierno Rajoy con su amigo Florentino Pérez, según señalan algunas fuentes comunitarias, no ha sentado nada bien en Bruselas. La nueva Comisión Juncker ha puesto en marcha un plan de estímulos de unos 300.000 millones de euros, pero ha puesto sobre la mesa el fracaso del Castor como ejemplo a no seguir.

"La Comisión no quiere que se repita la máxima que se ha dado con el Castor, socializar el riesgo y privatizar los beneficios, que tanto daño ha hecho a la economía europea", señala una fuente experta.

El BEI se pilló los dedos con 500 millones en el Castor y ha sido el Estado español el que ha tenido que rescatar el proyecto para evitar un impago de la empresa al banco dependiente de Bruselas

Lo que iba a ser un "bondadoso" préstamo público de las arcas comunitarias ha acabado en el bolsillo de una empresa privada, con la connivencia del Gobierno de su país y con el agravante de la factura del fracaso la costearán los ciudadanos de ese país.

La nueva Comisión está revisando el papel que han de jugar en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructuras (energéticas, transporte, telecomunicaciones, agenda digital…) los fondos públicos del BEI. Los 'projets bonds' seguirán siendo una herramienta alternativa a la tradicional financiación bancaria y permitirá avalar grandes proyectos y dotarles de confianza de cara a los inversores, pero se entregarán con unos criterios más estrictos y sin poner en riesgo la estabilidad financiera del propio BEI.

Juncker no quiere que se repitan más casos como el del Castor, que además de resquebrajar la confianza de los inversores en los proyectos europeos siembran dudas sobre el papel del BEI

De hecho, el Gobierno español se ha visto obligado a aprobar en pocas semanas el pago de la indemnización a ACS, que ya están en las arcas del grupo de Florentino Pérez, para que no se montase un escándalo en el BEI, y por extensión la Unión Europea, en el caso de que el dueño del Castor incurriese en el impago de esos bonos por el cierre del proyecto tras los 500 terremotos de hace un año.

Rajoy no se podía permitir que un nuevo escándalo le estallara en sus propias manos, en un momento en el que España lucha por consolidar la recuperación de la confianza de los inversores en el país, tras más de un lustro de grave crisis y una prima de riesgo por las nubes.

Un default de una empresa española que dejase al BEI con 500 millones de euros 'pillados' hubiera sido un mazazo no sólo para España sino para toda la Unión Europea.

Por eso, Juncker trabaja con su equipo en el diseño del nuevo plan de estímulos y por los despachos de sus colaboradores circula un informe sobre el fracaso de uno de los primeros y más emblemáticos projects bonds, el entregado en 2012 al almacén de gas subterráneo que el Gobierno ha tenido que cerrar y 'nacionalizar', tras devolver su concesión ACS.


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