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Rompiendo mitos sobre el coaching: lo que es, lo que no es y para qué sirve

Una técnica que goza de actualidad, fuera de los mitos que la rodean, que permite crecer al profesional, a la vez que dotarle de nuevas capacidades que le permitan ser mejor.

En ocasiones las empresas potencian a través de programas específicos capacidades de sus profesionales
En ocasiones las empresas potencian a través de programas específicos capacidades de sus profesionales Flickr - Pulsarín (CC)

A veces, los trabajadores necesitan un impulso para dar más de sí. Nadie nace aprendido, nadie sabe cómo gestionar conflictos en una empresa, ni cómo afrontar una situación incómoda, ni muchas veces enfrentarnos a un cliente insatisfecho o una diferencia de pareceres. Tenemos miedos, fobias, prejuicios e inseguridades que pueden provocar que no rindamos o que no encontremos motivación en lo que hacemos. Los psicólogos llevan años tratando de combatir nuestros problemas a la hora de enfrentarnos al trabajo, y una de las doctrinas que más años llevan en pie y que mejores resultados están obteniendo se trata del coaching.

Qué es el coaching

Quizá deberíamos empezar por explicar qué no es coaching. Coaching significa entrenar en inglés, pero parece que, unido a la vaguedad del término, se han subido falsos gurús. Todo es coaching y todos somos entrepreneurs, pero más allá de aquel que solamente te dice lo que quieres escuchar, no dejan de ser mensajes vacíos en el hiperespacio. “Vas a triunfar”. “No pares de perseguir tus sueños”, la escuela del empowerment. Pero el coaching va mucho más allá de recordarte lo genial que eres y que no tienes culpa de tus problemas. En ocasiones requiere que te enfrentes con tus miedos y tus conflictos internos, aceptar condiciones que no te gustan, e incluso cambiar una actitud de forma radical. Implica reconocer una realidad incómoda, para poder cambiar.

No todo el mundo vale para ser coach. Si careces de una prolongada experiencia laboral, si no sabes liderar ni manejar grupos ni pensar a largo plazo, no vas a ser coach. Sólo serás otro más de los que escriben mensajes positivos en las redes sociales sin significado alguno.  El coaching requiere precisamente experiencia , profesionalidad y sobre todo, planificación específica para cada coachee, el profesional que lo recibe. “El coaching funciona si cambia la conducta de la persona, el objetivo fundamental es el cambio, la evolución”, señala Pilar Sánchez Prieto, socia del grupo Luria, profesora en el IE, y coach ejecutiva-corporativa. “El coaching no es terapia, es parte de una personalidad definida, y se busca un proceso evolutivo con una meta predeterminada”.

Cómo surge 

El término coaching se suele relacionar tradicionalmente con el ámbito del deporte. Consiste en 'entrenar' a una persona para que logre conseguir el objetivo que se propone, brindándole herramientas psicológicas y habilidades formativas para conseguirlo. A mediados de los años 70, se empezó a emplear este término para referirse a aquellas personas que se dedicaban al entrenamiento de altos ejecutivos y profesionales, pero es una figura tan antigua como la humanidad. El coaching surge precisamente para solventar la necesidad natural que tenemos todos de saber por dónde vamos,  marcarnos unas metas y completar dichas metas.

A día de hoy, un gran número de empresas cuentan con programas de formación en los que el coaching es una parte importante de los mismos. Es enormemente sencillo dar consejos a los demás sobre lo que deben hacer, pero enormemente difícil dárselos a uno mismo. Y es por eso por lo que el coach debe saber proponer metas al coachee e intentar hacerle partícipe. Pilar señala que es imprescindible que un coach “conozca el mundo empresarial y posea conocimientos de psicología clínica”, puesto que el coach debe conducir y ayudar al coachee para que tome decisiones que en ocasiones, no son fáciles.

¿Por qué deberíamos recurrir a él?

En algún momento de nuestra etapa profesional podemos necesitar una figura de referencia que nos permita conocernos. Es extremadamente sencillo responder cuando nos preguntan cuáles son nuestros puntos débiles, y un mundo diferenciar en qué somos excelentes. El coach precisamente está para ayudarnos con esa ardua tarea.  En España, por ejemplo, el Grupo Luria es referencia indispensable para hablar de coaching. Es uno de los referentes en programas de desarrollo profesional y de competencias personales en el ámbito laboral, con 35 años de experiencia, impartiendo cursos a más de 88 empresas, más de 25.000 personas en total. “Las empresas en ocasiones necesitan que un profesional reciba apoyo en determinadas capacidades, a veces trabajando en situaciones muy críticas”, destaca Pilar. El coach acompaña al coachee, le muestra el camino, pero es el coachee el que debe andarlo.

¿Qué demandan las personas que desean recibir coaching?

Los coachees demandan un conocimiento sobre persuasión y trato excelente, es decir, saber negociar y ofrecer el mejor servicio al cliente. Aprender a conciliar vida laboral y vida familiar, conocer los valores de las compañías e interiorizarlos, así como desarrollar la cultura de la excelencia. En un mercado cambiante, las compañías están evaluando por objetivos personales, más que por resultados globales.  El perfil de la persona que busca recibir coaching suele ser un profesional que necesita profundizar en las capacidades que lo hacen mejor: capacidad de escucha activa, asertividad, inteligencia emocional, gestión de relaciones, etc. Es algo relativamente nuevo con futuro y presente, y que no resta al profesional, sino que lo hace mejor y más capaz de enfrentarse a los cambios.


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