OTRA DE LAS CONSECUENCIAS DE LA REFORMA DE LAS PRÁCTICAS DE SUPERVISIÓN

El BdE rompe el monopolio de Deloitte al imponer a los bancos el cambio de auditora cada 7 años

El supervisor pretende así fomentar la independencia del auditor y acabar con un potencial riesgo de familiaridad de la firma con la entidad financiera. Salvo Popular y Sabadell, Deloitte controla las cuentas del resto del secto financiero español. La legislación actual obliga únicamente a cambiar, cada siete años, al auditor que firma el informe anual de auditoría.

Montoro y Linde, en una comparecencia en el Congreso.
Montoro y Linde, en una comparecencia en el Congreso.

La reforma de los procedimientos de supervisión del Banco de España afectará también a la relación que mantienen los bancos con sus auditoras. El supervisor va a impulsar que cada entidad financiera tenga que cambiar de firma auditora cada siete años, como sucede en buena parte de los países europeos. La regulación actual exige la rotación del auditor de cuentas firmante del informe de auditoría cada siete años, pero no de firma.

El cambio romperá el actual monopolio que mantiene Deloitte en el sector financiero español. Esta firma audita a la totalidad de la banca española salvo al Sababell y Popular, cuyas cuentas son revisadas por PriceWaterhouse. De esta manera, KPMG y Ernst&Young, que han quedado fuera de la banca en el proceso de concentración financiera que está viviendo el sector en España, volverán a entrar en la rueda.

En el sector financiero se interpreta esta decisión como un "castigo" a Deloitte por su labor de auditoria en Bankia durante el ejercicio de 2011. La reformulación de las cuentas, después de una aprobación inicial, una vez que el Banco de España solicitó medidas adicionales al plan de recapitalización presentado por Rodrigo Rato, arrojó un desfase patrimonial de 2.979 millones. Unos meses antes, el informe de auditoría rubricado por Deloitte presentaba unos beneficios de 309 millones.

Con esta medida, en el Palacio de Cibeles quieren adelantarse a una propuesta del Comisario Barnier, que actualmente se encuentra en fase de estudio en Bruselas, que pretende imponer la rotación obligatoria de auditores en sectores sensibles, como es el caso del financiero. En países como Italia ya está implantada esta fórmula de la rotación obligatoria de auditorias. El cambio se produce tras siete años de relación, como sucederá en España, entre un banco y una auditoria. En Francia, donde cada entidad está controlada anualmente por dos auditoras, también existe rotación en una de estas dos firmas.

En el sector se interpreta también esta decisión como un castigo a Deloitte por las irregularidades en las cuentas de Bankia durante el ejercicio de 2011

El Banco de España explica en el documento en el que detalla sus nuevas medidas de supervisión que "la propuesta de rotación de la firma auditora constituiría por tanto una exigencia adicional, con el fin de fomentar la independencia del auditor, haciendo frente a los potenciales riesgos de familiaridad, auto-revisión y captura por la entidad auditada".

En Cibeles tienen previsto también ampliar esta rotación a los equipos de inspectores que realizarán el control desde el interior de los propios bancos. Estas inspecciones 'in situ' se vienen produciendo en BBVA y Santander, desde hace diez años; más recientes, apenas tres años, el procedimiento se trasladó también a Bankia, Caixabank, Popular y Sabadell.

El supervisor tiene previsto establecer un procedimiento anual de rotación de la plantilla, incluida la jefatura, que incentive el desarrollo profesional de todos los empleados de la Dirección General de Supervisión. Así, los jefes de grupo y cabeceras, se estable un límite máximo de seis años en la misma entidad y de diez años en el mismo departamento, con un periodo posterior de separación obligatoria de cuatro años.

El personal del Banco de España que realice las inspecciones 'in situ' en los bancos también rotarán de entidad cada cierto tiempo

Para el resto del personal (inspectores, informáticos y técnicos) estos plazos se reducirán a cuatro, ocho y dos años respectivamente; los inspectores de entrada rotarán cada dos años, durante los primeros seis, tanto de entidad como de tarea (inspecciones, seguimiento financiero, riesgos y gobernanza). Por último, se elaborará un procedimiento especial de rotación de las personas pertenecientes a los grupos horizontales, que asegure la efectividad del apoyo proporcionado por los mismos.

"No obstante", reconoce el documento del Banco de España, "el procedimiento de rotación preverá las excepciones necesarias para evitar que debido a la misma se pierda conocimiento de las entidades o la necesaria especialización de los grupos horizontales".


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