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La banca reclama a Hacienda ventajas fiscales para comprar Catalunya Caixa sin pérdidas

Guindos y el BdE se niegan a conceder un EPA; la banca, a comprar sin protección. Montoro estudia ya la medida que supondría que el comprador de la entidad catalana compensaría las pérdidas de ésta con una rebaja en su factura fiscal. Esta situación provocaría una reducción de la recaudación en el Impuesto de Sociedades. 

Imagen de una sucursal de Catalunya Caixa
Imagen de una sucursal de Catalunya Caixa

Catalunya Caixa se venderá sin un Esquema de Protección de Activos (EPA). La imposición de Economía y el Banco de España parece aceptada por los posibles compradores tras las intensas negociaciones de la semana pasada. Santander, BBVA, Sabadell y Kutxabank se niegan, sin embargo, a adquirir la entidad catalana sin alguna fórmula que proteja su solvencia. Así, los bancos interesados han propuesto a Economía una vía alternativa que pasaría por obtener una serie de ventajes fiscales que cubran al comprador ante las pérdidas millonarias que arrojará la entidad catalana, explican fuentes del sector. La propuesta, según ha podido saber Vozpópuli, se encuentra ya en estudio en el Ministerio de Hacienda.

Las autoridades sustentan su negativa a la concesión de un EPA a que el comprador adquirirá Catalunya Caixa totalmente saneada tras el traspaso de su ladrillo tóxico al banco malo y la recapitalización con el dinero procedente de los fondos europeos. Sin embargo, los interesados quieren cubrirse de una serie de carteras de créditos, especialmente de Pymes e hipotecas a particulares que acabarán entrando en mora, que seguirán generando cuantiosas pérdidas.

En caso de no aceptarse nigún 'cortafuegos', el comprador de Catalunya Caixa tendría que impactar directamente esas pérdidas sobre su recursos propios, reduciéndose así su solvencia. "Si así fuera, tan solo Santander y BBVA podrían estar en disposición de acometer la operación. El esfuerzo en solvencia sería tal que desaconsejaría llevar a cabo la compra", explican fuentes conocedoras del proceso.

La fórmula fiscal que ha planteado la banca actuaría sobre los activos fiscales diferidos, que son de dos tipos: créditos fiscales y diferimentos temporales. El uso de los créditos fiscales, que compensan las pérdidas sobre hipotéticos beneficios futuros, es el primer paso de esta compleja solución, ya que Catalunya Caixa desaparecerá una vez vendida. Así, en caso de haber solicitado alguno, como no podrá compensarlo en el plazo de 18 años que contempla el régimen fiscal, tendrá que hacerlo el FROB, su actual dueño, con toda probabilidad.

La banca quiere que Hacienda permita al comprador compensar las futuras pérdidas de Catalunya Caixa con ventajas fiscales, lo que reduciría la recaudación del Impuesto de Sociedades

La otra vía, la de los diferimentos temporales, actúa a futuro. "Es una especie de EPA pero de carácter fiscal", explican en el sector, "ya que el comprador obtiene ventajas fiscales por las pérdidas que aparecerán en el futuro en la entidad (en este caso Catalunya Caixa) una vez integrada en el nuevo grupo". Es decir, dejará de pagar impuestos por la cuantía de las pérdidas. Para ello, es necesario que el nuevo dueño de Catalunya Caixa genere beneficios en el futuro, condición que no se discute entre los aspirantes a adjudicarse la entidad catalana. 

"Esta medida supone un importante incentivo que haría que, a diferencia del resto de entidades nacionalizadas adjudicadas hasta el momento, Catalunya Caixa no se vendiera por un euro. Realmente tendría valor y las entidades están dispuestas a pagar por ello. Incluso la subasta podría acelerarse", aseguran fuentes conocedoras del proceso.

La banca espera ahora la respuesta del Gobierno, concretamente del ministerio de Hacienda. Aceptar la propuesta de Santander, BBVA o Sabadell significaría que Hacienda dejaría de recaudar a medio plazo una cantidad importante mediante el impuesto de sociedades. "El tema está sobre la mesa de Montoro desde la pasada semana", explican fuentes del Gobierno.

No sólo el Gobierno tiene que dar el visto bueno a este esquema. También Bruselas, que tiene que determinar si esta ayuda a la banca, que no sería mediante una nueva inyección de fondos sino un mero apunte contable, podría considerarse como déficit público.

Mientras tanto, las entidades interesadas en Catalunya Caixa están a la espera de que el banco de inversión Citi reparta el cuaderno de venta, situación que se producirá una vez el banco catalán publique sus cuentas del ejercicio 2012. La respuesta del Gobierno marcará el futuro de la subasta de Catalunya Caixa.


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