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'Pillados' por el bisturí: hablan los afectados por la quiebra de Corporación Dermoestética

El gigante de la cirugía estética, con un preconcurso de acreedores en marcha que podría significar el cierre de sus clínicas y el despido de sus más de 300 trabajadores, asiste a su inminente final. Deja cientos de afectados. Algunos habían pagado su tratamiento por adelantado. Ahora, con las operaciones canceladas, no saben si recuperarán su dinero.

El presidente de Corporación Dermoestética, José María Suescun, el día del estreno de la compañía en Bolsa
El presidente de Corporación Dermoestética, José María Suescun, el día del estreno de la compañía en Bolsa EFE

Granada Esteban invirtió todos sus ahorros para solucionar un problema de obesidad. Esta pacense, de 36 años, pagó 7.000 euros por adelantado para una operación de reducción de estómago que nunca llegó. "Me he quedado sin operación necesitándola, no es algo que haga por gusto, es que no puedo seguir así", cuenta a este diario. Esteban es sólo una de las cientos de personas afectadas por la quiebra de la mediática Corporación Dermoestética, la empresa valenciana que irrumpió a finales de los 70 con el objetivo de democratizar la cirugía plástica en España.

Granada relata a Vozpópuli que su operación estaba prevista para el 28 de enero. Sin embargo, "el 11 de diciembre me llamaron para que me personara urgentemente. Me dijeron que habían parado mi intervención ya que la empresa había entrado en preconcurso de acreedores". Le prometieron que en una semana le devolverían su dinero. Había pagado al contado la mitad del tratamiento, cuyo coste total ascendía a 14.000 euros, y la otra mitad lo había financiado a través de la propia financiera de la clínica que preside José María Suescun.

Un mes y medio después no ha recuperado ni un céntimo, aunque sí ha conseguido anular el préstamo. "Estoy harta de llamar y que no me respondan o me den largas", narra. Y añade: "Firmé la renuncia el 12 de diciembre, por lo que me tenían que haber hecho el ingreso el 12 de enero, pero nada. Incluso el viernes pasado me dijeron que a ese mes de espera tenía que sumar fines de semana y festivos, cuando en realidad son 30 días naturales". Le han dejado, según cuenta, "hecha polvo psicológicamente". "Me han roto mis ilusiones y mis proyectos y se han quedado mi dinero, estoy desesperada". La joven, natural de Llerena (Badajoz), confiaba en que una reducción de estómago le ayudara a encontrar otro trabajo y así poder desempeñar funciones que "ahora no puedo".

"Oficialmente no nos han dicho nada, estamos perdidos y asustados", dice una afectada

Sus sueños se los ha llevado por delante la quiebra de la que fuera la reina de la cirugía, que ahora asiste a su inminente final. El gigante del bisturí, el mismo cuyo lema era "confianza clínicamente probada", se acogió a un preconcurso de acreedores el pasado 10 de diciembre tras presentar una deuda a corto plazo de 15,4 millones de euros y un descenso de la facturación de 29 a 23 millones. Además, alrededor de 300 empleados perderían su trabajo. Las cuentas de la empresa, que llegó a valer 400 millones, sangran a borbotones y nadie parece capaz de suturar una herida que podría suponer el cierre de sus 45 clínicas en España más otras cinco en Portugal.

"Sabían lo que pasaba y han seguido cobrando"

En un caso similar al de Granada se encuentra Lucía, nombre inventado para proteger su identidad. El 28 de noviembre contrató un novedoso tratamiento, que representa la opción quirúrgica menos invasiva y más segura para tratar la obesidad. Dio 3.000 euros y financió los otros 6.400. "Sólo me faltaba la fecha de quirófano", asegura, subrayando que sería el 8 o 12 de enero en Madrid.

Explica que ha sido "una faena tremenda" y denuncia que la clínica ha jugado con sus sentimientos: "Han seguido cobrando dinero hasta el último día. Me parece una estafa". A ella tampoco le han devuelto el dinero que adelantó y sostiene que hasta que no lo tenga en su cuenta, no se fía de lo que la financiera le promete. "Han actuado muy mal, sabían lo que iba a pasar", concluye.

"Hay que reclamar"

Pese a que muchos de los afectados no se atreven ni siquiera a contar a sus familias y amigos la estafa que han sufrido, desde el bufete Vázquez Abogados insisten en que "hay que reclamar para hacer más fuerza". Especialistas en reclamaciones sanitarias, han creado una plataforma que podría incluir a miles de afectados. "Es impresionante el número de llamadas que recibimos", cuenta el abogado Damián Vázquez, incluyendo las de médicos y trabajadores de la propia clínica.

"Han seguido cobrando dinero hasta el último día. Me parece una estafa", critica una afectada

Preguntado por la escasa esperanza de las víctimas de Corporación Dermoestética, Vázquez sostiene que "por las buenas se podría solucionar en uno o dos meses pero si es por las malas, se alargará. Están jugando con la salud de los pacientes y además, sin previo aviso. Hay muchos casos con pagos de un día o dos antes de anunciar el preconcurso, es decir, que sabían su situación económica y pese a eso, siguieron cogiendo dinero y captando clientes".

"Era un sueño"

Llevar mucho tiempo organizando la operación es un patrón que se repite entre las víctimas. María del Carmen, nombre también inventado, trabajó todos los fines de semana durante tres meses para poder tener un mes completo de vacaciones en el que recuperarse de la operación. Además, su marido y su madre se habían cogido ese mismo mes libre para atender a sus hijas durante su postoperatorio. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando el 16 de diciembre acudió a la clínica y le dijeron que no se podía operar.

"Tenía todo planeado, o me operaba ahora o ya no lo podía hacer", comenta sobre el aumento de pecho que tenía previsto realizarse. "Cuando me dijeron que no me podían operar me puse como una niña pequeña, me dio un bajón de tensión. Era un sueño y en ese momento lo pasé fatal ya que estaba súper acomplejada", manifiesta la afectada, de 30 años.

Como en los dos casos anteriores, María del Carmen tampoco sabe cuándo recuperará su dinero: "Me dicen que sí, pero a saber cuándo. Al principio me dijeron quince días, luego un mes... Ahora me dicen que están contando los festivos. Yo llamo todos los días, encima a un 902... y su única respuesta es que hay mucha gente como yo". "Es un dineral que a saber cuándo recuperaré; de momento, cada mes sigo pagando la cuota de la financiera, 309 euros, por algo que no me han hecho", zanja sobre los 8.400 euros que cuesta su aumento de pecho.

"Nadie nos ha informado de nada"

Arrastrando una deuda millonaria, ligada íntimamente al pinchazo de la burbuja de la cirugía estética, Corporación Dermoestética, cuyo rimbombante debut en Bolsa en 2005 estuvo marcado por la presencia de 50 azafatas vestidas de enfermeras sexis, vive ahora un periodo de incertidumbre que la propia empresa con su mutismo no ayuda a despejar. Suescun, de momento, permanece en silencio. Y los afectados, inquietos porque sólo reciben rumores.

"Es un dineral que a saber cuándo recuperaré", dice una paciente de Corporación Dermoestética

"Nadie nos ha informado de nada, lo que sabemos, con cuentagotas, son sólo rumores", comenta Loretto Moreno, otra de las afectadas. "Oficialmente no nos han dicho nada, estamos perdidos y asustados", remata. A diferencia de los tres casos anteriores, Loretto sí llegó a realizarse una reducción de estómago. "Me operé el 21 de febrero de 2014, salió todo muy bien, te cambia la vida, es increíble...". Sin embargo, ahora no sabe qué va a pasar con su tratamiento ya que la clínica les garantizaba un seguimiento nutricional, psicológico y de terapia grupal de dos años. A ella, en concreto, que pagó su operación al contado, aún le queda un año de tratamiento.

"Comenzamos una nueva vida, estamos aprendiendo a comer, es como volver a nacer pero con más de 30 años. Ni de broma pueden abandonarnos a nuestra suerte así, todavía es muy pronto para dejarnos solos", explica haciendo referencia a su grupo de terapia, 'Canijos sin fronteras', compuesto por pacientes de distintos puntos cercanos a Sevilla. Loretto no se queja del trato recibido, asegura que cada vez que ha necesitado ayuda les atendían sin problema, incluso sin cita; pero ahora la incertidumbre se apodera de ellos. "No sabemos qué va a pasar con nosotros", remata al respecto.

De momento, la web corporativa sigue activa y haciendo gala de tratamientos y promociones pero sin información oficial sobre el tema del cierre, un caso en el que la cirugía tiene muy difícil obrar un milagro.


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