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El exmano derecha de Ibarra sobrevive a Monago en una empresa participada por la Junta

El Gobierno extremeño ha forzado la salida de Manuel Amigo de la presidencia de la CEX, pero el socialista continúa como consejero de la compañía, participada por Iberdrola, Telefónica, El Corte Inglés, La Caixa, Bankia y otros grandes grupos.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y el presidente extremeño, José Antonio Monago, en septiembre de 2011.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y el presidente extremeño, José Antonio Monago, en septiembre de 2011.

Manuel Amigo Mateos, el que fuera mano derecha del socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra en el Gobierno extremeño durante 18 años, va a comerse el turrón estas navidades como consejero de la Corporación Empresarial de Extremadura (CEX), una sociedad de capital riesgo participada por la Junta (gobernada por el PP) y por un variopinto grupo de compañías, entre ellas, gigantes como Iberdrola (su mayor accionista), El Corte Inglés, Abengoa, Endesa, Telefónica, La Caixa, Bankia y varias cajas de ahorros locales.

El expolítico socialista no goza de las simpatías del Gobierno de José Antonio Monago, que preside Extremadura desde julio de 2011. En junio pasado, el Ejecutivo regional puso en entredicho que Amigo, entonces presidente de la CEX, reuniera "la profesionalidad, la independencia y la austeridad" necesarias para dirigir esa empresa, dedicada a promover inversiones en la región y de la que la Junta tiene un 18,73%; también cuestionó su elevada retribución (nunca se ha hecho pública, pero algunas fuentes apuntan que Amigo cobraba entre 100.000 y 200.000 euros anuales) y exigió su cabeza. En su lugar, propuso al entonces secretario general de la patronal Creex, Juan Manuel Arribas. La CEX "no debe estar dirigida por políticos o expolíticos", dijo la vicepresidenta extremeña, Cristina Teniente

Con cinco meses de retraso, Monago ha logrado su objetivo y desde noviembre pasado la empresa está presidida por Arribas. No obstante, y según confirman fuentes de la CEX (que no hace más comentarios), Amigo sigue formando parte de su amplio consejo de administración, que suele reunirse unas cuatro veces al año y que tiene 35 vocales. Según algunas fuentes, el puesto de consejero de la CEX no conlleva retribución alguna, salvo dietas de asistencia. La empresa tampoco confirma este dato.

A comienzos de este mes, fuentes del Gobierno extremeño explicaban a este diario que la Junta es simplemente "parte del capital" de la CEX y aseguraban que el Gobierno no tiene "ninguna posición" sobre la permanencia de Amigo en su consejo. No obstante, las mismas fuentes no descartaban la celebración de un consejo de administración antes de fin de año para proceder a su cese. Dicha reunión no se ha celebrado. Otro vocal de la CEX nombrado por el anterior Gobierno socialista, Ángel Franco Rubio, consejero de Administración Pública y Hacienda con Guillermo Fernández Vara, sí salió en octubre pasado del consejo.

En junio, estaba prevista una Junta de Accionistas para renovar el consejo de la CEX; justo entonces, la Junta lanzó su órdago contra Amigo

Todo apunta a que la salida de Amigo de la presidencia de la CEX ha sido un proceso tortuoso para el Gobierno de Monago. Apenas un mes antes de su relevo, en octubre, Amigo renovó como presidente ejecutivo; y antes, en abril, la empresa convocó una junta de accionistas en cuyo orden del día figuraba la "remodelación del órgano de administración: nombramientos y renovaciones, en su caso, por caducidad del cargo; así como modificación, en su caso, de los estatutos" para "adaptar el número máximo de consejeros". Ni la empresa ni la Junta confirman si llegó a celebrarse esa asamblea, prevista para el 12 de junio, fecha en la que el Gobierno extremeño lanzó su órdago contra Amigo y llegó a amenazar con vender su participación si no se producía el relevo. Amigo se declaró "a disposición de los accionistas, pero de todos, no solo de uno". "Aceptaré lo que decidan", indicó. Y parece que los accionistas han decidido que continúe como vocal. 

El expolítico cumplirá el año que viene 20 años de presencia ininterrumpida en el consejo de la CEX, a cuya presidencia accedió en octubre de 2007, cuatro meses después de abandonar el Gobierno regional, en un nombramiento criticado entonces por el PP extremeño. Sustituyó al desaparecido Íñigo de Oriol, expresidente de Iberdrola, empresa históricamente ligada a la CEX (es su mayor accionista, con casi el 20%). El cargo de Oriol, a diferencia del de Amigo, no tenía carácter ejecutivo. 

A los dos años y medio de acceder a la presidencia de la CEX, Amigo fue nombrado consejero independiente de Iberdrola Renovables, puesto que ocupó hasta el año pasado, cuando fue absorbida por su matriz. Un proceso que Amigo supervisó al ser nombrado, en marzo de 2011, uno de los tres miembros de una comisión encargada del "análisis de la operación desde la perspectiva del interés social de la filial". También presidió su comisión de Auditoría y Cumplimiento. En 2010, único ejercicio del que hay datos públicos, su retribución en esa empresa debió superar con holgura los 100.000 euros (no hay desglose disponible). 

Amigo ha presumido de haber entrado en la Junta "dos horas después" que Rodríguez Ibarra

Amigo (Mérida, 1951) fue un hombre de la máxima confianza de Rodríguez Ibarra; en alguna ocasión ha dicho que se incorporó a su Gobierno sólo "dos horas después" que el que fuera presidente extremeño entre 1982 y 2007. Tras ocupar diversos altos cargos en la Administración de Ibarra, en 1987 fue nombrado director general de la Consejería de Presidencia y en 1989 pasó a ser consejero de Presidencia y Trabajo. Luego fue titular de Economía y Hacienda (1993-99), Economía, Industria y Comercio (99-03) y Economía y Trabajo (2003-07). Tras la llegada de Fernández Vara a la presidencia, quedó como diputado raso en la Asamblea hasta su nombramiento como presidente de la CEX.

Miembro del PSOE extremeño, hace ocho años Amigo protagonizó un turbio episodio, el de "las vallas del paleto", la adjudicación de una polémica (y efímera) campaña de promoción turística de la región a una agencia publicitaria que había alquilado al propio Amigo un local comercial de su propiedad en Mérida. El caso, con tintes surrealistas (algunas de las vallas publicitarias objeto de la polémica, que llamaban "paleto" a quien no conociera Extremadura, tenían faltas de ortografía), propició la dimisión "irrevocable" del entonces consejero, pero fue efímera: Ibarra no se la aceptó. "Con amigos como yo, no necesita nadie enemigos", dijo el entonces consejero para defender su inocencia.


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