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Acusan al laboratorio Ferrer de "connivencia" con Sanidad para retener su medicamento estrella

La Somazina, decimoquinto fármaco más vendido en España, no tiene genérico, pero la CNMC va a "monitorizar" las peticiones para desarrollarlos tras archivar una denuncia anónima contra su fabricante. Este lo produce en exclusiva desde los 70.

Una caja de Somazina.
Una caja de Somazina.

La Somazina, un medicamento prescrito para casos de demencia senil y traumatismos craneales, no tiene rival en España, y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) quiere saber por qué. El organismo ha decidido que va a “monitorizar” los trámites de desarrollo de varios genéricos [más baratos que el original] de este fármaco, un psicoestimulante basado en el principio activo de la citicolina que actualmente comercializa en España una empresa, los laboratorios Ferrer Internacional.

La CNMC ha archivado una denuncia anónima con gravísimas acusaciones contra esa farmacéutica catalana tras considerarla “cuando menos, ligera, inmotivada e incongruente” y no acompañar “prueba documental alguna que la ampare”. Sin embargo, el organismo cree “llamativo que no se haya desarrollado en España un mercado de genéricos” para Somazina, un producto que la empresa viene comercializando desde la década de los 70 del siglo pasado

Por ello, y “con la prudencia debida”, la sala de Competencia de la CNMC ha decidido “monitorizar” el desarrollo del proceso de concesión de las autorizaciones de venta de genéricos basados en la citicolina que actualmente tiene sobre la mesa la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, así como su “comercialización efectiva” en el mercado, según se recoge en una resolución del ‘superregulador’ publicada esta semana.

Con un precio de venta que oscila entre los 4,8 euros y los 17 euros, en función de la dosis, Somazina es el fármaco estrella de Ferrer, a la que genera unas ventas de unos 60 millones de euros anuales. En 2013, fue el decimoquinto medicamento más vendido en España, según datos de la consultora especializada IMS, y pese a que su patente está libre (desde hace años se puede desarrollar una copia barata a un coste relativamente bajo), no tiene un equivalente genérico.

La CNMC subraya en su resolución que, "en términos estrictamente teórico-económicos, resulta llamativo el hecho de que, generando los medicamentos" basados en ese principio activo "ventas de sesenta millones de euros anuales, sólo una empresa los comercialice" en España. De ahí la "monitorización" que va a llevar a cabo su Dirección de Competencia.

El denunciante acusaba a Ferrer de pagar a competidores para bloquear el genérico de su fármaco y deshacerse de sus rivales "por decreto ley"

La denuncia anónima, presentada en abril del año pasado, acusaba a Ferrer Internacional de haber “paralizado”, por diferentes vías, “todos los intentos de terceros” por sacar al mercado un fármaco genérico basado en ese principio activo. Llegaba a asegurar que el laboratorio pagaba anualmente “cantidades fijas a potenciales competidores sin otra contraprestación que la renuncia por parte de éstos a comercializar medicamentos” y acusaba a la empresa de gozar de un trato de favor de las autoridades.

Así, el denunciante aseguraba que Ferrer “ha conseguido de forma reiterada la connivencia de varios cuerpos de la Administración sanitaria” para favorecer sus intereses: el laboratorio, decía, “se deshace por decreto ley de sus competidores”, “conoce desde la AEMPS la identidad de todas las empresas que han presentado o intentado presentar expedientes de registro para competir con Somazina” y a través de sus contactos en la Agencia del Medicamento “frena la progresión de los registros de terceros mientras los suyos han recibido aprobación en un tiempo récord”.

Además, su fármaco “fue el único del campo de los tratamientos del deterioro cognitivo asociado a la edad que no perdió el reembolso en el decreto ley 16/2012 del gobierno español”.

Unas acusaciones extremadamente graves y que apuntaban a “actuaciones susceptibles de tipificaciones legales -prevaricación, cohecho, tráfico de influencias...- cuyo tratamiento excede las atribuciones de la CNMC” y de las que el regulador no ha encontrado ninguna prueba. De hecho, las empresas requeridas por Competencia sobre este asunto negaron “haber llegado a algún acuerdo, proyecto o colaboración con la denunciada”, concluye el superregulador.

La AEMPS comunicó a la CNMC durante la tramitación de la denuncia que varios medicamentos con el principio activo de la citicolina “han tenido autorización en el pasado, aunque actualmente se encuentran revocadas o anuladas”, mientras que existen ocho solicitudes para la comercialización de productos con citicolina pertenecientes a cinco empresas distintas que “están actualmente en proceso de evaluación”.

Con una facturación de 819 millones en 2012, Ferrer es uno de los laboratorios españoles que más ha crecido en los últimos años a golpe de talonario. Controlado por los hijos del fallecido empresario y deportista Carlos Ferrer Salat, fundador de la CEOE, la compra en 2007 de OTC Ibérica le permitió irrumpir en el segmento de medicamentos publicitarios (los que se pueden anunciar por televisión y comprar sin receta), un área que reforzó tras adquirir Laboratorios Gelos, el fabricante del archiconocido analgésico Gelocatil. 


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