Empresas

El Consejo Empresarial de la Competitividad se reúne en Telefónica con Luis de Guindos y José Manuel Soria

Los presidentes de las grandes empresas muestran su preocupación por la dificultad de acceso a los mercados de financiación. 

El Consejo Empresarial de la Competitividad se ha reunido hoy en la sede que Telefónica tiene en Las Tablas con el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos y el de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. La reunión ha sido un almuerzo y en ella ha estado la práctica totalidad de miembros. Este consejo está formado, como ya es sabido, por los presidentes de 17 de las principales compañías españolas.

En el acto, los ejecutivos han mostrado su preocupación por la situación española, especialmente por el acceso a los mercados de capitales. El Tesoro ha solventado hoy una subasta de Letras satisfactoriamente, pero más allá de eso, el Reino de España ha sufrido rebajas de rating hasta estar sólo tres escalones por encima del bono basura. Esta circunstancia ha complicado sustancialmente el acceso a la financiación de las grandes corporaciones domésticas y se teme que si continúa la presión a la deuda soberana, España sufra nuevos recortes de calificación crediticia, con la consiguiente repercusión en los ratings de los emisores y su encarecimiento de costes financieros. Si a eso se le une una caída de los flujos de caja, como consecuencia inevitable de la crisis económica, así como la caída bursátil, que ha provocado una fuerte pérdida del valor de las empresas (lo cual también dificulta la refinanciación), la preocupación está más que justificada.

Españolidad

Los presidentes de estas empresas se enfrentan al hecho de que la españolidad de sus compañías es un estigma en los mercados de capitales, ya que, a pesar de que todas son corporaciones con fuerte diversificación internacional, padecen un efecto contagio que es un auténtico lastre. Esta crisis ha encarecido en gran medida a sus costes de financiación y puede obligarles a renovar deuda a tipos insostenibles, una circunstancia que parecía posible sólo reservada a los Gobiernos.  Así, están aunando esfuerzos y piden soluciones; no en vano, el efecto final de esta penalización de los mercados es, sin duda, es la destrucción de puestos de trabajo.

Si España pierde el investment grade, muchas empresas sufrirán el mismo castigo de manera inevitable, hagan lo que hagan. El Consejo quiere evitar que esto ocurra.  Este órgano, que tiene como grandes promotores a Emilio Botín (Santander) y, sobre todo, a César Alierta, tiene la loable y dura función de aportar ideas que mejoren la competitividad, así como promover (ahora; tal vez cabría decir defender) la imagen de España.

Alierta, presidente del organismo, se ha implicado especialmente en dicho think tank, que tiene como director a Fernando Casado. Las empresas que lo apoyan son Santander, BBVA, La Caixa, ACS, Ferrovial, Iberdrola, Repsol, Acciona, Mango, Telefónica, Grupo Barceló, Inditex, Planeta, Mapfre, Havas, Mercadona, El Corte Inglés y el Instituto de la Empresa Familiar. 


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