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Un cártel aprovechaba torneos de fútbol y golf entre directivos para amañar el mercado español de obra civil

Filiales de Acciona, FCC. Bouygues, Vinci y Ferrovial, entre otras, se servían de eventos de ocio como pretexto para pactar el reparto de contratos y cuotas. El arreglo funcionó al menos 14 años, hasta el chivatazo de Merrill Lynch y Barclays, accionistas de una de las compañías. La CNC multó con 16,8 millones a los infractores.

Puente de Serrería, en Valencia.
Puente de Serrería, en Valencia. CC Fernando Bustamante

Siete empresas que durante "al menos" 14 años y en pleno boom inmobiliario (entre 1996 y 2010) se repartieron de forma indebida una parte del mercado español de obra civil llegaron a utilizar un singular medio para acordar estas prácticas, consideradas una infracción "muy grave" por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC): las empresas participantes utilizaron reuniones de naturaleza “lúdica” de algunos de sus directivos, desde unas visitas a las termas de Montbrió (Tarragona) hasta "partidos de fútbol o torneos de golf, torneos de juegos de realidad interactiva o actividades naúticas", como subterfugio para repartirse cuotas de mercado

El organismo acaba de publicar la resolución de un expediente cerrado en agosto pasado, cuando impuso a siete empresas, algunas de ellas vinculadas a gigantes de las infraestructuras como Acciona, FCC, Ferrovial, Bouygues y Vinci, multas por un importe total de 16,8 millones de euros "por haber formado durante 14 años un cártel para repartirse el mercado de los sistemas de postensados y de geotecnia", vinculados a la obra civil y en los que disfrutan de una posición dominante.

La coartada de las pachangas permitía enmascarar el intercambio de información comercial confidencial por e-mail en el cártel más consolidado, el del postensado (colocación de cables, cordones o barras de acero de alta resistencia para reforzar estructuras de hormigón). En los correos, dicho cártel era identificado como "el club", y los contratos y clientes objeto del reparto, como la “liga de fútbol”, los “partidos de golf”, los “hándicaps” o, simplemente, el “campeonato”. El coordinador era "el piloto", un directivo de una de las tres empresas que lideraban la red (Freyssinet, CTT y Mekano4) y que periódicamente (normalmente, cada dos años) rotaba en esa responsabilidad. 

“Si la semana próxima va a haber partido del torneo de primavera, sería conveniente confirmar fecha y campo. Además os agradecería actualización de hándicaps a la mayor brevedad posible para tener cuanto antes las tarjetas de juego”, señala uno de los correos interceptados por la CNC tras inspeccionar in situ las sedes de las empresas. "Confirmad fechas para poder reservar campo de juego para el partido del 15-16 de Junio. Se juega en Barcelona. Mandad hándicaps actualizados”, decía otro. 

En el negocio del postensado, la CNC constató el "reparto" de contratos entre seis empresas con una cuota cercana al 90%

La CNC constató un "reparto" de contratos entre seis empresas que dominan en torno a un 80% del mercado del postensado: Freyssinet (participada por Vinci y Acciona), la barcelonesa Mekano4, CTT (propiedad de la francesa Bouygues hasta 2003), DSC, Tecpresa (Ferrovial) y BBR (FCC). Competencia destaca que a las reuniones del cártel con excusa lúdica sólo asistían los miembros que participaban en el reparto del mercado en cuotas: "DSC, Mekano4, Freyssinet y CTT, no asistiendo a las mismas ni Tecpresa ni BBR".

La CNC no precisa el resultado de los torneos, ni cuáles se llegaron a celebrar. Sí recoge, "a título de ejemplo", que "coincidiendo con la reunión del cártel de 29 de enero de 2008 organizada por Mekano4 en Can Cuyás Golf (Barcelona), también se organizaron actividades de ocio, como se desprende de las facturas relativas a los gastos originados por dicha reunión, que comprende tanto el pago del alquiler de una sala de reuniones, como la del evento lúdico organizado por el cártel". "Otras veces, sin embargo, no se desarrollaba ninguna actividad lúdica, aunque se seguía utilizando esta misma nomenclatura lúdica o deportiva para ocultar las reuniones".

El organizador de los encuentros, que no tenía por qué ser el “piloto”, pagaba el local donde se celebraba la reunión, "la actividad lúdica y/o deportiva que acompañaba generalmente" a la misma, "los gastos de manutención durante la celebración de la reunión, etc", aunque no "los relativos al viaje y alojamiento de los directivos de las empresas del cártel que asistían", normalmente, dos representantes por compañía (un directivo ejecutivo y otro comercial). 

La CNC acredita que entre los “partidos ganados” (así se referían a las obras objeto de reparto), figuran contratos de pequeña cuantía en regasificadoras, carreteras, líneas de AVE y grandes obras de ingeniería como el puente sobre la Bahía de Cádiz, conocido popularmente como La Pepa, en el que se pactaron "compensaciones" a las empresas del cártel no adjudicatarias, así como para "ajustar la cuota de reparto", según la CNC.

En otro caso, el del puente de Serrería, en Valencia, diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava y ofertado por FCC, matriz de BBR, esta última "solicitó a las demás empresas" que "ofrecieran precios altos a FCC, para que BBR pudiera conseguir dicho contrato". A cambio, se comprometió "a no competir" por "otras obras de similares características, dentro de un período cercano en el tiempo". Así, "respecto de las grandes obras BBR siguió teniendo el mismo rol en el cártel que con las demás obras de postensado". 

La CNC recuerda que las compañías multadas son “las principales empresas del sector, con una cuota conjunta superior al 70% del mercado español de geotecnia y del 80% en postensados”. Del total de 16,8 millones de multa, la mayor sanción, 5,2 millones, correspondió a DSC, que se ha librado de pagarla porque delató a sus compinches al acogerse al denominado Programa de Clemencia (rebajas o exenciones de multas para los miembros de un cártel que lo denuncien y aporten pruebas). 

Freyssinet fue multada con 2,8 millones; BBR, con 2,64 millones; CTT y VSL-Spam, con 2,42 millones y 384.000 euros, respectivamente; Tecpresa, con 1,9 millones; y Mekano4, con 1,4 millones. La denuncia fue presentada en abril de 2010 por los representantes legales de Bank of America Merrill Lynch y Barclays Capital, propietarios de DSC desde ese año. Antes, la empresa perteneció al fondo de capital riesgo CVC Capital Partners, que la compró en julio de 2007.


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